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Opinión/ Creado el: 2019-08-06 07:14

¡Quimbo, tierra sin promisión!

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 06 de 2019

Por Néstor Pérez Gasca

El Quimbo ha sido en los últimos días un concurrido tema de campaña política, aunque existe corresponsabilidad de los dirigentes de la época, algunos por acción otros por omisión, unos por callar otros por “contratar”; todos son responsables de esta catástrofe ambiental y social; ¡no entiendo! ¿Cómo? los partidos tradicionales y sobre todo el partido del gobierno nacional se hacen los “invidentes”, sí fue el jefe natural  y eterno compatriota (Uribe) quien mediante Resolución No.321 de 2008, decidió “declarar de utilidad pública e interés social, los terrenos para la construcción y operación del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo”  y como si fuera poco, la empresa Emgesa quedó autorizada para expropiar por vía administrativa, 23.125 hectáreas adicionales, en la zona de influencia de El Quimbo, mediante Resolución 003 expedida en el año 2012, firmada por el presidente Juan Manuel Santos; nótese que las resoluciones con fuerza de ley, antes mencionadas no fueron promulgadas por gobiernos Comunistas ni socialistas, la expropiación se dio con el beneplácito de los que pregonaban que Petro era expropiador y enemigo de la propiedad privada. En conclusión, así es nuestra “habilidad” mental, selectiva, el agravio es socialmente repudiado solo para unos y obviado para otros, esta es una clase de ceguera y amnesia circunstancial.

De ahí que las 4678 familias de agricultores expropiados por los gobiernos no Castro-Chavistas -pero si expropiadores- dejarán de producir alrededor de 32.000 millones de pesos anualmente. El menoscabo en tierras fértiles es irreversible, así como la de todo el ciclo productivo, por afectarse de manera definitiva el primer sector de la economía,  compuesto por: la agricultura, la ganadería, la silvicultura, la apicultura, la acuicultura, la caza, la pesca artesanal, entre otros, que en otrora fuese el génesis del sustento básico para la muchedumbre de grupos familiares compuesto por labriegos, campesinos, transportadores, volqueteros y paleros, comerciantes y vendedores de agroinsumos.

Algo semejante ocurrió con el tema cultural y social cuando se anegaron cerca de 78 áreas de utilidad arqueológica. El impacto ambiental fue notorio al afectarse la biodiversidad de nuestro extinto bosque amazónico y la pérdida de 842 hectáreas de bosque ripario o de galería (son los bosques ligados a la ribera de un río), un ecosistema frágil e irrecuperable. Algo semejante viene sucediendo en Municipios como Gigante, lugar en donde se plantó una ceiba, gran baluarte de la libertad y en honor a la abolición de la esclavitud, y sin embargo, nos liberamos de unos cuantos pero nos reconquistaron unos pocos, dejándonos de  herencia unos pueblos en donde los jóvenes, lo único que  tienen claro es que aquel río sin igual, jamás volverá a dar la vida entera al platanal, al maizal y al labrador como lo había esbozado el maestro Luis Alberto Osorio.