¿Quien, o quienes están detrás del vandalismo en que se han convertido las protestas sociales?
Escuché de viva voz al autócrata venezolano Nicolás Maduro solazarse en las redes sociales confirmando que la caterva de bandidos, encapuchados, que acuden masivamente a vandalizar las protestas sociales en nuestro país dentro de las marchas que organizan los estudiantes de las distintas universidades, que tales sujetos son, ni más ni menos, milicianos entrenados por la guardia Bolivariana, exportados a Colombia, colados dentro de la ola de emigrantes provenientes del vecindario desde hace dos años, al igual también que al Perú, a Ecuador, a Bolivia, a Chile, lo acaba de corroborar la OEA, y ahora recién han llegado a la Argentina con Cristina Kirchner a asolar los regímenes democráticos de esta parte del mundo, y con euforia decía el dictador, que lo que inicialmente habían proyectado como simples escaramuzas, les estaba saliendo mejor de lo que pensaban.
Lo que aún no sabe la opinión pública es que el plan de desestabilización de los países que respetan el estado de Derecho, es a nivel mundial, y es promovido por gobiernos de Izquierda, como Cuba, Venezuela, Nicaragua, con la gracia de la Rusia de Puttin, y se aprovechan de las organizaciones alzadas en armas criollas, es decir, del ELN y del brazo disidente de las Farc, apoyadas y financiadas con dineros proveniente de organizaciones internacionales al margen de la ley con las que pretenden destruir el mundo civilizado y demócrata. Lo que les digo no es fantasía, ni se trata de un texto de novela o drama para una película, ni nada parecido. No Señores, es una realidad que la estamos viviendo y padeciendo en grado superlativo. La protesta social se necesita en Colombia, nadie discute ese derecho, la inconformidad además hace parte de nuestro texto constitucional, y también se debe considerar en el Mundo entero.
Ya lo decíamos hace ocho días a raíz del artículo que escribió en el Diario El Tiempo el periodista Moisés Naim. Razones existen y muy valederas para protestar, pero la protesta se debe hacer dentro del orden y la ley. Llegar a vandalizar el descontento que existe con el actual gobierno de Bogotá, o con el Nacional, eso no está bien. Apedrear a los policías, asesinar a gente inocente, incendiar vehículos, destrozar monumentos nacionales, atropellar a los dueños de locales comerciales, saquearlos y destruir sus negocios, por destruir, son acciones y actitudes violentas inaceptables desde todo punto de vista que debemos enfrentar aplicando todo el peso de la ley.
Si de lo que se quejan los estudiantes es, sobre el supuesto escaso presupuesto que el Gobierno del presidente Duque le ha asignado a la educación superior, esa disculpa es una falacia, y los estudiantes están siendo engañados, pues es bien conocido por la opinión pública que en este gobierno, y para el próximo año académico, el presidente Iván Duque lo elevo a más de 4,5 Billones de pesos, cifra nunca antes vista en este renglón del presupuesto nacional. Si lo que quieren tener como excusa, o pretexto, para tirarse a las calles y permitir que los vándalos incendien al país, segun lo dice la oposición, que disque la economía va mal, eso también es una gran mentira de los mamertos; entonces es prudente informarles, contrario sensu, que la economía está creciendo satisfactoriamente y también se controla eficientemente el desempleo, para aceptar, sin formula de juicio, que nuestras calles deben arder en llamas.
A ese libreto le tenemos que poner coto lo antes posible. Meter en cintura a los violentos, con ajuste a la ley, sin discusión alguna y judicializarlos es una obligación de las autoridades del país. Pero dejar que los crimínales pululen por nuestras calles,, sin Dios ni Ley, atropellando a nuestra gente honesta, esas atrocidades no se pueden permitir. Es obligación de la gente decente defender el estado de derecho y al gobierno. Apoyamos al Presidente Duque y deseamos verlo en la TV, y escucharlo por las principales cadenas radiales explicando las acciones administrativas positivas ejecutadas por su Gobierno a favor de los colombianos.
Queremos también ver a sus ministros en las plazas del país y en los medios defendiendo al gobierno nacional. Queremos ver una policía nacional apoyada por la ciudadanía y no atacada y al ejército como guardianes del orden interno y de la paz pública, con ojo avizor sobre la injerencia extranjera al interior de nuestra patria. Pero quedarnos callados ante los atropellos e improperios de que es víctima nuestra sociedad, sería un acto de inmensa irresponsabilidad.
