¿Quién marcha por los 5000 muertos de 2018?
Por: Néstor Pérez Gasca
El año pasado, según cifras reportadas por la Agencia Nacional de Seguridad Vial, en Colombia fueron 36.268 víctimas por siniestros viales, de los cuales 30.936 resultaron lesionadas y 5.332 fallecieron. Muchos de los muertos fueron por inéditos accidentes, y otros, en cambio fuero homicidios al volante.
No murieron por arma de fuego, no fueron víctimas de grupos subversivos o bandas delincuenciales, ni por grupos paramilitares. No, fueron muertes violentas, que en cualquier país serio llamaría la atención de la sociedad civil.
¿Cuánto cuestan estas víctimas viales? A noviembre del año pasado, según el gremio de los aseguradores en Colombia, Fasecolda, los costos para la salud producto de los fallecimientos e incapacidades permanentes causados por los siniestros viales, ascendía a los 3,6 billones de pesos. ¿No nos preocupa…?
Pero pese a estas alarmantes cifras de muertos y costos por lesiones a causa de la bestialidad al volante, en las pasadas festividades de fin de año más de 700 personas murieron en accidentes viales. ¡Casi mil! ¿No nos preocupa…?
Sigamos. En 2017, las víctimas viales fueron más: 46.806. De todos los lesionados quedaron en condición de incapacidad permanente 15.173 personas. En 2018, 94 niños fallecieron y 1.042 resultaron lesionados gravemente. ¿No nos preocupa…?
¿No les parece violento que 9.726 peatones en 2017 fueran víctimas viales?
He llegado a pensar que los colombianos somos selectivos con las muertes, tal vez es la herencia miserable del bipartidismo que fundó esta República donde había muertos buenos y malos, dependiendo el color político.
Me equivoco. Tal vez no somos selectivos, más bien tenemos una estética clasista de la muerte. Cuando la muerte atropella la institucionalidad con arma de fuego ‘sí es violenta’; pero cuando la muerte, con voluminosas cifras atropella (con vehículos) a ciudadanos del común ‘no es violencia’.
Me perdonarán, pero toda muerte violenta duele…y cuesta. Por eso, de la manera más amable los quiero invitar-con mucha anterioridad- para que este año sí salgamos a marchar el tercer domingo de noviembre, acatando la disposición adoptada por la Asamblea General de las Nacionales Unidas en el 2005, como fecha para conmemorar el “Día mundial en recuerdo de las víctimas de siniestros viales”.
