viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-08-09 03:57

¡Qué pesar!

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | agosto 09 de 2017

Hace tres años, los medios regionales recogían una noticia que tal vez hoy ya nadie recuerde. Se trata de un escándalo de esos que pasan muy a menudo en Colombia y que la gente olvida con facilidad.

En ese momento renunciaba la Secretaria de Desarrollo del Municipio de Neiva, por un video en donde ella, le pedía dinero a un contratista. ¿El motivo? Al parecer unas carpetas que el contratista había hecho y de las cuales debía pagar cierta comisión. Irónicamente las mismas se titulaban “Semilleros para ser un buen ciudadano”.

Lo cierto es que la noticia, aunque escandalosa, pasó de agache y lo que se supo dentro de la administración de ese entonces fue que más allá de sorpresa o indignación lo que produjo fueron gestos de solidaridad y apoyo hacia dicha funcionaria.

Tal vez, y esto es sólo una suposición, los gestos de simpatía hacía el evidente delito que quedaba plasmado en dicho video, se deben a que lo que ella hizo en su momento, es pan de cada día en el mundo de la política.

En Colombia todos los días la gente pide a gritos que se haga justicia frente a temas relacionados con corrupción, y sin embargo, en situaciones como las narradas, no falta el que diga ¡qué pesar!.

Lo mismo sucede en la actualidad con el tema del estadio, personas que se atreven a defender lo indefendible, concejales que salen a decir que lo acontecido fue un simple accidente laboral, o que la administración que se encargó de adjudicar dicha obra, actuó con total transparencia y diligencia.

Es cierto, la presunción de inocencia cobija a quienes aún no han sido condenados, pero en aras de esclarecer los hechos se debe buscar que la justicia tan opacada por la corrupción empiece a brillar.

Muchos sienten empatía y compasión al ver a los políticos siendo conducidos ante un juez esposados, pero Samuel Moreno por ejemplo, no sintió el mismo pesar cuando repartió contratos multimillonarios a los primos Nulle, plata sacada de la manera mas vil de los bolsillos de los bogotanos. cada acción tiene una reacción, y el hecho de que hoy él esté en la cárcel es consecuencias de sus actos.

Sin adelantarme a los hechos, lo del estadio es un delito, es un crimen, es un robo y además un asesinato, así de simple. Los que perecieron, no lo hicieron en vano y detrás de una tragedia tan lamentable como la muerte de 4 seres humanos, esto permitió y permitirá que todo se sepa, porque de haberse culminado esa obra fea y mal hecha, los que hoy agachan la cabeza y están compareciendo ante la justicia, estarían encabezando las listas para futuras elecciones, sacando pecho por las migajas que nos sueltan.

A los políticos les han enseñado que las leguleyadas todo lo soportan, sólo ellos en sus maquiavélicas cabezas saben lo que hicieron y cómo lo hicieron, por eso la justicia y en especial la fiscalía debe ser implacable como la gringa. Sí, como la del norte, la misma que investigó a Luis Bedoya, de una forma tan contundente, que no tuvo otra opción más que aceptar cargos por corrupción. De haberse llevado el mismo caso acá, no solo Bedoya estaría aun como presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, sino que habría demandado al Estado.

Al final sólo quedará esperar, porque si un político pide sobornos a costa de unas cartillas educativas tituladas “Semilleros para ser un buen ciudadano”, ¿Qué más se puede esperar de ellos?.

 


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