¿Qué pasará con la justicia si gana Duque? II
Por Alfonso Vélez Jaramillo
Si es verdad que el Centro Democrático quiere cambiar la Constitución Política colombiana para implantar un Tribunal Constitucional Supremo, y acabar la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado y la Corte Constitucional, simplemente lo que pretende es establecer una nueva dictadura en Colombia.
Si ahora no hay un control eficaz con las tres jurisdicciones, no creo que tampoco se logre con solo tribunal de cierre, y esto se prestará para solucionarle el problema jurídico a sus amigos, como hacen casi todos los gobiernos de turno, sin tantos inconvenientes por lo de los pesos y contrapesos, como ha sido diseñado el poder público en Colombia.
El poder público está integrado por las ramas ejecutiva, legislativa y judicial, desde el año 1945, y en entidades de organización electoral y losorganismos de control establecidos, junto con la Fiscalía por la Constitución de 1991.
Y aunque la justicia colombiana ha sufrido en los últimos años duros golpes propinados por algunos de sus indignos integrantes, no creo
que sea la fórmula adecuada acabar las tres jurisdicciones, sino aplicar con rigor las normas existentes en igualdad de condiciones para todos los colombianos.
Comenzando por quienes tienen sobre sus espaldas investigaciones y que por su importancia política o económica no son llevados al estrado con todos los rigores que ordena la constitución y la Ley. O como suele suceder, en no pocos casos, la Ley solo se aplica a quienes no tienen como defenderse, o sea para los de ruana.
Y ojo que el peligro está vivo, es serio, porque quienes tienen la competencia para reformar la Constitución son los congresistas, y según los últimos acontecimientos políticos, la mayoría ya está acomodándose en la campaña de Iván Duque, el candidato del Centro Democrático, quien pasó a segunda vuelta y, si no ocurre algo extraordinario será el nuevo presidente de la república, con poder para corromper.
Bien es sabido que en nuestro país, el ejecutivo tiene el poder para manipular la voluntad del legislador, como fue denunciado en la pasada campaña la llamada mermelada del Presidente Juan Manuel Santos, por el mismo Iván Duque,
el ex presidente Uribe y los voceros de su partido centro democrático y aguerridamente por el conservatismo uribista.
Concentrar el poder judicial en un solo órgano no es ni más ni menos que centralizarlo para someter a las Altas Cortes a su voluntad como salas especializadas, como ocurría con la Corte Constitucional que antes de la nueva Carta Política de 1.991 funcionaba como una sala especializada de la Corte Suprema de Justicia.
Según la iniciativa de Duque del uribismo, el Consejo de Estado volvería a ser un órgano consultivo del ejecutivo, como fue concebido por Simón Bolívar hace 200 años, quien como el primer dictador de la época republicana concentró todos los poderes como Jefe Supremo de la República de Venezuela y Capitán General de sus Ejércitos y de los de la Nueva Granada.
Aunque la historia señala que Bolívar lo que buscaba era un poder representativo y cuidadoso de la dignidad humana, aquí parece que lo que lo que se rebusca es aplicar la justicia para los amigos con mayor facilidad, lo digo por los señalamientos que hay contra muchos de los integrantes del partido del candidato Iván Duque.
Recuérdese a la Corte Suprema de Justicia suyo presidente era el huilense Yesid Ramírez Bastidas, quien se enfrentó al Gobierno del entonces Presidente Álvaro Uribe Vélez, razón por la que creo que el ex mandatario no esté dispuesto a volver a tener un escollo tan difícil del control judicial.
Esto sería el principio del fin de la democracia que buena o mala se vive en Colombia con todos sus defectos, porque será más fácil para el gobierno controlar a sus necesidades un solo tribunal, en lugar de tres jurisdicciones, con poder para controlarse entre si, como lo que ha sido llamado en el argot periodístico como “el choque de trenes”.
Si no se para esta iniciativa adiós a la democracia en Colombia porque vamos rumbo a convertirnos en otra dictadura como la de Venezuela, pero con un gobierno abiertamente confeso de derecha.
Por algo dije en mi columna pasada “Qué pasará con la justicia si gana Duque”, porque sería fatal para el país que todos los delitos que se investigan actualmente para la derecha, la izquierda o los de cuello blanco, se queden en los anaqueles o muchos prescriban en la
transición, si se reforma la constitución con este fin.
