¿Por qué siempre ellos?
Por: Jesús Andrés Vargas Gutiérrez
No cabe duda que la captura de Jesús Santrich, el más arrogante, buscapleitos e irreverente de los negociadores de las FARC, ha sido toda una bomba política de grandes proporciones.
Primera gran tarea para la JEP, y por supuesto, un escenario perfecto para que los candidatos presidenciales sienten sus posiciones al respecto.
Pero más allá de todo lo que pueda pasar en el campo electoral, resulta un poco irónico y a la vez decepcionante que los últimos escándalos políticos del país hayan sido destapados por organizaciones estatales estadounidenses.
El Departamento de Justicia de los Estados Unidos, prende el ventilador de lo que sería uno de los escándalos mas grandes del continente americano. El caso ODEBRECHT que terminaría por salpicar a Luis Fernando Andrade ex presidente de la ANI, y poner en duda grandes proyectos viales como la controversial vía Ocaña-Gamarra.
Casi que simultáneamente estalla el Caso conocido como el Cartel de La Toga, en donde Políticos, Magistrados y ¡Oh Sorpresa!, un Fiscal anticorrupción, terminan enredados en un bochornoso caso de prebendas, chantajes y dádivas indecorosas. Todo gracias a las interceptaciones que hiciera la DEA (Administración para el control de Drogas de los Estados Unidos) en distintos lugares de Miami.
Sumémosle a estos casos, dos mas: El del taxista extraditado por asesinar a un agente de la DEA y el del Ex Presidente de la Federación Colombiana de Fútbol Luis Bedoya, salpicado por la red de sobornos a la FIFA conocido como FIFAGATE.
Del taxista y de Luis Bedoya sabemos que casi tan pronto como pisaron tierra americana, se declararon culpables, y sus procesos penales, fueron llevados a cabo con total celeridad, dando lugar a condenas ejemplares.
No nos digamos mentiras, ni los más asiduos detractores de la política americana, podrán negar que de no ser por las investigaciones contundentes de su justicia, que combinan, grabaciones, agentes encubiertos y tecnología, los “grandes golpes” a la corrupción de la los poderosos en Colombia no existirían. Y no por falta de elementos probatorios, ni de agentes o técnicos idóneos y especializados, sino por la simple y llana razón, que nuestra justicia en muchos casos carece de profesionalismo sirviendo a intereses espurios.
Eso en materia de investigación, en cuestiones procesales, las gabelas, las salidas, los vacíos y la sagacidad de muchos abogados de encontrar la leguleyada perfecta, con la complicidad de ciertos funcionarios, hacen del deleite de todos los criminales que saben que lo importante es no meterse con el País del Norte, por todo lo demás, hay una forma de salir impune o con una condena irrisoria que les permitirán disfrutar de lo recaudado en la ilegalidad.
