martes, 31 de marzo de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-09-12 01:16

¡NO MAS, POR FAVOR!

Escrito por: Amadeo González Triviño
 | septiembre 12 de 2020

Por AMADEO GONZALEZ TRIVIÑO

Estas palabras con las que iniciamos las presentes reflexiones, parece que eran los últimos gritos ahogados de un ciudadano que pedía clemencia frente a un destacamento de agentes de la policía nacional, que en un acto de soberanía, en ejercicio de sus funciones, por delegación expresa de mandatos y con la protección de sus inmediatos superiores y siguiendo sus instrucciones y las enseñanzas recibidas, pretendían ejecutar un comparendo por incumplimiento de normas ciudadanas, según el Código Nacional de Policía vigente y de paso, demostrar que la autoridad está por encima de todo y contra todos.

Hoy en día, ese mismo clamor no lo hace un ciudadano, porque aquel, terminó muerto, o terminó siendo asesinado, o mejor, perdió su vida en un acto del servicio de quienes están instituidos para proteger la vida, honra y los bienes de los ciudadanos. Aquí la vida y la honra y los bienes, no se sabe que definición, que lugar o que espacio ocupan. Este clamor por el contrario es el de un segmento de la población nacional, no de todos, y hago la salvedad, que quieren una democracia, que quieren la reconciliación y que quieren la paz.

La paz que nunca hemos disfrutado, que no conocemos y que las grandes mayorías, porque realmente quienes la desean, son las grandes mayorías, frente a ese otro grupo de seguidores de un orden de violencia, de personas que quieren hacer trizas este país y todos los acuerdos sobre la búsqueda de la paz y que protegen de esta manera los delitos y el narcotráfico y la inseguridad y las masacres y los homicidios colectivos y los homicidios selectivos y que son, quienes refrendan un poder político que no existe, que a pesar de tenerlo, no se ejerce y que propician una división social cada día más honda, más violenta y más segregacionista.

Hemos perdido el rumbo total, cuando se ha procurado hacer evidente ese mandato que los políticos de entonces alcanzaron a diseñar como una filosofía de vida y de poder y de maquinación, cuando se adoptó la famosa frase universal que, en Colombia, es una verdad de a puño, cuando se repite por doquier: “divide y reinarás”

¡No más, por favor! No más gobiernos mediocres sin representatividad, a pesar de que alcancen un mandato en las urnas. ¡No más por favor!, con un Congreso corrupto alejado de los problemas sociales que se oculta en la organización del presupuesto nacional y de la forma de distribuirse las dádivas del mandatario de turno, para desconocer el papel que le corresponde en la organización y dirección de las políticas de Estado. No más, por favor, a esas instituciones como la Justicia y los operadores judiciales que han sido incapaces y perversos en la adopción y la protección real y efectiva de los derechos ciudadanos y que hacen parte de esa franja segregacionista donde no es hacer justicia lo que les corresponde, sino simplemente, vegetar como funcionarios que reciben un sueldo y esperan pacientes una pensión para vegetar hasta la muerte, mientras el país grita por doquier su clamor, y su voz, no tiene eco.

Es necesario volver los ojos a los principios universales de HUMANIDAD, y del humanismo, es necesario que repensemos cuál es nuestro papel en sociedad y hasta dónde, esa libertad que se nos ha mancillado con supuestas prerrogativas, no se está volviendo en contra de nosotros mismos y es parte, precisamente de una forma de esclavitud que no hemos comprendido.

Es hora de repetir en coro: ¡No más, por favor! queremos justicia, queremos el ejercicio real del poder de nuestros dirigentes con la filosofía del servicio y no del servilismo, y que los ejes centrales de la paz y de la convivencia nacional, empiecen desde la presidencia de la república, pidiendo perdón por los errores que se han cometido y que realmente se adopten los correctivos de poder, renunciando si es del caso a sus cargos, como debería ser, a seguir engañando a una sociedad que ha sido inerme y que aún, solo se lamenta el día que le tocan su patrimonio y que atentan contra uno de sus miembros en familia. De resto, a nadie le importa nada. Nada, a nadie le importa un grito ahogado que busca apoyo, consuelo y lucha por la PAZ.