viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-11-11 11:48 - Última actualización: 2017-11-11 11:48

¡Libertad, libertad, libertad!

Escrito por: Amadeo González Triviño
 | noviembre 11 de 2017

Parecen paradójicos y contradictorios los hechos que se viven en una sociedad moderna, especialmente entre la población española, luego de nuestro acercamiento hacia ella, al haber sido testigo presencial de una serie de hechos que tienen que ver con el proceso independentista del pueblo de la región de Cataluña y que hoy hace parte de un debate internacional, teniendo en cuenta la forma como las autoridades judiciales de Bélgica, han dado tratamiento al líder Puigdemont y a quienes lo acompañan en dicho periplo, frente a la consideraciones planteadas y hoy en contravía de otras producidas en la misma justicia española, con relación a los procesos judiciales que se adelantan contra otros miembros de dicho gabinete catalán.

Inicialmente hemos de resaltar que ante el reclamo de independencia, en toda España se suscitó un proceso nacionalista que implicó una serie de movilizaciones que buscaban  refrendar la unidad del Estado Español, colocando simbólicamente la bandera de España en edificios, residencias y donde se hiciera evidente ese principio de unidad. En tanto que el porcentaje de participación en el referendo que había sido censurado por el gobierno y suspendido por la Justicia española, fue inferior al cincuenta por ciento de los participantes aptos para votar, porcentaje que se ha incrementado y superará con creces sus resultados en las próximas elecciones, como una forma de rechazo a las políticas estatales del gobierno central, según se advierte por quienes están cerca de dicho proceso.

Pese a ello, la represión que se vivió desde el primero de octubre, con los resultados del referéndum, y con las actuaciones que posteriormente se han desarrollado, han generado una reacción negativa frente al uso de la fuerza y sobre todo, a las decisiones sobre detención de los principales líderes del movimiento independentista.

Es extraordinario ver como la ciudadanía española, en todos sus frentes, rechaza la detención y ha generado movilizaciones exigiendo la libertad inmediata de todos los privados de ella, los escenarios deportivos han sido en forma reiterada, utilizados, al igual que los espectáculos culturales, para demandar y exigir la libertad inmediata de dichos líderes, entendiendo que ellos han sido simples transmisores de un pensamiento, de unas ideas, que dada la fuerza de la Constitución Española, no podrá hacerse realidad en un futuro inmediato, y hasta tanto no se modifique ese "articulito", que impide la aceptación de los resultados de dicho referéndum, contrario a lo que sucede en las Constituciones de Canadá, Inglaterra y Etiopía.

Quienes han seguido de cerca esa pasión de los españoles, como el fútbol, o deportes como el baloncesto profesional que ocupan niveles de sintonía internacional, pudieron presenciar la forma como en algunos estadios el pasado fin de semana, se realizaron minutos de silencio, que no fueron de un solo minuto, sino de cinco minutos de silencio, exigiendo la libertad de los detenidos, gritando en todo momento la palabra LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD. Hecho que no sucedió solo en Barcelona en su encuentro frente a Sevilla, sino que se vivió en otros estadios distantes, al otro extremo, como en Oviedo y en Madrid, lo cual se ha sumado a una serie de actos y manifestaciones y formas de movilizaciones, como las que presenciamos y de las cuales tuvimos noticias.

Esa reacción de los españoles frente a las medidas judiciales, que solo fueron aplaudidas por los partidos tradicionales como el PP e incluso el PSOE, y quienes hacen coalición de gobierno con el actual Presidente Rajoy, nos demuestran un cierto grado de respeto por lo más preciado del ser humano, como es su derecho a la libertad y ese derecho a disentir, a participar de una u otra opinión, así no se comparta y siempre con respeto, demandar que se escuche y se valore al otro.

Un ejemplo de respeto y de dignidad, que los colombianos no hemos aprendido, y vemos con mucha tristeza, como la realidad nacional y la corrupción, se bandean de tal manera en el Congreso de la República, pretendiendo desbarajustar el sistema institucional de la manera más perversa, utilizándola para ello.