¿La tercera guerra mundial ?
Por: José Eustacio Rivera
Como bien dijera un senador norteamericano “En la guerra, la primera víctima es la verdad”. Las mentiras propias de toda guerra para maquillar la sangre son múltiples. Y como toda guerra establecida en el mundo, en ninguna se triunfa, en todas hay perdedores.
Nayib Bukele presidente del Salvador, expreso en su cuenta de twitter, no se han dado cuenta, pero ya inicio la tercera guerra mundial. Tuit que se ha vuelto viral, pero, así como se lee de catastrófico y alarmante tiene mucha lógica transversal. Hay 178 países luchando con esta pandemia. Dejando escenas devastadoras en países como Italia, España y ahora con epicentros como Estados Unidos y el desarrollo de los contagios en África donde se presume sea mucha más alto el índice de mortalidad.
El ejército lleva los cadáveres de los pacientes infectados por coronavirus y los lleva inmediatamente para ser incinerados. Italia, España y Reino Unido tienen prohibidos los funerales. El enemigo en esta guerra es uno común, y todos luchan contra el. El material bélico no son las armas ni las bombas, son los tapabocas, el gel antibacterial, las vacunas, las medicinas.
El COVID-19 es un enemigo muy peligroso, tiene en jaque la humanidad, cada país hoy busca como enfrentarlo. Países como China, Japón y Corea del sur han venido controlando el virus, con buena tecnología, inversión en desarrollo y exceso de disciplina. Los Países Europeos con todo su desarrollo ha sido blanco de las muertes continuas, día tras día. Italia y España pasan dolorosos días. Estados Unidos con su testarudo presidente le da prioridad a la economía y no a la vida humana. Son 100 mil contagiados en el país más poderoso del mundo que ante la soberbia de su principal líder le puede traer un desenlace muy lamentable para el país americano.
En Colombia ganamos esta guerra con inteligencia y estrategia. Porque hoy no contamos con un arsenal hospitalario apto para combatir este enemigo. Hay una millonaria deuda histórica con la salud, la ciencia y la tecnología del país. Los comandantes en jefe deben ser los especialistas de la salud, debe ser la ciencia nuestro único director, y hacer que los políticos nos hagamos a un lado y respaldar al ministro de salud que con sabiduría viene avanzando con grandeza y la acertada cohesión con el instituto nacional de Salud.
Necesitamos cuidar a los más vulnerables de esta enfermedad, autorizar a muchas universidades y laboratorios para hacer miles de pruebas, que además sean rápidas en generar los resultados. Los empresarios y sector hotelero habilitar más camas para atención de pacientes con sus respectivos respiradores. Además, a nuestros soldados, que son los médicos, enfermeros y demás profesionales y técnicos de la salud, garantizar los insumos propios de protección que hoy no la tienen y que el gobierno le ha pedido a las ARL asumir tal suministro. Debemos salvaguardar la micro, pequeña y mediana empresa, para que garanticen los empleos de las personas. Garantizar el abastecimiento y hacer un llamado a la unión. Como bien lo dijo el Papa Francisco en la bendición mundial, “en la Barca estamos todos”. Y hoy debemos ser conscientes que estamos en una guerra que necesita de más soldados que generales.
