"La justicia para “amigos” o “enemigos”
No recuerdo a ninguno de los vehementes detractores del proceso de paz de la Habana criticar con la misma energía el proceso de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia AUC, o sea la de los denominados paracos, que se inició y se firmó en el Gobierno Álvaro Uribe Vélez.
Esas conversaciones se concretaron cuando aún ese grupo estaba bajo la dirección ideológica de Carlos Castaño y se llevaron a cabo en la vereda Santa Fe de Ralito, comprensión municipal de Tierralta, Córdoba, conocidas también como las conversaciones de Ralito.
En La Habana se firmó con las Farc su desmovilización, el desarme y sometimiento a la Justicia Especial de Paz, luego de más de cincuenta años causando dolor e injusticia a nombre de una propuesta política de izquierda.
En Santafé de Ralito, se concedió amnistía y se sometieron a la justicia a los grupos de Paramilitares de aparente extracción de derecha, la generalidad narcoterroristas que causaron terror y muerte en el territorio colombiano, ahora extraditados a los Estados Unidos.
Los ataques contra la vida y la libertad no tienen color político ni orígenes valederos que perdonen espiritualmente el inmenso daño ocasionado a la sociedad, aunque la ley penal si lo puede hacer.
Por eso, es importante traer nuevamente a discusión que la justicia que aplicamos en nuestro país es selectiva, y se utiliza para los amigos de cada periodo de gobierno, de acuerdo a su concepción política. Es decir, cada uno se traga sus propios sapos, lo malo es que no lo reconocemos.
Bastantes no perdonan las iniquidades, pero muchos otros posan como dignos exponentes de moral, como mansas palomas.
Quienes defendemos la situación de paz no miramos quien la hizo, ni con quien se hizo, sino el gran beneficio para todos los miembros de la sociedad, sin embargo, los críticos del momento señalan con violencia a unos y otros, de acuerdo a sus intereses políticos y económicos, sin mirar el daño causado.
Si nos dedicamos a poner en claro quienes tienen derecho al sometimiento a la justicia con beneficios seguramente no encontraremos a nadie, y seguiremos en guerra toda la vida, como lo hacen los árabes contra los judíos y entre todas sus tribus, simplemente por razones político religiosas.
Miremos los beneficios: Con el acuerdo de las autodefensas disminuyeron las muertes en los campos, aunque no del todo, pero se saneó un poco la situación y esto hay que reconocerlo sin ambages ni rencor, porque casi nunca nos fijamos cuantos han perdido su vida y cuantas familias lloran su dolor.
Con el acuerdo de la Habana no volvieron a ocurrir atentados contra los pueblos pobres y olvidados, disminuyeron los secuestros, los chantajes, los desplazamientos y la muerte de soldados, policías y hasta guerrilleros que también son personas y hermanos colombianos, y la gente volvió al campo.
El hospital militar de Bogotá ahora está desierto y se dedica a utilizar su potencial atendiendo otras necesidades sanitarias que antes no cubría por falta de tiempo, recursos y tranquilidad de su muy especializado personal.
Y como lo he dicho siempre el uribismo está muy caliente y de frente lanzando ataques contra el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc. Consideran que “es una paz ficticia y con impunidad”, mientras los colombianos en general que no nos dejamos permear por falsas informaciones estamos satisfechos con el acuerdo firmado con las Farc.
Apoyamos los esfuerzos del Gobierno, del Congreso, así nos tilden de santistas, castrochavistas o con cualquier otro epíteto odioso y malsano que no le hace bien a nadie.
Desde el “Indulto Real de Perdón” concedido por el virrey Caballero y Góngora en 1.782 a los comuneros, la paz con el M19 hace 28 años, hasta la expedición en el Gobierno Uribe de la ley 975 de 2005 de justicia y paz, que benefició a las “Autodefensas Unidas de Colombia”, y el proceso de paz de la Habana, entre el Gobierno y las Farc, se han otorgado por lo menos 60 indultos y casi 20 amnistías, con beneficios sociales y económicos.
Entonces no sé por qué hay quienes se escandalizan si cada grupo siempre sale beneficiado en todo proceso, lo malo e inconveniente es que se abra las puertas de par en par a individuos que cometan delitos de lesa humanidad en cualquier época y a nombre de un “grupo armado organizado al margen de la ley” y se beneficie sin responder por los daños causados a la sociedad.
Históricamente los innumerables procesos de paz nos permiten inferir que la norma penal alternativa en estos casos está dirigida, especialmente, para “amigos” o “enemigos”, según el gobierno de turno.
