¡Justicia!
Por Álvaro Hernando Cardona González
Se acaba de sancionar la Ley 1908 el pasado 9 de julio, por la cual entre otras cosas se prevén mecanismos para “acercamientos colectivos con los grupos armados organizados” dentro de las cuales a su vez se contempla dialogar con el “representante o delegado de la organización” (Artículo 35). Allí también (Artículo 2) se distingue entre los Grupos Armados Organizados GAO y los Grupos Delictivos Organizados GDO.
Desde siempre hemos dicho, analizado y profundizado, incluso usando cifras, datos y experiencias de otras naciones, que la justicia es el mayor pilar de las democracias y países modernos. Que si Colombia debe salir de esa espiral aparentemente indetenible de violencia, no hay otro camino más que hacer justicia. Resaltamos, no hay otro camino. No lo duden más.
Eso de hacer distinciones entre delincuentes es lo más perverso. Ahora son los GDO y los GAO; ayer fueron los Combos, disidencias y Clanes; antier fueron las Farc, Paras, Eln, Epl, GUC, y sigue un etcétera tan largo…Todos al fin y al cabo han cometido asesinatos, extorsiones, secuestros, despojos, ahí el común denominador. Y desde ese delito, no del nombre del grupo armado que quiera darse, es que el Estado debe cumplir con su papel de garantizar la paz, pero no transándola sino imponiendo la justicia.
Esto de poner apellidos a los delincuentes, no hace más sino estratificarlos. Ya lo hemos visto. Ser “para” o “guerrillero”, ser miembro de “combo”, “disidencia” o “clan”, lo hace diferente al “delincuente común”. Asesinar, extorsionar o secuestrar las igualas.
Los bandidos, como se llamen, comparten tres cosas en común: 1. Desean lucrase o beneficiarse 2. Lo hacen por medio del temor y daño a la sociedad 3. Su instrumento es el delito. Punto, Sin “apellidos”.
No habrá paz real, sincera, y duradera si no hay justicia de una vez por todas. Si se pactan delitos, penas, amnistías, ceses de fuego, zonas de diálogo o distención, excarcelaciones, curules en el Congreso (hágame el favor) la espiral de violencia sube. Y se sigue estratificando los delitos. Hace poco alguien en otra columna dijo “La relación de un Gobierno con la justicia y con sus críticos son dos factores determinantes para conocer su talante democrático”. Los últimos gobiernos, desde los años 80 del siglo pasado, han pelado el cobre. Han claudicado ante su deber de perseguir, someter, juzgar y condenar al que viola la ley. Y con ello han pervertido a la justicia pilar de la democracia y la República. Con ello a su vez ponen en riesgo a Colombia que sólo puede ver impávida como se estratifica al delincuente, se distingue entre delitos y negocia con el bandido pero para lograr sólo que la violencia crezca y se multipliquen los hechos violentos.
