Opinión/ Creado el: 2019-01-26 02:59
¿Hasta cuándo tergiversaremos la violencia?
Luego de estallar los explosivos que un vehículo ingresó a la Escuela de la Policía General Santander en Bogotá el pasado jueves 17 de enero, las redes sociales, reflejaron muy bien porqué el país sigue la senda que conduce a multiplicar las fuentes y actores de violencia.
1. A pesar de que la organización ilícita conocida como ELN se atribuyó el hecho y autoría del asesinato de estudiantes, personal uniformado y civiles, miles personas siguieron afirmando que eso era una cortina de humo y montaje del actual gobierno. Incluso siguen haciéndolo, cuando la banda delincuencial ratificó su comunicado advirtiendo que los negociadores con el anterior gobierno no habían sido informados previamente de que se cometería este delito y luego exigiendo que estos fueran dejados ingresar al territorio nacional con seguridad.
2. Los medios de comunicación e incluso el actual gobierno, se sumaron a los anteriores denominando a esta organización como “guerrilla” y “subersiva”. Por supuesto que no lo son, por las potísimas razones que hechos repetidos como este y volar oleoductos, secuestrar, ejercer el narcotráfico, asesinar o extorsionar sólo conducen hacer daño a la sociedad toda, y por la evidente de que en décadas de oportunidades no han construido escuelas, levantado casas dignas, abrir y mejorar carreteras, llevar servicios públicos, conservar recursos naturales, etc.
3. Seguimos abogando por asesinar a los delincuentes. Y seguimos atropellando los derechos de quienes no están de acuerdo con nosotros.
4. Seguimos hablando de “guerra”, como si estuviéramos enfrentados a otra Nación o Estado, cuando lo que debemos buscar es “combatir” unidos a la delincuencia en cualquiera de sus formas.
5. La solución definitiva para buscar la paz; la manera civilizada, moderna y democrática que evita la multiplicación de la violencia…es la Justicia que aplique el Derecho. Sin claudicarlo. Con sentido común. Racional. De verdad imparcial. Que combata, capture, juzgue, condene y aplique penas con verdadera re-socialización.
¿Hasta cuándo seguiremos tergiversando la violencia? ¿Hasta cuándo seguiremos erráticos? Seguir así es asegurar obtener los mismos resultados. Es olvidar fortalecer auténticamente la Justicia y menoscabándola. Y claro, seguir desunidos.
No sinceramos el problema y así no llegamos a las soluciones estructurales que necesitamos.
Finalmente, coherentes, discrepamos del Gobierno Nacional deslegitimando los acuerdos del anterior con estos delincuentes. Eso desdibuja al Estado y eso debilita al Gobierno. Estamos en total desacuerdo en negociar los delitos, pero coherentemente con lo argumentado anteriormente éste debe dejar de hacer lo que hizo el anterior: aplastar al Derecho.
1. A pesar de que la organización ilícita conocida como ELN se atribuyó el hecho y autoría del asesinato de estudiantes, personal uniformado y civiles, miles personas siguieron afirmando que eso era una cortina de humo y montaje del actual gobierno. Incluso siguen haciéndolo, cuando la banda delincuencial ratificó su comunicado advirtiendo que los negociadores con el anterior gobierno no habían sido informados previamente de que se cometería este delito y luego exigiendo que estos fueran dejados ingresar al territorio nacional con seguridad.
2. Los medios de comunicación e incluso el actual gobierno, se sumaron a los anteriores denominando a esta organización como “guerrilla” y “subersiva”. Por supuesto que no lo son, por las potísimas razones que hechos repetidos como este y volar oleoductos, secuestrar, ejercer el narcotráfico, asesinar o extorsionar sólo conducen hacer daño a la sociedad toda, y por la evidente de que en décadas de oportunidades no han construido escuelas, levantado casas dignas, abrir y mejorar carreteras, llevar servicios públicos, conservar recursos naturales, etc.
3. Seguimos abogando por asesinar a los delincuentes. Y seguimos atropellando los derechos de quienes no están de acuerdo con nosotros.
4. Seguimos hablando de “guerra”, como si estuviéramos enfrentados a otra Nación o Estado, cuando lo que debemos buscar es “combatir” unidos a la delincuencia en cualquiera de sus formas.
5. La solución definitiva para buscar la paz; la manera civilizada, moderna y democrática que evita la multiplicación de la violencia…es la Justicia que aplique el Derecho. Sin claudicarlo. Con sentido común. Racional. De verdad imparcial. Que combata, capture, juzgue, condene y aplique penas con verdadera re-socialización.
¿Hasta cuándo seguiremos tergiversando la violencia? ¿Hasta cuándo seguiremos erráticos? Seguir así es asegurar obtener los mismos resultados. Es olvidar fortalecer auténticamente la Justicia y menoscabándola. Y claro, seguir desunidos.
No sinceramos el problema y así no llegamos a las soluciones estructurales que necesitamos.
Finalmente, coherentes, discrepamos del Gobierno Nacional deslegitimando los acuerdos del anterior con estos delincuentes. Eso desdibuja al Estado y eso debilita al Gobierno. Estamos en total desacuerdo en negociar los delitos, pero coherentemente con lo argumentado anteriormente éste debe dejar de hacer lo que hizo el anterior: aplastar al Derecho.
