¿Habrá vacuna para todos?
Por Harold Salamanca
A medida que el virus se expande por el planeta, y que cada una de las naciones lo afronta en la medida de sus posibilidas económicas y científicas, los países más avanzados, de la mano de las multinacionales farmacéuticas, trabajan a marcha forzada con el fin de obtener una vacuna contra el coronavirus. La humanidad enfrenta entonces una realidad, las vacunas que se producirán no alcanzarán para todos, por lo menos al principio. Esta situación nos pone de frente a la pregunta que todos los gobiernos del mundo y la Organización Mundial de la Salud (OMS) tendrán que resolver ¿cómo repartir las primeras vacunas?
Aquí surgen propuestas que pasan desde la imposición del poderío económico de los gobiernos para hacerse con el mayor número de dosis, hasta la ética de la salud, que propone un repartición justa. La OMS por su parte, ha propuesto el Mecanismo de Acceso Mundial a las Vacunas contra el COVID-19 (mecanismo COVAX), única iniciativa mundial que trabaja con los gobiernos y los fabricantes para garantizar que las vacunas estén disponibles en todo el mundo, tanto para los países de ingresos más altos, como para los de menores ingresos. La meta del COVAX es, para fines de 2021, distribuir 2000 millones de dosis de vacunas seguras y eficaces que hayan logrado la autorización reglamentaria o la precalificación de la OMS. Estas vacunas se ofrecerán equitativamente a todos los países participantes, de forma proporcional a su población.
La repartición en proporción al número de habitantes por país, parece en el papel la distribución más justa, pero no hay que perder de vista que hay naciones con una densidad poblacional muy alta y le corresponderían la mayor cantidad de vacunas, y la pandemia no ha azotado a todos países en igual proporción. De otro lado, se conoce una propuesta que tiene como criterio repartir las primeras dosis con mayor énfasis cualitativo, es decir, a los países con mayor vulnerabilidad, con sistemas de salud precarios, con alto contagio y pocos recursos orientados a la atención de la pandemia.
Con este panorama, se estima que el virus se controlará a mediano plazo, por lo tanto, es aquí donde el autocuidado cobra mayor relevancia, debemos retornar a nuestra “nueva normalidad” aplicando las medidas de protección y protocolos adecuados con mayor rigor, mientras nos llega la hora de la vacuna, por que en primera instancia, no habrá para todos.
