miércoles, 01 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-06-12 12:15

¿Habrá un nuevo orden mundial?

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | junio 12 de 2020

Mucho se ha especulado en diferentes columnas de opinión publicadas en diversos medios escritos y virtuales del mundo, acerca de lo que podría ocurrir como consecuencia de los efectos económicos, políticos, sociales y ambientales que nos dejará la pandemia del COVID 19.

Ya transcurrido el tiempo suficiente durante el cual se han observado gran parte de tales efectos es oportuno y conveniente hacer algunas reflexiones.

 La primera de ellas, es que ya nadie discute que el efecto en la economía mundial es de grandes proporciones dado que la parálisis del aparato productivo frenó totalmente la dinámica de bienes y servicios. Por otra parte, el esfuerzo fiscal de todos los países dirigido a atender los costosos servicios de salud para la eficaz atención hospitalaria, sumado a la imperativa necesidad de atender las demandas sociales por la pérdida de millones de empleos y el apoyo a las empresas, generarán impactos muy negativos en el PIB mundial, al punto que muchos han comparado la situación con la gran depresión del año 29.

La segunda reflexión tiene que ver con la inevitable extensión de los niveles de pobreza a la que ingresarán numerosas familias de la actual clase media que derivan sus ingresos del empleo formal y de innumerables micro y famiempresas, especialmente de las economías emergentes, pues han quedado sin capital de trabajo y con obligaciones financieras prácticamente impagables.

La tercera reflexión se relaciona con el incremento inusitado de la deuda pública de los estados ante los organismos y bancos multilaterales de crédito, la cual inexorablemente deberá ser amortizada con mayores recursos tributarios, es decir, con el in cremento en los impuestos.

En éste panorama algunos afirman con razón que un costo aún no dimensionado es el relacionado con los efectos sicosociales en gran parte de la población, causados por la depresión, la ansiedad, la pérdida de la autoestima y la confianza en el próximo futuro, pues la recuperación del empleo y de la capacidad adquisitiva de millones de familias tardará cuando menos 2 o 3 años.

Quienes afirman que las consecuencias serán de tal magnitud que la pandemia obligará a establecer un nuevo orden mundial, asumen como causa determinante el debilitamiento de la globalización en cuanto que habrá mayores controles sanitarios para la circulación de personas y mercancías; cierre de fronteras; incremento de los nacionalismos; mayor rechazo a inmigrantes, etc: factores que a su vez, incidirán en la geopolítica actual dominada por las grandes potencias industriales y económicas.

Algunos inclusive van más allá y vaticinan un nuevo orden geopolítico que sería determinado por las ideologías que se disputan el curso de la historia.

La pugna evidente entre diversos matices de izquierdas y derechas, ante el surgimiento de economías emergentes como China, India, Rusia y algunos países de oriente medio; frente al poderío de los Estados Unidos, Alemania, Japón, Inglaterra y Canadá más el debilitamiento de la Comunidad Europea tan golpeada con la pandemia; serían el escenario adecuado para que se gestara ese nuevo orden estratégico dirigido a frenar la expansión del régimen comunista de China, al que se le acusa de causar, deliberadamente o por grave negligencia, la propagación de la pandemia.

El resultado de las elecciones presidenciales del próximo noviembre en los Estados Unidos será seguramente el punto de quiebre de tal eventualidad. La reelección de Trump o el triunfo de Biden, habrán de despejar el nuevo panorama.