¿Funciona el sistema de salud?
Por: Mario Solano
Si bien es cierto que se han dado grandes avances en la cobertura de la salud desde la creación de la ley 100 del 93, no se puede negar que dicha ley dejó algunas zonas grises que fueron aprovechadas por algunas personas inescrupolosas para desarrollar empresas de salud, que muy lejos de prestar un servicio a la sociedad, han abierto el interrogante sobre la funcionalidad misma del sistema. Miremos que a pasado. Estas personas compraron edificios, clínicas y equipos médicos con recursos destinados para la atención médica, UPC, unidad de pago por cápita. Esto repercutió en la atención de los usuarios ya que se dilataban en realizar las cirugías o los medicamentos de alto costo se daban tardíamente, porque los recursos que debían destinarse a ellos fueron destinados a otros fines. De esta forma acrecentaron el patrimonio de dichas empresas mientras de forma paralela deterioraban el servicio a sus usuarios. Hoy en día se a mejorado el control sobre los recursos y al menos es más difícil desviar los mismos.
Por otro lado, las EPS deben conocer los mecanismos de recobro, sobre todo en enfermedades de alto costo. Si le cobran al departamento, al municipio o a la nación, que es diferente si el paciente es subsidiado o contributivo, el cobro de la atención de algunas patologías tiene vías distintas y si se pasan del tiempo pierden la oportunidad de recuperar esos dineros y es que se ven entidades que han perdido grandes recursos por no tener claridad en los mecanismos ni en los tiempos para recuperarlos, por lo rica y cambiante reglamentación existente en el sector. También se encuentran IPS que con el cierre por liquidación de varias EPS no lograron recuperar sus recursos, repercutiendo siempre en los usuarios o pacientes.
Se a encontrado abuso de incrementos desbordados de precios en medicamentos y para lo cuál usaban carruseles de intermediarios y justificar los incrementos de los precios en algunos medicamentos, en los procedimientos sucedió algo similar , se regulaba un procedimiento a un valor y hábilmente se le modificaba el nombre y así poder establecer nuevo valor más alto, al no estar en la tabla que lo reglaba y pasar cobros mayores y hacerse a mayores recursos, como ven estos son algunos de los ejemplos en los cuales existió una “gavilla” para apoderarse de los recursos del sistema de salud y en otras, mal manejo por desconocimiento de la normatividad, pero en ambas circunstancias es la pérdida de los recursos que no le llegan al usuario y así realizan dilación en prestación de los servicios, terminando en algunas ocaciones fatalmente para los usuarios. De ahí la importancia de Supersalud, las secretarias de salud, en los departamentos y municipios, en la vigilancia de esos recursos, y eso que no tocamos el tema del mal manejo de algunos hospitales que en pequeñas ciudades son el único sitio de atención.
Ahora llega la ley de punto final, la cual no es otra cosa que el pago de las deudas del estado a las EPS y IPS, esperando con estos recursos económicos que fluyan no solo hacia dichas entidades sino que continúen irrigando el pago al personal de la salud y en la realización de los procedimientos atrasados que tiene con muchos de los usuarios. No olviden que el retraso en la atención si afecta al usuario en su salud, estos pueden demandar y cobrar perjuicios por la atención inadecuada.
Que se entienda que el mejor negocio en salud esta es en la atención pronta, rápida, y no en colocar barreras, obstáculos para la atención, que a mayor demora en atención, mayores gastos en resolución.
