¡Fe en la causa!
Por: Coronel Johny Hernando Bautista Beltrán
Comandante de la Novena Brigada
Con ocasión de la conmemoración de un año del cobarde atentado terrorista perpetrado por el ELN en contra de la Escuela General Santander, en la que fueron asesinados 22 jóvenes cadetes de la Policía Nacional, que habían optado como proyecto de vida el servicio a los colombianos; considero pertinente que como sociedad y como país hagamos una revisión de las verdaderas causas de estos hechos que nos siguen enlutando, que nos siguen golpeando cada que empezamos a mirar con optimismo nuestra realidad.
Entender la dinámica de la violencia en Colombia no es fácil, y tratar de comprender la lógica de los violentos puede ser aún más difícil. Recurrentemente las personas de bien nos cuestionamos el por qué en un país como el nuestro, con el potencial y la riqueza que tiene y con la calidad de sus gentes, no en vano en el exterior se referencia a los colombianos por la amabilidad, calidez, capacidad de trabajo, honestidad y compromiso, ¿cómo puede ser posible que con tanta gente buena, estas cosas pasen en una sociedad que ha dado pasos en la vía correcta del progreso y de la paz?
Pienso entonces que como sociedad no podemos perder el norte, nos corresponde seguir caminando con una visión de futuro y mientras determinamos el por qué algunos actores se obstinan en seguir usando la violencia como argumento de lo que sea que quieran, debemos los millones de colombianos de bien, entender que solo en una sociedad consciente de sus derechos y responsable con sus deberes, se podrá allanar el camino del progreso y de la convivencia civilizada.
Gran parte de nuestros problemas radican precisamente en no saber cómo dirimir nuestros conflictos y resolver las controversias, o creer que es un conflicto cuando realmente no lo es, esto se evidencia en la intolerancia que campea en los barrios, incluso en las mismas familias, no hemos entendido los colombianos que convivir es también ceder un poco, y es allí donde nacen las pequeñas violencias, esas que no están ligadas a los grupos armados ilegales, pero que sí inflan dramáticamente las estadísticas de muertos y heridos por riñas que se originan la mayoría de las veces por cosas como un sobrepaso imprudente en una vía o por discusiones irrelevantes al calor de unos tragos o por el simple hecho de vestir la camiseta de un equipo de fútbol.
Pretender que la violencia es un argumento válido y efectivo para superar los problemas de nuestro país es una falacia que infortunadamente aún hoy en día algunos se creen, este es un país con una democracia, que no es perfecta, que tiene rezagos y vicios históricos no resueltos, como los tienen incluso las de los países más desarrollados, pero en una democracia las problemáticas las debe resolver la arquitectura institucional.
Finalmente, quiero hacer una llamado a la cordura y a la razón, con motivo de la jornada de protestas anunciadas para el 21. Bienvenida la protesta, la fuerza pública garantizará el ejercicio de este derecho, pero no a la violencia, no a los vándalos, no a los que cubren su rostro para agredir y dañar los bienes públicos, la ciudad es de todos y no la queremos destruida.
