¿Entre la economía y la vida?
Por Carlos Eduardo Trujillo González
Hoy vemos como en el mundo y de manera especial en nuestro país, el dilema que ha dejado el COVID- 19, el cual desprende miedo e incertidumbre que propicia cifras que tanto unos y otros generan para muy seguramente fraguar estrategias que permitan fortalecer sus propios intereses.
Líderes mundiales como el presidente Donald Trump, al parecer no le ha importado el número de muertos que ya ha dejado la pandemia en su país, en sus intervenciones deja ver su interés por la economía, los empleos y tal vez la devaluación del dólar frente a las demás monedas, la clara competencia con China que ya reta y desafía sin titubeos.
De igual manera, situaciones como las de Ecuador, México y Brasil son casos donde la falta de liderazgo permite que las estadísticas de muertos tengan cifras elevadas, de igual forma y muy seguramente Venezuela, nadie sabe realmente lo que está pasando frente a las consecuencias de la pandemia, por el manejo que le da a la información el régimen de Maduro; País que obviamente deberá estar muy vulnerable y expuesto, ya que no hay alimentos suficientes, está colapsado el sistema de salud, su economía está por el piso, sus reservas empeñadas y hace poco no contaban ni con papel higiénico, hoy muy probablemente no está preparado para atender la magnitud de la situación.
Hay profundas preocupaciones en la población vulnerable, aunque vemos al presidente tarde a tarde con medidas tal vez bien intencionadas; lo que si se le nota, es la presión que tiene por parte de empresarios e industriales que hacen parte de los pulpos económicos, banqueros, patrocinadores de partidos políticos, congresistas y dueños de medios de comunicación, transporte, empresas constructoras, mineras e incluso sector educativo privado que presenta a través de sus agregados protocolos en busca de dar apretura a la movilidad, consumo masivo y generación de actividades que para nada ayudarían al distanciamiento social que es tan necesario como medio efectivo de mitigar el crecimiento exponencial de la pandemia.
Pensar en reactivar los vuelos, creer que habrá que volver pronto a clases e incluso activar la economía total de los territorios que hoy están libres de COVID 19, es la propuesta más absurda, medida que le están dejando a gobernadores y alcaldes, situación que solo se ve como un lavado de manos, así como la entrega de la responsabilidad y competencia que tiene el estado y donde el centralismo sigue operando con la ley del embudo.
Son muchos los mitos, versiones, comentarios, estudios, propuestas, supuestas vacunas en proceso, protocolos de manejo, medicamentos e incluso remedios caseros que hoy caminan e invaden nuestro entorno como también lo hace el virus, lo que no cabe duda, es que, en el afán de generar crecimiento y sostenibilidad de los grandes capitales o emporios económicos privados, no puede el gobierno caer y permitir sacar a los más vulnerables a la calle a costa de lo que sea; esta no es la forma de reducir la pobreza. La vida no es sino una, tiempo para trabajar, producir, generar riqueza y sostenibilidad habrá, ¡si hay vida!
