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Opinión/ Creado el: 2019-05-02 01:15

“Él nos enseñó que vivir si dignidad en morir en vergüenza”

Escrito por: Alfonso Vélez Jaramillo | mayo 02 de 2019

La tarde que asesinaron al Ministro Rodrigo Lara Bonilla, tuvimos que salir manera fulminante de Medellín, ciudad en la que hacíamos diligencias relacionadas con nuestro trabajo periodístico. Una noticia gorda que retumbó en todos los medios de comunicación.

Lara Bonilla, al menos en Caldas, era una figura a la que le veían quizá más futuro que al mismo Luis Carlos Galán Sarmiento, el número uno del Nuevo Liberalismo, un movimiento que le hacía contrapeso al mismísimo senador Víctor Renán Barco López, el barón liberal y electorero de Caldas.

Rodrigo Lara Bonilla tenía un discurso vigoroso, vibrante por su elocuencia, decía verdades y daba la impresión que no le daba miedo ofrendar su vida por la patria. Discurso que no le sacaron sus hijos, si demeritar la elocuencia de Rodrigo Lara Restrepo, un muchacho bien preparado que habla bien, pelea con razones, que no riñe por pequeñeces, y a quien le veo algún día en el Palacio de Nariño.

Ese día, el 30 de abril de 1984, al  finalizar la tarde me acompañaban dos colegas de la Dorada Caldas, Javier Comas Peñaranda, gerente de Caracol y Guillermo Rojas Pérez, del Diario El Espectador, testigos de uno de los momentos más difíciles de nuestra carrera como reporteros porque pensamos que nos iban a bajar del carro para matarnos.

No solo habían matado al Ministro de Justicia del gobierno de Belisario Betancur, quien se caracterizó por perseguir a los narcotraficantes del Cartel de Medellín, mataron la conciencia y la esperanza de un país que comenzaba a dar pequeños pasos para sacudirse del narcotráfico.

Todavía la gente no había escindido la moral y la ética de la legalidad, por algo el presidente Betancur, durante el homenaje póstumo rendido en la Asamblea del Huila, expresó “Él nos enseñó que vivir si dignidad en morir en vergüenza”, la gente todavía sentía vergüenza.

Una frase lapidaria que 35 años después muestra a una sociedad carcomida por la inmoralidad y la desvergüenza, porque se perdieron todos los valores y principios y se desmoronó la honra de la actividad política.

En ese momento la guerra ya era multilateral, por la guerrilla, la delincuencia común y las autodefensas lideradas por Pablo Escobar,  el personaje tristemente célebre por arrodillar al gobierno, quien mandaba y le hacían caso hasta los curas y los comandantes locales de la policía en el Magdalena Medio que los protegían.  

El mejicano ya era parte del paisaje de la región, porque había adquirido muchas tierras a las buenas y a las malas y  todo el que no que estaba de acuerdo con sus órdenes no vivía un día más.

La tensión que vivimos de regreso a la Dorada, Caldas, Caldas, no se la deseo a nadie, pues teníamos que pasar frente a la Hacienda Nápoles la fortaleza de Escobar, desde donde se dieron todas las órdenes para matar colombianos.

Yo creo que nadie en Colombia esperaba una noticia de gran envergadura como la generada ese día, aunque lamentablemente constantemente se escuchaban noticias de policías muertos por orden de Pablo Escobar, el narcotraficante más buscado en el mundo.

Si no estoy mal, fueron más de 30 camionetas que cargaban hombres armados con pistolas y metralletas que hacían señas a los ocupantes cada momento mostrando sus armas, seguramente hacían parte del plan macabro en todo el país para matar a Lara.

Solo vinimos a tener algo de tranquilidad cuando transitamos sanos y salvos frente a la Base Aérea de Palanquero, en Puerto salgar Cundinamarca.

Ayer escuchaba al Gobernador Carlos Julio González Villa, pedir la verdad sobre la identidad de los determinadores de la muerte Rodrigo Lara Bonilla, yo creo que eso solo se sabrá el día que en Colombia sepamos la verdad del conflicto, que es lo que no quieren que se sepa.

Lo preocupante es que el mandatario huilense mencionó que en lugar de servirnos  como ejemplo el sacrificio de Lara, el narcotráfico ha crecido y en muchas escuelas está subiendo el narcomenudeo, el micro tráfico y la proliferación de niños consumiendo drogas.

Por esa razón pregunto si el sacrificio de Rodrigo Lara y de Luis Carlos Galán,  han servido para mejorar el ejercicio de la actividad política y la lucha contra a drogas. Creo que por el contrario empeoró.

35 años después se sabe que un alto porcentaje de miembro del congreso ha tenido relaciones con capos  del narcotráfico, inclusive algunos dirigentes ha  sido señalados de manera firme de ser capos y jefe de bandas criminales.

Por algo muchos han sido procesados y condenados por estos hechos, sin embargo  la gente les sigue votando, aunque criticándolos. O sea con el mazo dando y a Dios rezando. Así somos en Colombia.   


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