¿Dónde está la Policía?
Por: Jhon Fredy Trujillo
¿Quién en Neiva no ha sido víctima de las bandas dedicadas al robo de motos o por lo menos ha conocido un caso cercano en el que se roban la moto y luego piden rescate para devolverla?
Se trata de una problemática a la que no se le ha puesto cuidado y que cree a pasos agigantados, todos los días, bajo la mirada miope de unas autoridades que en ocasiones parecen cómplices.
La modalidad es tan especial como rentable para los delincuentes, quienes en promedio se roban tres motos al día (‘trabajan’ de domingo a domingo, sin descanso) y luego extorsionan a los propietarios pidiendo grandes sumas de dinero para devolverlas.
Lo que se sabe es que son muy selectivos, solo hurtan motos de marcas reconocidas y comerciales, de modelos recientes y de buen estado de conservación. Las motos son ocultas en barrios que la mayoría de los neivanos y la misma Policía tiene perfectamente identificados (zona suroriente de la ciudad), donde permanecen unos días mientras ubican al propietario para pedir el “rescate”. Si pasa una semana y no es posible su ubicación o la persona se niega al pago, la moto es entregada a otra banda que la desguaza y la vende por pedazos en el mercado negro.
Pero normalmente el propietario accede y paga la extorsión. Se sabe que en promedio cobran entre 800 y un millón de pesos por el rescate, lo que se traduce en un millonario negocio, solo comparado con el tráfico de estupefacientes. Si se soban tres motos al día, eso equivale a decir que la ‘ganancia’ diaria es de $2.400.000. A la semana de $19.200.000, al mes $76.800.000 y al año de $921.600.000.
¿Qué trabajo honesto le deja una ganancia al año cercana a los mil millones? La verdad no muchas, razón que lleva a estos delincuentes a seguir en el ‘negocio’, haciendo de las suyas y afectando a muchos neivanos que con mucho esfuerzo compran su moto, en la mayoría de los casos para movilizar su familia o como herramienta de trabajo para obtener su sustento.
Entonces surge la gran pregunta. ¿Dónde están las autoridades? No se conoce de una investigación seria (o exhaustiva como dicen las autoridades) que permita desmantelar estas temibles bandas que están generando zozobra entre los neivanos. Seguramente, luego de leer esta columna, se pronunciará el comandante de la Policía Neiva para desmentir las cifras, indicando que no existen denuncias que comprueben mi denuncia. Pues desde ya le contesto. Obviamente no existen las evidencias, pues la gente prefiere no denunciar, acceder al chantaje y recuperar la moto que compraron con mucho esfuerzo.
Como vemos estamos frente a un flagelo mayor, una problemática que parece no interesar a las autoridades que prefieren hacerse ‘las de la vista corta’ y no actuar, quién sabe por qué razón. No tengo evidencias (las presentaría si las tuviera) pero me dicen que muchos policías recomiendan a las víctimas no denunciar y esperar a que los llamen, lo que no se podría llamar de otra forma que complicidad o por lo menos pereza a actuar (mejor pague y así la estadística de robo de motos no crece).
Ojalá algún periodista juicioso adelantara una investigación seria sobre este flagelo, seguro que podría sorprenderse con los resultados y hasta determinar que en este lucrativo “negocio” pueden estar involucrados los que menos imaginamos.
Señor comandante de la Policía, todos sabemos en qué barrios esconden las motos robadas, todos conocemos la modalidad de extorsión, entonces ¿Por qué para ustedes no es conocido? Lo conmino a que hagan algo, que trabaje de la mano con la Fiscalía y otros entes de investigación, pues los motociclistas en Neiva no aguantan más esta impunidad.
