jueves, 09 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-02-02 12:52 - Última actualización: 2018-02-02 12:53

“Balas por votos”

Escrito por: José Israel Charry
 | febrero 02 de 2018

En principio pensé escribir sobre la asfixiante contaminación auditiva que domina el centro de Neiva. Repensando me dije, mejor escribir sobre temas positivos, constructivos. Por eso me ocuparé de la grata sorpresa que produjo a mi interior el ver esta semana por las calles de la capital del Huila a un grupo de jóvenes repartiendo publicidad de las Farc, la otrora agrupación guerrillera que tanta sangre derramó e hizo derramar en no pocos pueblos y ciudades colombianas, producto del conflicto armado que superó los cincuenta años.

Que ahora no anden camuflados o en su accionar de violencia arropados por sofisticadas armas, es algo que merece ser destacado como suceso histórico, como cuanto pasó cuando se reinsertó a la sociedad civil el M-19, después de dejar páginas en las que se dio cuenta de la toma de la embajada de la República Dominicana, el robo de cinco mil armas al Cantón norte de Bogotá o la toma del Palacio de Justicia en la que perdieron la vida centenares de compatriotas, comenzando por la cúpula de las altas cortes. Luego, un número plural de sus dirigentes ha llegado a altos cargos del Estado y a las corporaciones legislativas, incluso en representación del Centro Democrático, movimiento que no simpatiza con el acuerdo de paz.

Que las nuevas generaciones sean testigo de excepción del nuevo capítulo de la historia es algo que realmente van a guardar en su memoria y a agradecerle a sus antepasados. Pero más, el reto no es nada fácil para la organización política de las Farc. Ganar la confianza, la credibilidad y el respaldo de los electores es reto de marca mayor, sobretodo en un país sin mayor cultura de lo político, lo público, lo gubernamental, amén de las poderosas empresas electorales que se han adueñado de las jornadas comiciales, no exactamente por amor a la democracia, sino por su insaciable voracidad por los dineros de alcaldías, gobernaciones y cuanto ente se maneje con dineros del erario, para lo cual no prevalecen las convicciones, sino las conveniencias.

Con todo, reiterar, como titulamos esta columna, balas por votos, es la otra orilla de a botar balas.

Además, al tener asiento en la Cámara de Representantes o el Senado de la República, Colombia podrá saber a ciencia cierta de qué son capaces los nobeles congresistas, cuáles sus propuestas, sus debates y sus aportes a la construcción de un país en donde no siga creciendo la apabullante desigualdad social, de la cual nacen buena parte de las organizaciones criminales y delincuenciales que a diario hacen daño a miles de conciudadanos.   


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