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Opinión/ Creado el: 2019-03-18 01:13

¡Arriba nuestro campo!

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 18 de 2019

Por: Cielo Ortiz

Esta semana estuve en foros académicos muy enriquecedores cuyo tema central fue nuestra ruralidad. ¡Qué importante que diversos sectores de la sociedad centren sus trabajos y análisis en el campo huilense! Contar con el apoyo técnico de entidades como la Universidad Surcolombiana para la construcción de los planes de desarrollo, es una ganancia muy importante para las comunidades campesinas.

Además, hay que reconocer la labor que desde hace unos meses realiza el sector cooperativista y solidario de la ciudad, impulsando el fortalecimiento de mercados campesinos en diferentes barrios y comunas. Garantizar la comercialización de los cultivos es uno de los aportes más significativos para el sector agrario.

Obviamente, se necesita mucho trabajo y articulación departamental y nacional, para garantizar inversiones necesarias en las vías de algunos de nuestros corregimientos y veredas, en las que el acceso es demasiado rudimentario, y con ello se encarece el transporte de alimentos, productos agroquímicos y por supuesto, se dificulta la compra de las cosechas de nuestros labriegos.

Aunque el Huila está catalogado a nivel nacional como uno de los principales productores de café, de pastifloras como la badea y la cholupa, y de petróleo; según cifras del Departamento Nacional de Planeación DNP en el año 2017 ocupó el tercer lugar de los departamentos con mayor índice  de pobreza extrema.

Según el DANE, en cálculos con base GEIH, para el año 2017 la pobreza en Huila alcanzó una incidencia de 35,7%, mientras que en 2016 fue de 45,9%. En comparación, a nivel nacional la pobreza pasó de 28,0% en 2016 a 26,9% en 2017. Es así, que estoy convencida de que para reducir los índices de pobreza extrema, tenemos que centrar nuestra mirada en el sector agrario y mejorar las condiciones de vida de las comunidades campesinas, que requieren inversiones significativas en  pilares básicos como salud, educación, agua potable y saneamiento básico.

Y en ese sentido considero que es prioritario replantear la formación académica en el sector rural. Entiendo los retos que desde la educación tenemos con el campo huilense. No sólo por mi extracción campesina, ni por el hecho de que estudié mis primeros años en una escuela rural. Estas sin lugar a dudas son las bases más importantes de mi formación personal y profesional. Pero más allá, reconozco las ausencias significativas de profesionales, técnicos y tecnólogos en nuestros campos.

Aunque contamos en cada uno de los ocho corregimientos de Neiva con una institución educativa, se han realizado importantes inversiones en infraestructura, alimentación y transporte escolar; y los niveles de deserción son muy bajos; nuestro campo se está quedando sin relevos generacionales.  ¿Cómo garantizamos que nuestros niños y jóvenes culminen los ciclos académicos? ¿Qué estrategias implementamos para promover el retorno de los profesionales a sus lugares de origen? Estoy convencida que el cambio empieza en el enfoque académico.

Tenemos que impulsar una educación agraria, técnica, que reconozca y promueva los saberes ancestrales de nuestras comunidades campesinas, que desde los primeros años fortalezca el amor y el sentido de pertenencia por nuestra tierra, y que motive el retorno de los futuros egresados que complementan sus ciclos de formación en la ciudad.

Además, creo que es necesaria la implementación de políticas públicas que impulsen el sector agrario de manera integral, de manera que se garantice efectivamente el buen vivir de nuestras comunidades. Los retos son grandes, pero si los trabajamos de manera decidida, podremos construir cambios sustanciales en la vida de las futuras generaciones. De esta manera garantizaremos que en unos años podamos decir con seguridad y orgullo: ¡Arriba nuestro campo!


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