domingo, 05 de abril de 2026
3 columnas - centro/ Creado el: 2018-03-11 01:52 - Última actualización: 2018-03-11 02:10

Pelucas tejidas con amor

Mauricio Castellanos, estilista de Neiva, aprovecha su labor para aportar a causas sociales. Actualmente dona pelucas a mujeres y pacientes con cáncer en la ciudad.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 11 de 2018

Según un informe del Ministerio de Salud en el 2017 se presentaron 6.800 casos de cáncer en mujeres y 16.300 en hombres y cada año en el país se diagnostican 2.200 niños. De acuerdo con la Secretaría de Salud de Neiva, la taza de morbilidad y mortalidad está comprendida en las siguientes categorías: las
enfermedades cardiovasculares que ocupan el primer puesto con un 17,7%, el cáncer con 8,8%, enfermedades respiratorias 3,9% y diabetes mellitus con el 1,6%.

Cabellos de amor y vida

La quimioterapia es el uso de fármacos para destruir las células cancerosas. Actúa evitando que las células infectadas crezcan y se dividan. Algunos tipos de quimioterapia producen la caída del cabello de todo el cuerpo.

Voluntad ‘opita’

En la ciudad de Neiva hay fundaciones y organizaciones que recolectan cabello natural a manera de donación, para manufacturar pelucas y entregárselas a estas mujeres y niñas que padecen dicha enfermedad. Pero no solo ellas son las que facilitan la vida de estas pacientes.

Mauricio Castellanos, de 47 años de edad, es un reconocido estilista que tiene más de 25 años de profesión. Él ha sido una de esas personas silenciosas que sin la intención de buscar gratificación por su trabajo, ha colaborado en la recolección de cabello para apoyar a pacientes del Hospital Universitario de Neiva.

La primera vez 

A través del Voluntariado Madre Teresa de Calcuta, un grupo de mujeres que auxilian a los pacientes del Hospital Universitario de Neiva, conoció el caso de una niña que por respeto a su memoria llamaremos Valentina, quien, para ese entonces, sufría de cáncer y las quimioterapias la habían dejado sin cabello. Se encargó de conseguir una donadora de cabello, le hizo el respectivo proceso de selección corte y cepillado, lo envío a Bogotá donde le tejieron la peluca y se le entrego a Valentina. «Fue la primera peluca que doné en el Hospital, yo mismo fui a entregársela, la niña estaba muy deprimida, la niña está muy mal, se la ayudé a poner, le hablé de los cuidados; vi mucha alegría en sus ojos. Lo más triste de esta historia fue que la niña falleció al día siguiente», manifestó Mauricio.

Adriana Casas, una mujer que ha sufrido cáncer de seno, fue otra de las mujeres a las que ha ayudado con una peluca. «El me hizo todo, me lavaba, me la peinaba, me la ponía y jamás de cobró un solo peso… con esa peluca nadie se daba cuenta de mi situación, me subió el autoestima, es más eso me dio fortaleza y fuerza porque cuando a uno lo diagnostican uno ve acabar su vida en un
segundo, pero existen ángeles como Mauricio que nos pueden brindar una sonrisa y mucha fuerza para continuar», relató Adriana.
Niños, pacientes y reclusos Este trabajo social, sin reconocimiento ni méritos, no ha sido el único de Mauricio. «Él nos colaboró en una o dos oportunidades con las pelucas, pero además de ello nos ha colaborado con jornadas de corte de cabello para pacientes psiquiátricos y niños del tercer piso del Hospital, les lleva refrigerios, regalos…»,indicó Patricia Poveda, Integrante del Voluntariado Madre Teresa de Calcuta del Hospital Universitario de Neiva.

Castellanos hace más de cinco años inició una labor esporádica de
donar pelucas a personas con cáncer. Ha contribuido con su trabajo a la recuperación psicológica de más de ocho mujeres y niñas pacientes.

 

«Yo colaboro como puedo... creo que en esta sociedad perdimos el valor de la humanidad, eso rescato yo con estas obras por las que nadie me da un peso. Una peluca como la entrego puede costar entre $300.000 o $800.000, pero lo hago por ver a una mujer con cáncer sonreír».

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