Elemento químico sin ser sintetizado
Marguerite Perey; la descubridora del francio, el último elemento químico descubierto en la naturaleza sin ser sintetizado.
El 19 de octubre de 1909, nacía la física francesa Marguerite Catherine Perey (Villemomble, Francia, 19 de octubre de 1909 – Louveciennes, Francia, 13 de mayo de 1975).
Marguerite Perey fue la primera mujer que ocupó un sillón en la Academia de Ciencias de Francia. La misma Academia había rechazado el 23 de enero de 1911 la nominación de Marie Curie para integrarse en la misma, pese a contar con el apoyo público del secretario de la Academia, Jean Gaston Darboux.
Perey estudió en la Facultad de Ciencias de la Universidad de París. En 1929 empezaría a trabajar con Marie Curie, en el Instituto de Radio de París, centro que abandonó tras ser nombrada agregada de investigación en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS).
En 1946 fue nombrada profesora de investigación del CNRS. Perey aceptaría en 1958 el cargo de administradora en el Instituto de Investigaciones Nucleares de Estrasburgo. Asimismo fue nombrada profesora titular de Química nuclear en la Universidad de la misma ciudad.
Perey investigó principalmente de las propiedades físicas, químicas y biológicas de diferentes sustancias radiactivas, tanto naturales como artificiales.
En 1960 recibiría el Gran Premio Científico de París y sería laureada por la Academia de Ciencias de Francia en dos ocasiones (1950 y 1960). En 1964 sería galardonada con la medalla de plata Lavossier, otorgada por la Sociedad Química de Francia.
El 7 de enero de enero de 1930,Marguerite Catherine Perey descubría en su laboratorio de París, Francia, el francio. El francio fue el último elemento químico descubierto sin ser sintetizado artificialmente.
El francio, antiguamente conocido como eka-cesio y actinio K, es un elemento químico cuyo símbolo es Fr y su número atómico es 87. Su electronegatividad es la más baja conocida y es el segundo elemento menos abundante en la naturaleza (el primero es el astato). El francio es un metal alcalino altamente radiactivo y reactivo que se desintegra generando astato, radio y radón. Como el resto de los metales alcalinos, sólo posee un electrón en su capa de valencia.
El eka-cesio fue descubierto por Marguerite Perey, del Instituto Curie de París (Francia), cuando purificó una muestra de 227Ac que poseía una energía de desintegración de 220 keV. Sin embargo, Perey advirtió en la desintegración partículas con un nivel energético por debajo de los 80 keV. Pensó que esta actividad debía ser causada por un producto previo de desintegración no identificado, un producto separado durante la purificación, pero que volvía a emerger del 227Ac puro. Varias pruebas eliminaron la posibilidad de que se fuera de torio, radio, plomo, bismuto o talio, tratándose por tanto de un elemento desconocido.
El nuevo producto mostraba propiedades químicas propias de un metal alcalino (tal como la coprecipitación con las sales de cesio), lo que llevó a Perey a pensar que se encontraba frente al elemento 87, generado por la desintegración alfa del 227Ac. Perey intentó entonces determinar la proporción entre la desintegración beta y la desintegración alfa del 227Ac. Su primera prueba indicaba que la desintegración alfa alcanzaba el 0.6%, resultado que fue revisado hasta llegar al valor de un 1%.
Perey nombró al nuevo isótopo como actinio K, que se refería a lo que ahora conocemos como 223Fr, y en 1946, propuso el nombre de catio para su recién descubierto elemento, ya que creía que era el catión más electropositivo de todos los elementos químicos. Irène Joliot-Curie, una de las supervisoras de Perey, se opuso a ese nombre pues parecía hacer más referencia a "cat" (gato en inglés) que a catión. Entonces Perey sugirió el nombre de francio como homenaje al país donde lo descubrió. Este nombre fue oficialmente adoptado por la Unión Internacional de Químicos en 1949, y se le asignó el símbolo Fa, pero esta abreviatura fue cambiada por Fr poco después. El francio es el último de los elementos que se encuentran en la naturaleza en ser descubierto, siendo el anterior el renio, en 1925.
Fuera del laboratorio, el francio es extremadamente escaso, encontrándose en trazas en menas de uranio y de torio, donde el 223Fr está continuamente formándose y desintegrándose. La cantidad de 223Fr en la corteza terrestre en un momento dado posiblemente no exceda los 30 gramos; el resto de los isótopos son sintéticos. La mayor cantidad recuperada de cualquiera de sus isótopos fue un clúster de 10.000 millones de átomos (de 210Fr) sintetizado como un gas ultra frío en Stony Brook en 1996.
El francio es menos estable que cualquier otro elemento más ligero que el nobelio (elemento 102); su isótopo más estable, el 223Fr, posee un período de semidesintegración menor de 22 minutos. El astato, que es el siguiente elemento menos estable, tiene período de semidesintegración máximo de 8,5 horas. Todos los isótopos del francio se desintegran generando astato, radio y radón
No hay aplicaciones comerciales para el francio debido a su escasez y a su inestabilidad. Sólo ha sido usado en tareas de investigación, tanto en el campo de la biología como en el de la estructura atómica. Se pensó que el francio podría servir de ayuda para el diagnóstico de enfermedades relacionadas con el cáncer; sin embargo, finalmente esta aplicación se ha considerado impracticable.
