S.O.S de arroceros del Huila al Gobierno Duque
A juicio de los dirigentes de Dignidad Arrocera en el Consejo Nacional del Arroz, las importaciones son una pésima señal para la producción primaria y junto al contrabando, se pueden convertir en una de las peores amenazas para la sostenibilidad del sector. Los arroceros del Huila advierten que están perdiendo entre un millón y un millón 500 mil pesos por hectárea de arroz cultivada. Que están endeudados, que no aguantan más, porque están trabajando a pérdida.
Por: Juan Carlos Bravo O.
Un llamado de urgencia al Gobierno del Presidente Iván Duque, hicieron los dirigentes de Dignidad Arrocera en el Consejo Nacional del Arroz, en el sentido que la crisis arrocera en el país se puede profundizar a niveles insostenibles.
A juicio de los cultivadores del cereal en el Huila y del país en general, las importaciones son una pésima señal para la producción primaria y junto al contrabando, se pueden convertir en una de las peores amenazas para la sostenibilidad del sector.
Huila
Para Martín Vargas, representante de Dignidad Arrocera en el Huila, la problemática a nivel regional es similar al resto del país.
“Le estamos solicitando al Gobierno Nacional que tiene que cerrar las fronteras, que se tienen que renegociar los TLC firmados con Estados Unidos. También el acuerdo con la Comunidad Andina de Naciones, CAN, es muy antiguo, con más de 50 años y en ese caso el Gobierno no está favoreciendo a los agricultores nacionales y más bien está dando prioridad a las importaciones y los tratados de libre comercio”, argumentó.
Estimó que, por ejemplo, desde del Perú van a entrar unas 60.000 toneladas de arroz durante el próximo año, 2019, “allí tenemos nosotros mucha incertidumbre sobre que va a pasar con nuestro trabajo que es el sustento para nuestras familias, que va a pasar con el precio porque desde el 2017 se han tenido dificultades para lograr un acuerdo entre industriales, los arroceros y el Gobierno Nacional para fijar un precio donde se tenga un punto de equilibrio y nosotros los cultivadores podamos entrar a ganar en el negocio”, indicó.
Señaló que “necesitamos que el Gobierno Nacional ‘ponga lo ojos’ frente al sector agropecuario, que miremos y concertemos con la industria para entrar a favorecer a los arroceros colombianos, porque nosotros estamos endeudados, al borde de remates, de perder nuestras fincas, nuestras casas, nuestra maquinaria”.
Y agregó Martín Vargas, “tenemos un fuerte endeudamiento porque venimos años atrás con unas deudas y ahora nos acabaron de rematar con el programa del gobierno anterior Colombia Siembra, donde se sembraron más de 500 mil hectáreas y se registró una sobreproducción, allí es donde la industria aprovecha y ha seguido pagándonos el arroz muy barato, a 850 pesos el kilo, donde vamos perdiendo plata, cerca de un millón, a un millón 500 mil pesos por hectárea.
El representante de Dignidad Arrocera en el Huila, indicó que “el llamado es a que ese acuerdo con la CAN lo tienen que revisar muy bien, porque si no vamos a terminar fracasados todos con el negocio de los arroz en el Huila y en todo el país. Después del año 2022 llega el cero arancel y puede entrar a Colombia todo el arroz que sea necesario, de libre exportación desde los países de la CAN y allí vemos que nosotros los agricultores no tenemos ninguna esperanza con estos acuerdos”.
“Nosotros somos de Campoalegre es la Capital Arrocera del Huila, tenemos más de 8.000 hectáreas sembradas en la región y la economía es netamente arrocera lo que perjudicaría enormemente al municipio”
Explicó, Martín Vargas, que el Huila hay más de 1.700 arroceros directamente afectados con estos acuerdos que ha firmado el Gobierno, que desconocen la realidad del sector arrocero nacional y lo colocan en un punto de crisis.
Aseguró que a nivel departamental hay sembradas unas 17.000 hectáreas distribuidas en los municipios de Campoalegre, Villavieja, Palermo, Garzón, El Hobo, Rivera, y sectores aledaños a Neiva.
“Se trabaja a pérdida”
Martín Vargas, representante de Dignidad Arrocera en el Huila, sostuvo que “nosotros estamos en una incertidumbre, porque no podemos cambiar de cultivo, tenemos que seguir sembrando y a la espera que mejore el precio, que haya un mejor rendimiento y como siempre seguir sorteando las deudas que tenemos y continuar trabajando a perdida”.
Agregó que “en este momento está la producción entre unos 5 millones o 6 millones de pesos por hectárea, con unos 850 kilos que salen para pagar los insumos, a las casas comerciales y para los trabajos de manutención que requiere el cultivo. Hay incertidumbre porque no hay margen de ganancia, ni se logra ese punto de equilibrio, para no ir a perdida”.
Por ejemplo, dijo, para una hectárea el costo de producción de arroz está entre 5 millones 500 mil pesos y 6 millones de pesos y al vender la cosecha de arroz paddy verde, se está pagando entre 920 mil pesos y un millón de pesos la tonelada. Eso equivale que nosotros estamos perdiendo entre un millón y un millón 500 mil pesos por hectárea.
A nivel departamental
Martín Vargas, también hizo un llamado al gobernador Carlos Julio González Villa, con quien se ha llegado a unos acuerdos para mediar como presidente de la Federación Nacional de Departamentos para buscar una cita con el Presidente Iván Duque, con el propósito tratar el tema que hoy preocupa, el arrocero y “llevamos más de un mes para esa reunión, pero no ha sido posible”, sostuvo.
“La idea es abrir unas mesas de negociación con el nuevo Ministro de Agricultura, Andrés Valencia Pinzón, porque él habla de un incentivo de 70.000 millones de pesos que no son la solución, porque eso lo hemos explicado muchas veces. Ese incentivo a la comercialización no es una salida, porque es para unos agricultores y no para todos los arroceros del país”, estimó.
Martín Vargas, representante de Dignidad Arrocera en el Huila, dijo finalmente que “el ministro habla que ya está la solución para los arroceros, pero es un engaño, un sofisma de distracción del Gobierno Nacional, pero en el fondo son pañitos de agua tibia”, puntualizó.
A nivel nacional
“El plato del almuerzo y la comida de los colombianos se verían seriamente afectados si el sector arrocero quiebra. Y es que de cada 10 comensales 8 siempre piden arroz en su plato. Para algunos un almuerzo sin arroz, no es almuerzo”.
Según Roberto Botero, representante de los Distritos de Riego del Tolima y Dignidad Arrocera en el Consejo Nacional del Arroz, diagnosticar la problemática del sector arrocero es relativamente sencillo y fácil, lo difícil y complicado hoy en día es encontrar las soluciones, cuando sus principales eslabones caminan en direcciones que no se encuentran. El dirigente asegura que a la industria parece no importarle el proveedor de la materia prima, el agricultor; el Ministerio de Agricultura y la Industria aprueban importaciones de arroz y el productor se encuentra supeditado a las determinaciones de ambos, las cuales en su mayoría son lesivas a sus intereses.
‘Arroz como arroz’
A juicio del dirigente arrocero, el colombiano va a terminar consumiendo arroz extranjero y por lo tanto lo tendrá que pagar más caro si no se le pone freno a las importaciones. Recuerda que a partir del año 2022 puede entrar arroz sin límites desde Perú, después del 2026 desde Ecuador y posterior al 2029 de EE.UU, lo que se traduce en que vamos a reemplazar la producción de nuestros agricultores por arroz importado, vamos a acabar con el empleo rural en los 217 municipios productores del grano y eso no es justo ni se puede aceptar.
Pone como ejemplo que este año terminaría ingresando a nuestro país 235 mil toneladas de arroz blanco por cuenta de los tratados internacionales con EE.UU y la CAN, que corresponde a la producción interna de 80 mil hectáreas o a un mes y medio de consumo nacional. Botero solicita al gobierno del Presidente Duque, políticas claras y estables en materia de comercialización y control al precios de las cosechas, no solo de arroz sino de todos los productos agropecuarios.
“Temas coyunturales como el del precio, que a unos pocos no les gusta que se hable de ello, no se pueden ignorar al momento de efectuar un análisis de la competitividad porque es la esencia de nuestro trabajo”; comenta Botero, quien señala que la carencia de unas políticas claras de comercialización del arroz paddy verde obtenido por el agricultor, es uno de los grandes escollos a superar en el corto plazo, ya que no se puede seguir perdiendo dinero por culpa de unos pésimos precios que está pagando la industria a sus productores, los cuales generan ingresos muy por debajo de los costos de producción, pues de lo contrario estos irán desapareciendo cosecha tras cosecha ya que su actividad deja de ser rentable.
Rentabilidad en la incertidumbre
Según Dignidad Arrocera, hoy en día el negocio del agricultor arrocero es muy incierto en su rentabilidad, puesto que desconoce a cómo le van a comprar su producto, su forma de pago y cuál va a ser su productividad, de lo que sí está seguro es que sembró y la gran mayoría saben a quién le tienen que entregar (más no vender) su cosecha.
Asevera que más o menos desde el año 1994, la industria nacional arrocera suplió a la banca y empezó a financiar al productor, adueñándose anticipadamente de su producto, lo cual generó un total sometimiento con los procesadores del cereal y un nulo poder de negociación.
Plantea que el sector primario requiere con urgencia de un paquete de medidas alcanzables a mediano y largo plazo, mediante el diseño de un plan de acción que haga de este importante sector de la economía agrícola plana de Colombia, un sector próspero y competitivo en el tiempo y que recupere la confianza del productor que es un asunto bien importante.
Finalmente dice que para medir la competitividad de un productor agropecuario, se requiere de una buena productividad, unos bajos costos de producción y unos precios de venta de su producto justos, remunerativos y que compensen el esfuerzo del agricultor, son algunos de ellos.
Termina haciendo un llamado para que los industriales y productores revivan, estrechen y armonicen nuevamente sus vínculos en una relación GANA GANA y de estos con el Ministerio, solo así cree que es posible sacar al agricultor de esta prolongada crisis.
Cifras importantes:
- 16.378 colombianos son arroceros en 210 municipios según el 4° Censo Nacional Arrocero
- 102 mil toneladas de arroz blanco proveniente de Estados Unidos ingresarán al país durante el 2018.
- 87 mil toneladas de arroz de origen ecuatoriano se estiman ingresarán a Colombia durante este año.
- 45 mil toneladas de arroz espera exportar Perú a Colombia en el primer año.
- Desde el 2017, el precio del arroz que les pagan los molineros a los arroceros por kilo ha reducido su valor en un 18%.
