miércoles, 01 de abril de 2026
Regional/ Creado el: 2015-11-07 07:49

“Que el arte sea la única arma para disparar la conciencia”

“Mil colores para mi pueblo” es un proyecto que surgió a raíz de los hechos de violencia que se presentaron en el corregimiento Vegalarga -Huila. Edwin Rodríguez quiso devolverle la vida a los municipios que han sido blanco de ataques de los grupos insurgentes y hoy, gracias a su esfuerzo, la comunidad lo postuló para ser un Titán Caracol.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | noviembre 07 de 2015

Un fuerte estruendo sacudió en el año 2004 a los habitantes del corregimiento de Vegalarga de la ciudad de Neiva. Las FARC en una toma guerrillera, atentaron contra la fuerza pública atacándolos con cilindros bombas. Los llantos, un pueblo destruido, casas derrumbadas y la muerte de un uniformado, fueron las consecuencias de aquel fatídico día.

Solo temor y desasosiego se respiraba en aquel entonces, la gente no salía de sus viviendas ya que el grupo al margen de la ley era más fuerte en la zona. La violencia no paraba; en el 2010, un siniestro sacudió al país entero por la muerte de civiles en un conflicto absurdo y sangriento. Como la situación era tensa, sus pobladores tomaron la decisión de no arriesgarse más y huyeron como desplazados a otros municipios de la región, dejando sus enseres y las casas que habían construido con tanto esmero.

Edwin Darío Rodríguez Oliveros, un joven de 27 años, tuvo que salir con su familia para evitar ser víctima del grupo, aunque ya lo era, sus conocidos habían sido asesinados y no quería contar con la misma suerte. “Nunca pude volver a vivir allá por el peligro y por eso, me vine para Bogotá a estudiar artes”.

Por ser un joven entusiasta, arraigado a su tierra y sensible ante el dolor de los demás, decidió ingresar en la escuela del actor Pepe Sánchez y trabajar con un icono de la televisión, Alejandra Borrero. Cuando se involucró con el arte, aunque era su gran sueño, se dio cuenta  que se estaba perdiendo como herramienta de transformación y por eso, pensó en hacer algo, aunque por su cabeza pasaban ideas, no sabía qué podía hacer para ayudar a su pueblo.

Cuenta que fue triste saber de otro atentado hecho en el 2013 y aunque no tenía recursos, se las ingenió para obteneros y hacer realidad sus ganas de sacar a una sociedad de la oscuridad en la que se encontraba. Convocó entonces a varios actores para que lo  ayudaran en esta causa, por ejemplo, Fernando Gaitán donó un artículo muy valioso, la  máquina de escribir de Betty la Fea, así mismo, recibió el vestido de la señorita Colombia, con estas y otras prendas, en diciembre del 2013 se hizo una subasta.

“Mil colores para mi pueblo”

Desde ahí nació su proyecto llamado “Mil colores para mi pueblo”, una iniciativa que surgió para Vegalarga pero se extendió hacia otros lugares donde la guerra es latente. “Se pintaron 280 casas, la gente siempre se empodera del proceso, para nosotros el color, la estética y la identidad, son herramientas que enseñamos y por supuesto, siempre se aplican en las fachadas”.

En una ocasión, cuando llegó a pintar a su tierra, encontró cilindros y granadas estalladas, parte de las calles destruidas completamente y con este hecho, la comunidad empezó a lanzar la basura al río, por eso Edwin, junto a un grupo de colaboradores, cogió los elementos que han dado muerte y los reutilizó.

Aunque satisfecho por su labor, siente tristeza y en su rostro se ven reflejadas las ganas de ser un titán, y no es para menos, pues desde que su proyecto surgió hasta la fecha, la guerrilla no ha vuelto a ingresar a su corregimiento y 7 de las familias desplazadas que se habían ido, regresaron. “Nos llamaron de otros 25 municipios Hobo, Campoalegre, Yaguará y luego dijimos: “tenemos que seguir con este proceso, fue entonces cuando descubrimos el Paraíso del Huila, Algeciras”. De este, guarda un sentimiento de nostalgia, pero también de esperanza porque siendo el segundo  municipio con mayor desplazamiento forzado, se convirtió para él en un espacio propicio para ayudar a las víctimas.

“Allí fuimos y pintamos 490 casas, estuvimos en un programa de RCN que se llamaba Misión Impacto, donde se elegían a los emprendedores de todo el país, de los 500 que había solo quedaron 25, nosotros fuimos elegidos. El trabajo con la comunidad es muy  bonito, además porque al intervenir se puede devolver la luz a esos rincones”.

Son en total 6 personas que trabajan hombro a hombro en la fundación, y han estado por fuera del Huila, en Cundinamarca embellecieron la fachada de 330 casas, se desplazaron hasta Puerto Rey en Cartagena, donde 380 familias salieron beneficiadas; en Zipaquirá, donde los desmovilizados del M-19 crearon un barrio, se pintaron 200 casas. El apoyo también es gracias a la empresa privada y amigos que subsidian el transporte. “La gente no paga nada por aprender e ir a los talleres y poner en práctica lo que aprendieron”.

Titanes Caracol

Como fruto de su esfuerzo, “Mil colores para mi pueblo” fue postulado por la gente, 58 personas desconocidas se reunieron para visibilizar el trabajo de Edwin y sus coequiperos.  “Cuando a uno le dicen si aceptan o no, nosotros dijimos que si porque es bueno dar a conocer lo que hacemos, pero más que eso, es con la intención de que se unan más voluntarios y patrocinadores”.

Se escogieron 490 proyectos, 5 por cada categoría, ellos con el lema “que el arte sea la única arma para disparar la conciencia”, compiten por ser elegidos como los mejores en este programa. “Trabajamos con víctimas del conflicto, encaminados hacia la paz para poder ganar, solo la gente con su voto nos puede ayudar, ingresando a www. titanescaracol.com y haciendo click en la opción Edwin Rodríguez”.

Sus anécdotas son muchas, evoca esa situación en la que le  escribió un señor de 25 años y le comentó que él a sus 16 era guerrillero, “si bien las armas no son el mejor camino, este me dijo: ‘gracias por ayudarme a  mejorar el daño que hice’. Fue duro para mí, porque el perdón es necesario, porque si no la paz no existiría, supe que él acabó con la vida de conocidos y eso fue muy duro de aceptar, pero nunca es tarde para tomar un camino diferente”.

Para ellos, el mejor pago es el amor que sienten por el servicio social que realizan y las sonrisas pintadas no solo en la pared sino en los rostros de los afectados. Este hombre de Vegalarga quiere regresar al Huila, no descarta la posibilidad de trabajar en Neiva y seguir  por su puesto con “mil colores para mi pueblo” convertido en un Titán Caracol.