“Mi mano ya es irremplazable pero quiero que se hagan cargo de lo que me pasó”
Jefferson Pérez Castañeda recibió una descarga eléctrica mientras laboraba el pasado 17 de febrero en el municipio de Santa María. Hoy casi 4 meses después, no ha recibido ayuda de la empresa que lo tenía contratado.
El 17 de noviembre del año 2014, Jefferson Pérez Castañeda un joven de tan solo 18 años de edad, entró a laborar a Fundispros, una empresa que se encontraba adelantando labores de topografía en el municipio de Santa María, al occidente del departamento del Huila.
Exactamente 3 meses después, una descarga eléctrica afectó su cuerpo por lo que debió ser trasladado de urgencia al Hospital Universitario de Neiva Hernando Moncaleano Perdomo.
Su mano derecha estaba morada, su cuello reventado por la corriente y las plantas de los pies quemadas por la intensidad de la energía que había entrado a su cuerpo.
Desde ese momento, su padre Severiano Pérez quien ha estado al frente de la situación y su madre Nora Castañeda, empezaron a realizar todo tipo de trámites legales para dar con el paradero de Fundispros, empresa que había contratado a su hijo pero que hasta el momento no se había reportado para dar las explicaciones pertinentes sobre el accidente laboral del que Jefferson había sido víctima.
Pasaron semanas y la situación del joven se complicaba pues su mano derecha no daba signos de mejoría y los galenos del centro hospitalario aseguraban que lo mejor sería amputarla pues de lo contrario podía afectar otras partes del cuerpo. Sus padres y hermanos se oponían a ver a Jefferson sin una mano con tan poca edad pero fue la sabiduría y tranquilidad del joven que permitió entender que era lo mejor para su salud. Su mano fue amputada.
“Uno espera que la legislación colombiana sea oportuna”
La familia Pérez Castañeda, lleva a cabo una “batalla” para hacer valer los derechos de Jefferson quien hasta el momento no ha recibido ningún tipo de ayuda por parte de Fundispros, empresa que lo tenía contratado pero no lo mantenía afiliado al sistema de salud.
Tutelas, notificaciones, cartas y demás, han hecho parte de la lucha de esta familia por encontrar una solución a este problema que los mantiene afectados económicamente por los innumerables gastos que han tenido que asumir por la irresponsabilidad de la entidad a la cual le laboraba su hijo.
“No ha sido fácil, uno espera que la legislación colombiana sea oportuna sin embargo solamente cuando uno vive las experiencias se da cuenta que es lo que está pasando en este país y porque realmente no hay paz”, expresa Severiano Pérez.
La Contraloría General, la Procuraduría, el Ministerio de Trabajo, la Defensoría del Pueblo y La Fiscalía, han sido notificados por esta familia huilense sobre el caso de su hijo pero de ningún lado ha recibido respuestas concretas sobre la forma como podría estar siendo investigada Fundispros.
“Tenemos documentos donde hemos tratado de demostrar la veracidad de las cosas pero la empresa ha negado todo”, además aunque han hecho todo lo que ha estado a su alcance para salvar la vida de Jefferson, los gastos monetarios que ha tenido que asumir esta humilde familia son incalculables.
“No hemos hecho cuentas pero en el hospital se quedaron debiendo cerca de $75 millones, la deuda está viva ahí. Él ha tenido que continuar en tratamientos, terapias, transporte, alimentación pero mi Dios es muy grande, ha estado con nosotros y la solidaridad de Santa María es lo que ha hecho que podamos responder a lo que mi hijo ha necesitado” pero ¿la empresa responsable dónde está?
Michel Alexánder Cifuentes Guío, es quien figura como representante legal de la empresa y quien hasta el momento no se ha acercado a hablar sobre la presunta responsabilidad que tendría Fundispros en el accidente del joven y las pocas garantías ofrecidas en el sistema de salud debido a la omisión de su afiliación.
Severiano Pérez, entregó en exclusiva a DIARIO DEL HUILA un documento donde la entidad prestadora del servicio de salud Saludcoop, explica como no tiene culpabilidad en el caso de Jefferson al no permitir la afiliación del joven un día después del accidente, es decir, que el 18 de febrero (día posterior al accidente) la empresa Fundispros trató de afiliar a su hijo al sistema de salud pero Saludcoop no lo quiso recibir porque él ya estaba internado en el hospital.
A pesar de la tragedia vivida por la familia Pérez Castañeda, “la empresa sigue trabajando en Santa María, lo que nosotros sabemos es que a los ingenieros que trabajan allá les prohibieron tocar el tema de Jefferson e incluso intentaron crear una confusión que nosotros estábamos presionando para que la empresa saliera de allá pero el único interés es que respondan por lo que le pasó a mi hijo”.
Otra cirugía
“Sorprendentemente esta semana nos dijeron que Jefferson debe ser intervenido quirúrgicamente otra vez, no sabemos porque motivo el médico del hospital que hizo el corte de los huesos de la mano de mi hijo, no los cortó derecho sino que lo hizo con inclinaciones entonces el hueso está presionando y está causando herida”.
Al momento de realizar las terapias a las cuales este joven debe someterse, el hueso intenta romper la piel, lo cual le genera dolor e incomodidad.
Aunque las cosas no han sido fáciles, “mi Dios ha hecho que Jefferson tenga fortaleza pero ha sido muy complicado, nosotros somos campesinos y el campo cada día tiene más problemas, los cambios climáticos nos han afectado demasiado y las producciones han sido bajísimas, esto de ir y venir genera muchos gastos”.
Del mismo modo, Jefferson y Severiano coinciden en que si bien, vivir este tipo de situación ha generado mucho dolor en la familia, se han dado cuenta del gran aprecio que la comunidad samaria se ha solidarizado su caso.
“Esto nos ha traído llantos, dolor pero también nos ha traído alegría, ha unido a la familia, hemos sentido mucha solidaridad de los amigos, la experiencia desde el punto de vista del accidente es desastroso, mucho dolor pero desde el punto de vista de la superación ha sido excelente, él ha estado motivado, los hermanos lo han estado apoyando, los tíos, los abuelos, mi esposa y obviamente yo siempre con él”.
“Yo le debo esto a la fortaleza de mis papas”
Jefferson Pérez Castañeda, el joven de 18 años afectado por una descarga eléctrica, se ve tranquilo, confiado y feliz. Ya no tiene una mano pero en su corazón, yacen cientos de sueños que no se fueron con su mano.
“Yo quiero seguir estudiando, salir adelante, superarme. Mi pensado antes del accidente era entrar a hacer el curso de oficial en el ejército pero lastimosamente ya no puedo. Mi segunda opción era estudiar derecho y Dios quiera que se pueda dar”.
Hoy, Jeffer como cariñosamente lo llaman, demuestra al mundo que no tener una mano no es un impedimento sino que fue una prueba para convertirlo en un hombre más fuerte.
De igual forma, recuerda como la ingeniera Angélica Cardozo quien lo contrato y sus compañeros de trabajo los ingenieros Javier Bonilla y Juan David Henao, siempre estaban a su lado en el ejercicio de labores pero ninguno de ellos se ha manifestado desde que sufrió el lamentable accidente.
Su agilidad para realizar todas las tareas diarias sorprende, no se le cae nada de sus brazos y la forma para colgarse el bolso que carga con él, demuestra que no le hace falta nada para ser feliz.
Y aunque expresa que el proceso ha sido muy duro “he contado con el apoyo de mi familia, de mis amigos porque adaptarme a esto ha sido muy complicado pero yo digo que todo pasa por algo, yo he hecho todo para poder adaptarme”.
Lo único que tiene por decirle a quienes hoy están omitiendo toda la culpabilidad en su caso, es que “respondan por todo esto, ya no pueden hacer nada con mi mano porque eso es irremplazable pero sí que se hagan responsables de todo lo que me ha pasado”.
DIARIO DEL HUILA estableció comunicación con Michel Alexánder Cifuentes Guio, representante legal de la empresa Fundispros, pero manifestó que no tenía autorización para entregar declaraciones a los medios concluyendo la llamada.
