“El que aprende jugando nunca olvida”
Guillermo Cuellar Peña, fue docente de matemáticas. Parte de su vida se ha dedicado a la creación de juegos para que los estudiantes se diviertan en esta área. Por lo tanto, a los educadores invita a dejar atrás la manera tradicional de enseñanza y los incentiva a implementar la lúdica como instrumento del conocimiento.
En un garaje rodeado de sillas amontonadas, se hallan pegadas en la pared noticias deportivas del periódico DIARIO DEL HUILA y una fotografía familiar de su esposa y nieto. Allí funciona la microempresa Didáctica Champion, ubicada en el barrio Calixto de la ciudad de Neiva. En su interior, su propietario habla de su la lucha para sobrevivir y sus dos grandes pasiones: el ajedrez y las matemáticas.
En una vitrina, que todo niño quisiera tener, se evidencian figuras geométricas, tablas de multiplicar, cubos y demás elaborados en foamy. Para los menores las ciencias exactas parecen aburridas, pero Guillermo Cuellar Peña, un hombre de 65 años de edad, que transmite en cada explicación su experiencia obtenida en más de 33 años como docente, ha buscado la manera de hacer que los estudiantes aprendan jugando.
Antes de mostrar su creatividad, toma una mesa, la limpia con un trapo blanco y cuidadosamente pone sobre ella juegos y fichas similares a la de un parqués, se diferencia en que los dados no poseen puntos para hacer el respectivo conteo, sino números. Mientras saca el material de la bolsa plástica, relata que es oriundo de Pitalito, normalista, egresado de la Universidad Surcolombiana y ex docente del Colegio Liceo Santa Librada, hoy se encuentra pensionado pero dedicado a hacer juegos. “Cuando era profesor, me esforzaba porque los alumnos fueron felices, me ideaba herramientas de aprendizaje, cuando me retiré las perfeccioné y las saqué al mercado para afianzar las matemáticas en los menores”.
Aprender y Jugar
El maestro enseña una tabla de cartón colorida en la que se destacan los números fraccionarios, y otros con planos cartesianos para que los niños tengan buena motricidad desde la primera infancia, haciéndoles entender a los docentes que hay enseñarles a los estudiantes de una forma diferente y no llenando el tablero.
De una bolsa transparente saca “Carreras de figuras geométrica polígonos” un elemento didáctico que se desarrolla con 6 niños, cada uno coge una figura geométrica ya sea un cuadrado, rectángulo, triángulo, circulo, paralelogramo, pentágono y cuando uno de los participantes arroja los dados, obtiene una figura y un número, lo que permite correr una ficha hasta llegar a la meta.
El Cubo Soma, aunque no es un invento propio, es uno de los más llamativos por eso lo toma en sus manos y muestra la dinámica del ejercicio. Está compuesto por 7 partes y cada una lleva cuatro cubos con 7 figuras. Aunque requiere de dedicación y esfuerzo para un inexperto, el profesor lo arma y señala que se pueden formar otras más.
La Carrera fraccionaria fue creada para fortalecer los conocimientos obtenidos en la clase sobre los fraccionarios, “Hay alumnos que llegan a 11 y no han aprendido las fracciones aunque los menores estudian y memorizan los números, más adelante se le olvida porque solo lo han repasado para una examen, en cambio sí lo practican siempre recordarán porque el que aprende jugando nunca olvida”.
Un sueño que por poco acaba con su vida
Hace años, Guillermo como era habitual, salió de su empresa, anteriormente ubicada en el barrio Chapinero, dos sujetos lo intimidaron con un arma de fuego para robarle el computador portátil y aunque los ladrones lo amenazaron, este se resistió porque se negaba a perder sus juegos. Los delincuentes le propinaron dos disparos en el estómago y los médicos los incapacitaron por dos años, de esta manera se estancó su imaginación y creatividad.
Así como su estantería y todo al interior de la parte lateral de su casa constituyen una caja de sorpresas, Guillermo también lo es, deja entre ver una foto tomada en uno de los concursos de ajedrez, otro de sus pasatiempos. Este no solo ayuda a la inteligencia sino que es para él, una forma de entretenimiento “fui el primer campeón universitario cuando estaba en la USCO, participé de todos los campeonatos de la liga de ajedrez, recorrí el país gracias a ello”.
Guillermo se levanta de la silla, y desempolva una mesa de madera ubicada en un rincón, aunque parecía una como cualquier otra, nadie se hubiese podido imaginar que es la mejor mesa de ajedrez del Huila, la piezas están cubiertas por una caja de madera que posee en la parte superior una flecha que indica quien inicia el juego, al abrirla se aprecia un tablero en mármol, las fichas grandes elaboradas en material marmolina y dos bandejas en las que se ubican el Alfil, caballo, La Torre, la REINA, cuando son atrapados. Esta con más de 70 años, constituye para su dueño, pero también para la sociedad, una reliquia.
Todos los juegos que posee los vende por eso visita colegios y participa en la ferias de microempresarios. Agacha la cabeza y en su voz se denota la molestia que siente por la falta de apoyo de las grandes cadenas de almacenes ya que en una ocasión se dirigió hasta Panamericana, sacó el código de barras y todo lo que le pedían “para poder vender el material que uno ofrece en cualquier almacén de cadena, ponen muchos peros, en mi caso no fue posible le dicen a uno que vaya a Bogotá y en esas se la pasan no nos compran a los huilenses, porque si a ellos un juego les gusta la política es copiarlo y mandarlo hacer en China”, concluye él decepcionado, pero a su vez entusiasmado con poner su negocio en la cima de la montaña.
