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Regional/ Creado el: 2015-12-15 09:12

Yates, remos y esquíes en El Quimbo

Tras el llenado de la represa El Quimbo, los habitantes de los municipios aledaños ya comenzaron a realizar actividades náuticas y a adentrarse en el turismo. Hasta las orillas del embalse llegan las personas para presenciar el nuevo ecosistema, que allí, comienza a formarse.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 15 de 2015

El proyecto hidroeléctrico El Quimbo cambió el paisaje del Huila. Pero más allá de eso, transformó los ecosistemas y sustituyó unos por otros. Los habitantes de los sectores aledaños a la zona de influencia del proyecto hidroeléctrico, el cual ha estado en medio de múltiples escándalos en el país, ya comenzaron a sacar provecho del embalse, realizando actividades deportivas y de índole turístico.

Habitantes de la zona han evidenciado el paisaje actual y lo han retratado a través de imágenes que dan cuenta de lo que muchos consideran, potencialidad en materia turística. El puente Balseadero también se observa imponente, mientras el río Magdalena, en medio de la desviación de su curso, recibe aves que esperan encontrar en el agua algún pescado que les sirva de comida.

Esto, que muchos considerarían un paisaje de ensueño, es solo una cara de la moneda, pues en otros sectores de influencia del embalse, las problemáticas ambientales continúan siendo el pan de cada día. El pasado jueves 10 de diciembre, la Corte Constitucional anuló el decreto 1979, el cual autorizaba a Emgesa el inicio de producción de energía en la represa. Pese a la decisión, el embalse coexiste con las proyecciones que muchos huilenses ya comienzan a hacer en materia de turismo.

Turismo

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Las imágenes, tomadas por Emel Mosquera Rivas, habitante de Garzón, dan cuenta de la magnitud de la represa y dejan ver, solo en una zona, el estado de la misma. El agua cristalina del río Magdalena forma el embalse, mientras que la vegetación verde que lo rodea termina de complementar el paisaje. Vegetación que alguna vez conformó un ecosistema que hoy es ajeno a lo que existe y jamás volverá.

Cada día, decenas de habitantes de los municipios aledaños a la hidroeléctrica, llegan a una de las orillas, la cual está conectada por una carretera que permite a las personas arribar y proceder a practicar algún tipo de deporte náutico sobre las aguas desviadas del Magdalena. Niños, jóvenes y adultos acuden a la zona no solo a contemplar el embalse sino también a hacer uso de las lanchas, kayak, yates y demás vehículos dispuestos, correspondientes a ese tipo de deporte.

El paisaje termina de componerse cuando, debajo del puente más largo de Colombia, el viaducto, los aficionados al deporte náutico hacen maromas y se pasean por el embalse sobre sus vehículos. Parece que nada es impedimento, aún, para que las personas utilicen el caudal con fines de esparcimiento y recreación. A lo largo de todo el embalse, las fronteras que llegan hasta las compuertas siguen dejando ver la extensión de agua, azul, por el reflejo del cielo; engañosa, quizás.

El turismo ha sido uno de los principales centros en el discurso de la mayoría de dirigentes huilenses con relación al Quimbo. Pese a que reconocen las afectaciones que la obra dejó, saben que el único componente del cual pueden sacar algún provecho es el turismo. Fabio Ramírez, alcalde electo de Tesalia, había dicho en su momento, que el Quimbo “marcará el impulso al desarrollo, hago referencia a la construcción de la represa El Quimbo que combinada con la topografía, la llegada de visitantes, se podrá considerar destino turístico, generando economía y progreso”.

De la misma manera se expresaron otros dirigentes. Iván Luna Ortiz, alcalde del municipio de Gigante, también había manifestado a este medio de comunicación, en qué tendrá repercusiones El Quimbo, luego de su construcción, llenado y operación. “Emgesa va a construir unos puertos y en Gigante quedarán ubicados dos. Sin embargo, no está contemplada la pavimentación de la vía principal hasta los puertos. Esa ha sido una preocupación muy grande del Gobierno Departamental y los municipios porque eso no quedó incluido”.

El temor, ahora, de muchos pobladores de la zona, es ver concluidos los compromisos en materia turística y por ende económica que se establecieron con la construcción de El Quimbo

“A mí me parece algo injusto que se deje la carretera destapada de la vía central a los puertos. Ahí está el gobernador ayudándonos para que Emgesa recapacite pero en el concepto, los puertos Veracruz y La Honda, para que sean atractivos deben quedar pavimentados, andenizados e iluminados. De lo contrario no se mejorará la calidad de vida de los giganteños y será más complejo buscar otras alternativas económicas”, había dicho el alcalde de los giganteños.

Otro lugar estratégico para el fortalecimiento del turismo en la zona es el puente Paso del Colegio, el cual, pese a sus inconvenientes a lo largo de este año por culpa de los daños que sufrió, logró construirse nuevamente y re abrirse para el tránsito de vehículos y personas que habitan la zona. Pero además, el puente es crucial para el movimiento económico y turístico que ya, muchos, comienzan a proyectar.

Y mientras se resuelve el conflicto por el comienzo de las operaciones de la hidroeléctrica, las aguas del embalse continúan recibiendo a propios y visitantes. Las montañas y las lejanas tierras observan cómo el lugar se convierte día a día en un atractivo más fuerte, similar a lo que hace cerca de veinte años fue la represa de Betania en Yaguará: un embalse de ensueño, donde el brillo de las aguas y su caudal, desafortunadamente, se opacó con el tiempo. La incierta situación del Quimbo continúa, junto con la de los huilenses, que en medio de lo que muchos denominaron una masiva destrucción del ecosistema, esperan que con el tiempo se pueda salir adelante.