martes, 31 de marzo de 2026
Regional/ Creado el: 2015-04-04 08:10

Viacrucis en Sinaí

Cargando una gran cruz blanca inició la peregrinación por Sinaí: no la península de Egipto y nombrada en la Biblia sino una vereda del municipio de Palestina, sur del Huila. La procesión de viernes santo partió a las cinco de la mañana.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 04 de 2015

La bruma y la amenaza de lluvia. "Te adoramos oh Cristo y te bendecimos que por tu santa cruz redimiste al mundo", se escuchó desde la primera hasta la décimo cuarta estación. El viacrucis por Sinaí, vereda del municipio de Palestina, sur del Huila, inició pasados unos minutos de las cinco de la mañana. El cielo aún muy gris, las sombras de los creyentes.

Una gran cruz blanca de aluminio era cargada por hombres en la punta de la muchedumbre mientras los católicos repetían los Avemarías y cantaban. En el camino húmedo, los pasos sonaban como chasquido y cuando llegó la llovizna se abrieron los paraguas. En cada parada, una mesa de mantel blanco con un crucifijo había sido dispuesto por los dueños de la finca. Las flores adornaban los momentos claves de la crucifixión de Jesucristo.

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Hay quienes dicen que Palestina es un pequeño Medio Oriente. La influencia católica está reflejada no solo en su nombre sino en el de la mayoría de sus veredas. En la localidad fundada por un sacerdote, Camilo Trujillo Silva, sus paisajes llevan nombres propios de esta parte del mundo. Su patrona es la Virgen de Aránzazu.

De ciudades existen Jerusalén, Nazareth, Belén, Corinto, Emaús o Jericó; de países, Jordán y Líbano; de lugares representativos, El Portal, El Paraíso, Los Olivos, El Carmelo, Mesopotamia, Samaria, Betania o Galilea y de santos, San Isidro y Santa Bárbara.

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Sinaí, fue el lugar escogido por la parroquia para que este año fuera el recorrido por las escenas bíblicas. Fue acompañado de altos caballos montados por policías de Carabineros y pasando por fincas cafeteras. Algunos pocos potreros y vacas. La niebla cubriendo las montañas y personas con los pies descalzos como penitencia. En la última estación, hombres mezclaron cemento y arena para enterrar la cruz blanca.