Un árbol destruyó su vivienda y ahora busca reconstruirla
El pasado 1 de junio una pesada rama de un árbol cayó encima de la vivienda de Fredy Trujillo, ubicada en el barrio Tenerife de Neiva. Ese día, su vida dio un giro de 360 grados. Hoy espera ayuda que le permita reconstruir la vivienda de él y su familia.
Fredy Trujillo y su familia dormían apaciblemente al interior de su vivienda ubicada en el barrio Tenerife de Neiva el pasado 1 de junio. A las 4:00 de la mañana un estruendo los despertó. Una pesada rama de un viejo y carcomido árbol había caído sobre la vivienda, aprisionando todo cuanto había en su interior.
“Nosotros escuchamos que se había desgarrado una rama, pero no salimos porque pensamos que no era el árbol de nosotros. Cuando vimos al techo, lo primero que vimos fue el otro pedazo de la rama que se nos venía encima”, manifestó Fredy. Él, su esposa Erika y su hijo menor Juan Camilo, quedaron aprisionados con la rama. “La gente y los vecinos que viven por acá cerca fueron los que nos ayudaron a sacar los enseres y lo que tenía yo. Todo eso quedó aplastado por el árbol”, añadió Trujillo.
Pasaron los días y Fredy pensó que el desastre que le ocasionó la caída de la rama del árbol no iba a ser solucionado. En el sitio sólo quedó la base de la vivienda, unas pocas pertenencias como sillas, mesas, una grabadora y algunos ventanales.
Veintidós días tuvieron que esperar para que Bomberos de Neiva cortara la rama que los había sorprendido y destruyó por completo su vivienda y hasta el día de ayer pudieron atender la emergencia. Fredy tuvo que acudir a diferentes medios de comunicación regionales para dar a conocer su difícil situación. También, como maestro de construcción acudió a sus amigos y conocidos para solicitar apoyo que le permitiera tener unos primeros materiales como tejas de zinc, para empezar con la reconstrucción de su casa.
Árbol en zona de alto riesgo
El día que la rama del árbol cayó sobre la vivienda, no había llovido ni hacía viento. “La rama cayó por su propio peso”, indicó Trujillo. Meses atrás, la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM), había notificado a través de una carta que el árbol que se hallaba allí se encontraba en una zona de alto riesgo, por lo que debía ser cortado de inmediato, y que la diligencia la tendría que hacer Bomberos. Sin embargo, y según narra Fredy, Bomberos aseguró que el árbol no podía ser quitado sin un permiso directo de la CAM, a lo que Trujillo añadió que frente a ese permiso dicha corporación tampoco se había pronunciado.
“La CAM vino y ellos mismos dijeron que estaba en zona de alto riesgo y por eso tenía que ser cortado. Ellos se tiran la pelota entre ellos, entonces ahí uno no sabe quién responde por eso (…) Yo pienso que la caída no la ocasioné yo. En la Alcaldía me dijeron que Bomberos debía darme 6 meses de arriendo mientras yo reconstruyo la vivienda, porque se debió haber cortado hace rato”, concluyó.
El árbol de quince metros, aunque sigue en pie, continúa poniendo en peligro a quienes habitan la zona. Al lado de lo que era la humilde vivienda de Fredy, se hallaba también la casa de una de sus hijas, donde convivía con su pareja sentimental. A la vivienda le cayó también otra de las ramas del árbol cuando la Unidad de Bomberos fue a atender la emergencia. “Cuando cortaron la rama no tuvieron precaución y le dañaron la vivienda a mi hija, a ella no le pasó nada pero le aplastó por completo la casa”, indicó.
Ahora, Fredy, su esposa y tres de sus hijos viven en un cambuche improvisado, enseguida de los destrozos que dejó la caída del árbol. Allí guardan lo poco que alcanzaron a salvar. También, reciben la poca ayuda de una familia que vive unas cuadras más arriba de donde quedaba ubicada la vivienda, en el barrio Tenerife.
Aunque la emergencia quedó saldada, queda lo más importante: tener nuevamente una vivienda. Freddy habló con DIARIO DEL HUILA y manifestó que lo único que necesitan es apoyo para volver a reconstruirla, es decir, materiales como ladrillos, arena y cemento, pues las tejas de zinc lograron conseguirlas a través de amigos y conocidos, al igual que algunos elementos como una nevera. Si alguno quiere contribuir a la reconstrucción de la vivienda de Freddy y su familia puede comunicarse al teléfono 315-3409290.

En un improvisado cambuche se resguarda Fredy, su esposa Érika y tres de sus cinco hijos
Así quedó la vivienda de la hija de Fredy, luego de que Bomberos cortara una de las ramas del árbol y sin precaución, la dejaran caer sobre la vivienda.
