Un proyecto social con sentido familiar
La Fundación la Casa Donde Mamá, cumplió once meses como hogar de paso para familiares de pacientes recluidos hospital departamental San Antonio, allegados de internos de la cárcel, y desplazados por la violencia que no tienen donde pasar las noches en Pitalito.
Desde febrero de 2014, la fundación la Casa Donde Mamá inicio a prestar su labor social en la ciudad de Pitalito, esta institución sin ánimo de lucro brinda refugio a personas que llegan procedentes de los departamentos de Putumayo, Caquetá, Cauca y municipios del sur del departamento con familiares en delicado estado de salud para recibir atención médica en el Hospital Departamental San Antonio de Pitalito.
Yesid Jiménez, director de esta fundación, cree que era una necesidad que en Pitalito se prestará servicio en un hogar de paso para los acompañantes de personas enfermas que por mucho tiempo durmieron en los pasillos del centro asistencial, aguantando frío y sufriendo por su comida.
“Personas sentadas en sillas o cajas de cartón que amanecían esperando conocer el dictamen de los médicos al respecto de la evolución de la salud de sus familiares. Estas personas hoy tienen a su servicio la Casa Donde Mamá”, dijo Jiménez.
Sostenimiento
La Casa Donde Mamá cuenta con capacidad de albergar veinte personas, para lo cual ha sido fundamental el respaldo de la parroquia el Señor de los Milagros y la comunidad, quienes se han constituido en los benefactores de esta organización.
Durante los once meses de funcionamiento han pasado por la Casa Donde Mamá dos mil cien personas, los cuales fueron contactados por voluntarios de la fundación para llevarlos y brindarles el hospedaje mientras acompañaban a su familiar enfermo en el hospital.
“Nosotros dedicamos 16 horas diarias en desarrollo de esta labor social, en urgencias hacemos presencia de las 9 a las 10 de la noche, y de 3 a 5 de la tarde todos los días estamos visitando aquellos enfermos que están solos, que están abandonados”.
Atención psicosocial
Uno de los aspectos que se destaca en la labor que desarrolla el voluntariado es el acompañamiento psicológico y social de las personas que pasan por la fundación, la gran mayoría de ellos llegan emocionalmente afectados al tener un familiar entre la vida y la muerte en la Unidad de Cuidados Intensivos.
“Aquí recibimos personas que vienen muy preocupados por la situación de su allegado que está en la UCI, llegan angustiados, llorando, y nosotros estamos preparados para ser el mejor sitio de descanso, también para escucharlos, compartiendo las preocupaciones se hacen más llevaderas”, destaca el director de la Casa Donde Mamá.
En esta fundación no se ofrece alimentación, pero si cuenta con todo los implementos para su preparación, ocasionando que se establezcan lazos de solidaridad entre quienes pasan por el hogar de paso.
“Por ejemplo el pasado 21 de enero amanecieron veinticuatro personas quienes se unieron para comprar y preparar los alimentos. Cuando una persona llega en el día o en la madrugada a la persona se le brinda un vaso agua de panela, y se esmera por prestar un buen servicio, somos un proyecto social con sentido familiar”, comentó Yesid Jiménez.
Historias
Muchas historias de vida han pasado por la fundación, pero una de las más impactantes es la de una joven sordomuda que fue encontrada vagando sin rumbo por las calles de Pitalito, por agentes de Policía.
“Los Policías estaban muy preocupados porque ellos creían que era de algún municipio del sur pero no le entendían de donde, cuando llegó a la fundación más calmada dio a entender que era madre de tres niños, uno de los huéspedes había preparado comida y se le ofreció estaba muerta del hambre, y luego finalmente logró descansar”, cuenta el director de la Casa Donde Mamá, que además señala que es paradójico ver cómo han llegan personas destrozadas cuando el médico le ha dicho que su familiar lastimosamente se va a morir y que otros felices porque su hijo acaba de nacer.
“Hemos tenido todo tipo de emociones, inclusive llorado con nuestros huéspedes, porque somos de carne y hueso”, recuerda Yesid Jiménez, quien cuenta que empezando fue fundamental el trabajo de personas como Yaneth Ibarra, John Sandoval, Érika Vélez, Ninfa y Bella Vargas, Dary Lorena Hernández, Ruby Guzmán, y como ahora cuentan con el respaldo del grupo apostólico EMAUS y su coordinador el padre Bernardo Álvarez.
“Para el 2015 iniciamos a trabajar para tener nuestra sede propia, ya tenemos ubicado un lote aledaño al hospital, estamos consiguiendo los recursos. Esperamos seguir prestando este social desinteresado, con el respaldo de las fuerzas vivas, comunidad, comerciantes e instituciones”, finalizó Yesid.
