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Regional/ Creado el: 2016-02-22 04:13

Trece años y un mes de incertidumbre por un secuestro

La familia de José Arbelay Losada Montenegro tiene algo que pocas personas en tiempos de guerra se resignan a perder: esperanza; y es protagonista de una de las miles de historias que en Colombia se han escrito sobre uno de los flagelos más dramáticos del conflicto armado en Colombia: el secuestro.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | febrero 22 de 2016

Cincuenta años de conflicto armado le han dejado a Colombia las tragedias más desgarradoras y dolorosas para sus habitantes. Hoy, un proceso de paz que estaría a punto de finiquitarse, parece no darle luces a las familias de los secuestrados que por más de diez años llevan padeciendo el dolor, en medio de la incertidumbre por saber cuál fue o será el destino de sus seres queridos. La familia de José Arbelay Losada Montenegro es una de ellas. Hoy, el secuestro de este hijo y hermano huilense cumple trece años y un mes de haberse perpetrado por la guerrilla de las FARC. De esos años, que para ellos pareciera haber congelado el rumbo de sus vidas, solo han obtenido dos pruebas de supervivencia que se esfumaron con el paso del tiempo.

José Arbelay Losada Montenegro fue secuestrado el 20 de enero de 2003, en un zona conocida como ‘La Y’ en el sector de La Macarena, departamento del Meta. Durante su retención, aseguran su padre José Arbelay Losada Fierro y su hermana Dieny Losada Montenegro, el familiar se encontraba realizando un transporte de alimentos y abarrotes, como era costumbre por ser comerciante, pues sus actividades laborales se hacían a través de viajes frecuentes por esa zona del país. Dos días después de este hecho, fue retenido su cuñado Reynaldo Cordón Herrera. Un poco más de quince días después, Éduar Ipuz, Camilo Casas y Jesús Alberto López, tres de los conductores que los acompañaban, también fueron privados de la libertad. Finalmente, en su afán por encontrar a su hermano Reynaldo, Guillermo Cordón Herrera fue interceptado por ese grupo guerrillero en el mismo sector, el 3 de marzo.

Y es que el 2003 fue un año que comenzó, naturalmente, convulsionado. Al secuestro de los huilenses en el Meta, le sucedieron otros hechos violentos y dramáticos. La detonación de una bomba cargada de 200 kilos de explosivos en el Club El Nogal el 7 de febrero en Bogotá y que dejó cientos de muertos; el secuestro de tres estadounidenses en Caquetá tras el derribo de una avioneta; el atentado en la ciudad de Neiva donde fue utilizada una casa del barrio Villa Magdalena contra el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélez, dejando quince muertos. Todos fueron perpetrados por las FARC.

Pruebas de supervivencia y comités humanitarios

La familia Losada Montenegro solo ha recibido dos pruebas de supervivencia de su ser querido en estos trece años. La primera de ellas se dio pocos meses después del secuestro, cuando un guerrillero llegó hasta el depósito de José Arbelay para hablar con un trabajador a informarle que su patrón estaba enfermo y necesitaba que le enviaran unos medicamentos especiales. La familia no dudó un segundo y envió lo requerido, con la esperanza de que José Arbelay regresara nuevamente a casa sano y salvo. La segunda prueba fue en 2010 “antesitos de que mataran al Mono Jojoy”, dijo su hermana Dieny.

“Llegaron unos hombres en unas camionetas lujosas, blindadas, se bajaron del carro y llegaron hasta mi casa a mostrarme una foto donde salía mi hermano amarrado a un palo con otra gente. Yo recuerdo que esa vez estaba sola en la casa, bordando, y me dio un poco de susto. Ellos lo que me dijeron fue que estuviera pendiente, que pronto iban a liberar a mi hermano y que lo podían dejar en cualquier lugar”, narró. Desde ese día nunca más supieron más de José Arbelay. El clamor de tener nuevamente a su hijo y hermano en casa se unió al de otros cientos de familias colombianas que continúan exigiéndole a las Farc que devuelvan a quienes han sido secuestrados.

Tiempo después, supieron que a José Arbelay, al parecer, las FARC lo habrían tenido transportando coca entre Colombia y el país vecino. Sin embargo, su mismo progenitor se encargó de desvirtuar esta afirmación y puso en conocimiento la situación al Comité Internacional de la Cruz Roja, para que ellos mismos verificaran y realizaran una investigación al respecto. Finalmente, el comité no arrojó resultados positivos sobre la suerte de su hijo.

Dieny Losada manifestó que a lo largo del tiempo que su hermano lleva desaparecido, han integrado comités humanitarios, recorrido cientos de marchas y encabezado diferentes jornadas por el reconocimiento de las víctimas que ese grupo guerrillero ha dejado. “¿Qué no hemos hecho nosotros? Hemos estado en marchas, en jornadas, comités, pero nunca ha pasado nada”, manifestó.

Pareciera que el esfuerzo hubiera sido infructuoso. Dieny manifestó que desafortunadamente, después de que fueran liberadas las personalidades políticas del país, el gobierno y la misma sociedad volcaron los ojos para otro lado, olvidándose de ellos. “Nosotros queremos resaltar eso. Que realmente después de que liberaran a las personas por las cuales nosotros también luchamos, con nosotros no pasó nada finalmente”.

Aunque el proceso que adelantan actualmente las Farc ha dejado una posibilidad incierta de saber finalmente acerca del destino de los secuestrados, la familia de José Arbelay no ve con mayor expectativa, más cuando las Farc han negado tener secuestrados en su poder.

“Ahora las Farc dicen que ellos no tienen a ninguna persona secuestrada. Nosotros seguimos exigiéndoles a ellos y al Gobierno Nacional que nos respondan por nuestro hijo”, manifestó el padre José Arbelay Losada Fierro.