Taxista neivana, orgullosa de su labor
Liliana Macías una neivana de 42 años que estudió 9 semestres de Contaduría Pública en la Universidad Surcolombiana y sin embargo hoy en medio de las críticas, lo duro de la labor y rompiendo barreras y estereotipos, incursiona en el mundo del taxismo.
Con la frente en alto y orgullosa de su labor y con lo que ha logrado conseguir gracias a la misma y sin ninguna vergüenza, así trabaja Liliana Macías una taxista de la capital huilense quien de sus 42 años de vida le ha dedicado 10 a esta actividad, a la mirada de muchos, creada para hombre.
Desde las 5:30 de la mañana Liliana saca su taxi, el cual consiguió con mucho esfuerzo a recorrer las calles esperando que alguien le haga la parada. Siempre bien presentada, con su carro impregnado a ese aroma particular que le da un toque femenino y con la esperanza de que sea un día productivo ejerce su labor con amor y gusto.
“Decidí tener algo propio y ser más independiente frente a mis ingresos; empecé a ejercer mi labor como taxista, lo cual no es usual es Neiva, sin embargo hoy lo hago porque me gusta aunque no es fácil”, dijo la mujer.
Su paso por esta labor
La taxista, a quien no le molesta que la reconozcan como lo que es, confesó que al inicio no fue fácil incursionar en un gremio que dentro de la sociedad está “hecho para hombres”. Sin embargo ella, poco a poco se ha abierto espacio y se ha ganado el respeto y la admiración de muchos de ellos.
“Hay muchos que son muy atentos, si algo pasa con el carro ellos me ayudan, me saludan cuando me encuentran, muchos en los semáforos me pasan agua, todas esas cosas hacen que lo duro de la labor sea más llevadero porque de todos modos estar de 5:30 de la mañana a 7:30 de la noche no es fácil”, relató Liliana.
Así mismo esta mujer que resalta entre este gremio así como sus 8 colegas más, dice que en su camino como taxista gracias a su manera de ser, no ha tenido tropiezos con ningún cliente que se haya querido sobrepasar “el respeto no lo damos cada ser humano y los clientes van hasta donde yo se lo permita, yo siempre respeto a las personas pero sobre todo me respeto a mí misma”, ese ha sido la línea que Liliana ha impuesto desde el primer día respeto.
Una de las anécdotas no muy buenas que esta neivana recuerda es “una vez en un San Pedro ya iba para mi casa cuando un señor me hizo la parada, yo no quería llevarlo pero me insistió tanto que termine accediendo, lo llevé le hice dos carreras terminando en Santa Inés y cuando paré abrió la puerta, salió corriendo y no me pagó”, con una sonrisa Liliana recuerda este episodio que aunque en su momento la invadió de ira hoy recuerda como uno de los gajes del oficio y que por ser mujer es más propenso de presentarse.
Por otro lado Liliana asegura que dentro de esta labor le ha tocado aprender de todo un poquito: cambiar llantas, aprender de mecánica, lavar su carro, dejar un poco al lado sus cosas de mujer (tacones, bolsos vistosos y andar siempre bien maquillada), pero a pesar de esto siempre teniendo su estilo femenino.
Ventajas de ser mujer en su gremio
Según lo afirma la mujer en vez de sentirse inferior, en muchas ocasiones se siente superior en su labor pues aunque no significa que por ser mujer le hagan más el pare, cuando encuentra un cliente y en medio de la conversación que establece en el transcurso del recorrido y el buen servicio “se abren puertas”.
Esto significa que “por lo menos cuando recojo una mujer y se siente identificada conmigo me pide el número y cada vez que necesita el servicio me llama, o me ha pasado que me escogen para llevar sus hijas al colegio o para hacerles carreras a otros lugares, porque prefieren confiarles sus hijos a una mujer que a un hombre, sin decir que los hombres son malos”, indicó Macías.
De esta manera Liliana confiesa que asegura un dinero fijo el cual lo combina con lo diario y termina siendo “un buen producido”, lo cual a algunos de su gremio les causa envidia pensando que “nos estamos metiendo primero en algo que según ellos es solo para hombres y encima de eso le quitamos clientela”.
A lo que esta luchadora responde “las mujeres somos capaces de realizar cualquier labor sin menospreciar la del hombre, somos responsables, respetuosas y con capacidades de hacer lo que nos propongamos con solvencia lo importante es no convertirnos en una competencia porque hay cosas en las que ellos os van a superar, a lo que nosotras con nuestro estilo también podemos realizar”.
