Sacerdotes de Neiva renovaron sus votos sacramentales
Ayer se llevó a cabo la Misa Crismal donde los sacerdotes de la Diócesis de Neiva renovaron nuevamente sus votos sacramentales que el día de su ordenación sacerdotal hicieron. Más de 40 presbíteros se reunieron para llevar a cabo la Eucaristía que fue presidida por monseñor Froilán Casas.
La celebración de la Misa Crismal presidida por el obispo Froilán Casas y concelebrada con los presbíteros de la Diócesis de Neiva en la que se consagra el santo crisma (de ahí el nombre de Misa Crismal) y los restantes óleos, se llevó ayer en la Catedral Inmaculada Concepción.
La palabra crisma significa unción, el crisma es la materia sacramental con la cual son ungidos los nuevos bautizados, son signados los que reciben la confirmación y son ordenados los obispos y sacerdotes.
La consagración del crisma y la bendición de los otros dos aceites han de ser considerada como una de las principales manifestaciones de la plenitud sacerdotal del obispo. Ordinariamente esta misa se celebra, en la catedral de cada diócesis el Jueves Santo; pero, por razones de conveniencia pastoral, se adelanta al Martes Santo.
“Así pues el Santo Crisma, es decir, el óleo perfumado que representa al mismo Espíritu Santo, nos es dado junto con sus carismas el día de nuestro bautizo y de nuestra confirmación y en la ordenación de los sacerdotes y obispos”, expresó monseñor Froilán Casas.
La materia apta para el sacramento debe ser aceite de oliva, el crisma se hace con óleo y aromas o materia olorosa, no es lo mismo el Santo Crisma que el óleo de los catecúmenos y de los enfermos.
El rito de esta la Misa Crismal, incluye la renovación de las promesas sacerdotales. Tras la homilía, el obispo invito a sus sacerdotes a renovar su consagración y dedicación a Cristo y a la Iglesia. Juntos prometen solemnemente unirse más de cerca a Jesús, ser sus fieles ministros, enseñar y ofrecer el santo sacrificio en su nombre y conducir a otros a él.
“Por tanto otro tema importante de la Misa Crismal es el sacerdocio, el entregar el misterio de la eucaristía a la Iglesia, Cristo instituyó también el sacerdocio”, dijo el obispo de Neiva.
Tras la renovación de las promesas sacerdotales se llevó acabo la procesión de los óleos al altar junto con el Santo Crisma, portado por un diácono o un presbítero, seguido llevaron al altar el pan, el vino y el agua para la Eucaristía.
