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Regional/ Creado el: 2015-09-19 08:41

Robo al Museo Arqueológico del Huila, un caso que quedó en la impunidad

El 21 de septiembre de 2008, el tesoro más preciado de la cultura agustiniana -avaluado en cerca de 200 millones de pesos- fue robado del Museo Arqueológico del Huila. Hoy, 7 años después de este hecho que acabó con un importante trozo del patrimonio huilense, nunca se supo quién lo cometió, cómo lo hicieron y menos, dónde está el tesoro.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 19 de 2015

Siete años después de que desconocidos saquearan 36 piezas arqueológicas del Museo Arqueológico del Huila, las autoridades no lograron determinar quiénes cometieron ese hurto patrimonial ni, menos, a dónde fueron a parar las obras. Los interrogantes por este misterio que puso en tela de juicio la seguridad de ese museo siguen rondando pero, también, las esperanzas por encontrar los pocos vestigios de una de las culturas más representativas del Huila y Colombia.

Las piezas robadas, algunas de ellas en oro, habían sido elaboradas en los años 200 y 800 d.C., según estimaciones hechas por el Ministerio de Cultura. Seis de ellas habían sido seleccionadas por ese ministerio y el Museo Nacional para colecciones de patrimonio nacional en el Programa Colecciones Colombianas del Ministerio de Cultura. Las 36 piezas comprendían narigueras, collares, mancornas y otros adornos y varias de estas provenientes del municipio de La Argentina, Huila. Una de ellas, un pectoral en oro, el cual es el símbolo oficial del Museo Arqueológico del Huila, conservaba el mayor valor de todas las piezas. Las obras fueron elaboradas por los nativos con técnicas como la de moldeo de cera perdida y tumbaga, ésta última consistente en una aleación metálica quebradiza de oro y bronce.

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 El pectoral de oro fue una de las 36 piezas hurtadas del museo. El preciado objeto, aunque extraviado, sigue siendo el ícono oficial del Museo Arqueológico del Huila.

De acuerdo con las autoridades que abordaron el caso en su momento, hubo fallas en el sistema de seguridad del museo. El comandante de la Policía de ese entonces, coronel Eduardo Carrillo, indicó que las cerraduras de las bóvedas no fueron forzadas y las alarmas no funcionaron, por lo que el robo pudo haberse cometido por conocedores de arte, en complicidad con funcionarios del sitio.

El mismo año del robo (2008) la directora del Museo, Maritza Valderrama, junto con el supervisor de vigilancia de ese entonces, Alfonso Monroy Zúñiga, interpusieron una denuncia a la Fiscalía por ese hecho. Zúñiga, siete años después, manifestó que las circunstancias del hurto fueron extrañas, pese a que ese día, todo el lugar y las oficinas se encontraban bajo llave. “Lo que se hizo fue exigirle a la empresa de vigilancia qué había pasado, pues esa área tenía vigilantes las 24 horas. Nosotros efectivamente, constatamos y le demostramos a la secretaría de Cultura y a las autoridades que la alarma funcionaba. No había cámaras pero sí alarmas, y al entrar, también había un sistema de teclado”, indicó.

DIARIO DEL HUILA quiso comunicarse con Maritza Valderrama, quien se abstuvo de dar declaraciones y comentar sobre el suceso, aludiendo que ya no era funcionaria de esa secretaría y se había pensionado.

Museo brindaría seguridad a piezas

Las piezas hurtadas al Museo Arqueológico del Huila comprendían un alto valor patrimonial y habían sido parte del Museo Arqueológico  y Comunitario Plata Vieja, ubicado en el municipio de La Argentina, suroccidente del Huila. De acuerdo con Pedro Nel Villalobos, artista huilense oriundo de ese municipio, el grupo de piezas precolombinas estaba conformado por ollas, platos, alcarrazas, poporos, cuencos, entre otros; líticos como estatutarias, herramientas como cinceles, hachas, morteros y barretones; y piezas encontradas en procesos de guaquería en la vereda Lourdes, que arrojó material cerámico y en oro.

Pero además, las piezas de oro, según Villalobos, avaluadas en más de mil millones de pesos, formaban una riqueza arqueológica e histórica que fue a reposar a las instalaciones del Museo Arqueológico del Huila luego de que su directora, Maritza Valderrama, le insistiera en que allí estarían salvaguardadas y protegidas bajo todas las medidas de seguridad. Fue así como en 2002, el alcalde de La Argentina en esa época, Luis Orlando Trujillo, accedió a la petición de la exfuncionaria, al tiempo que los habitantes del municipio manifestaron el descontento por la decisión.

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Estas fueron, entre otras, las piezas en oro hurtadas el 21 de septiembre de 2008 en el Museo Arqueológico del Huila

Solo hasta el pasado 16 de marzo de 2015, Villalobos, residente en su momento en la ciudad de París, Francia, envió una solicitud al Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) para conocer los resultados de la investigación. En la solicitud, Villalobos había manifestado que “han pasado 7 años sin que la directora del Museo y el Departamento respondan por el hurto de las joyas ni el valor de las mismas, que estaban avaluados en 1.500 millones de pesos”, y solicitó consejos “para recuperar nuestro patrimonio cultural, para que el Museo Arqueológico Plata Vieja encuentre nuevamente su esplendor”.

Sin embargo, la petición hecha al ICANH fue trasladada por esa entidad a la Secretaría de Cultura Departamental y esta última, a Alfonso Monroy, quien interpusiera la respectiva denuncia junto con la directora del Museo. Monroy aseguró en su respuesta, que la aseguradora MAPFRE pagó el 19 de mayo de 2011 por concepto de indemnización $47.789.640, dinero que fue depositado en las arcas del Departamento.  Sin embargo, el pago se hizo con una suma inferior al verdadero valor de las obras. Y pese a que Pedro Nel Villalobos había indicado que las piezas, en un inicio pertenecientes al Museo Arqueológico y Comunitario Plata Vieja estaban avaluadas en 1.500 millones de pesos, el Ministerio de Cultura y el Departamento las tenían avaluadas en 150 millones de pesos aproximadamente.

¿En qué quedó el proceso?

Aun cuando la denuncia fue hecha en el 2008 por los dos exfuncionarios de la Secretaría de Cultura, solo hasta el 15 de abril de 2011, el caso le fue asignado al Fiscal Seccional 10 Gonzalo Carrera. A los dos exfuncionarios se les abrió un proceso disciplinario y tras algunas declaraciones, nunca más fueron llamados por ese ente investigador. “No sé qué pasó de ahí en adelante, porque lamentablemente, hay unos procesos que no sé por qué los fiscales tardan tanto en resolver o mostrar resultados”, señaló Zúñiga. No obstante, DIARIO DEL HUILA conoció que el proceso duró dos años activo y finalmente, archivado el 10 de mayo de 2013, por imposibilidad de encontrar o establecer sujeto activo, es decir, porque no se hallaron responsables del hurto.

De acuerdo con el CTI, tan solo en 2013, cuatro mil piezas que habían sido hurtadas en museos de Colombia fueron recuperadas, y 125 personas que trabajaban para redes dedicadas a estos delitos, capturadas. De esas piezas, la mayoría eran arqueológicas.  Las autoridades también han logrado establecer que quienes planean este tipo de delitos se les conoce como ‘iniciadores’, personas con gran facilidad para acceder a los círculos sociales y ganarse la confianza de coleccionistas, galeristas y empleados o coordinadores de museos; pasan gran tiempo visitando galerías y estableciendo el tipo de obras que se pueden robar y a quién se las pueden ofrecer.

Por ahora, el robo al museo quedó en la impunidad. Seguirá siendo un misterio y el proceso podría volverse a abrir, siempre y cuando salga a la luz alguien que suministre pruebas concretas sobre los responsables de este delito que saqueó un importante patrimonio cultural de los huilenses.

Los emblemáticos robos en Colombia que han quedado impunes

El robo al Museo Arqueológico del Huila ya hace parte de la lista de robos que han quedado en la impunidad. Y aunque Colombia fue uno de los países que firmó la Convención de la UNESCO de 1970, la cual busca evitar el tráfico ilícito de bienes culturales, varios museos en el país han sido objeto de robos masivos, donde no solo el patrimonio se ha visto vulnerado, sino importantes obras de arte de importantes artistas plásticos. En todos los casos, se interpusieron las respectivas denuncias ante la Fiscalía y autoridades competentes y se tuvieron que esperar por lapsos perentorios, infructuosos resultados que jamás llegaron.

Casos como el robo de las 45 obras de gran formato de la colección privada del maestro de Roldanillo en el Museo Rayo; las 18 piezas de los siglos XVII y XVIII saqueadas del Museo de Arte Religioso de Santa Fe de Antioquia, o los 53 óleos de arte colonial de un Museo en Cali, que datan de los siglos XIII y XVIII, entre ellos dos de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, el pintor más importante de la época colonial española en Colombia. Ninguno de estos robos se ha esclarecido, aun cuando, de los tres últimos casos, ya hayan transcurrido 10 años desde que sucedieron.

Pero las obras de arte no es lo único que se roban de los museos en Colombia. El patrimonio cultural también es saqueado, como se demostró con el robo al Museo Arqueológico del Huila hace siete años. Las autoridades han determinado que muchas de las obras robadas son vendidas en el extranjero por valores mucho más altos de lo que normalmente cuestan, por medio del mercado negro, algunos, a coleccionistas o particulares que trafican estos bienes y otros, comúnmente elaborados con materiales como plata y oro, fundidos y nuevamente vendidas. Hoy, 34 mil piezas de arte, principalmente, son buscadas por la Interpol, de las cuales 182 fueron hurtadas en Colombia.