Resocialización carcelaria: Esculpiendo vidas tras las rejas
Un grupo de seis internos del Establecimiento Penitenciario de La Plata obtuvieron el primer premio del Concurso Nacional de Arte y Cultura Carcelaria, en la modalidad de escultura. Ellos son parte del proceso de resocialización que el SENA adelanta en el país.
No sólo alegría y regocijo embargaron a los internos del Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad Carcelaria de La Plata (Huila), ganadores del Concurso Nacional de Arte y Cultura Carcelaria en la modalidad de escultura. Ellos tienen ahora la posibilidad de solicitar la reducción de la pena o la detención domiciliaria, la cual ya se hizo efectiva para Jorge Bustos*, uno de los triunfadores.
La escultura, expuesta en el Salón Nacional de Artistas del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) en Bogotá, resultó ganadora luego de competir con los trabajos de 42 centros, ubicados en departamentos como Boyacá, Caquetá, Casanare, Cundinamarca, Huila, Meta y Tolima.
“Para ellos, este hecho es muy grande; tanto así, que enseguida empezaron a escribirles a los jueces de ejecución de penas, para decirles: ‘Yo hice esto, yo obtuve este triunfo’. A ellos se les reconoce ese mérito”, afirma el director del establecimiento carcelario, Henry Perdomo.
El equipo integrado por seis presos, quienes son beneficiarios del convenio que durante los últimos años han ejecutado el SENA y el INPEC, recibe atención y tratamiento en su lugar de reclusión, donde elaboraron la escultura ‘Petroglifos del Huila’, con la técnica masilla de caolín.
“Hicimos esta obra para resaltar los símbolos y los signos con los que se comunicaban nuestros antepasados”, explica Fernando Bastidas*, uno de los ganadores, quien además asegura que “con este premio no queda en vano la oportunidad que el SENA y el INPEC nos han dado. Nos han permitido capacitarnos y trabajar en los talleres”, agrega.
Cambio de vida
“Nos levantamos a las 5:00 a.m., nos bañamos y las puertas de las celdas se abren a las 6:00 a.m. Bajamos a desayunar, hacen el conteo y después nos traen a este taller. Aquí aprendemos a manejar yeso, a pintar con óleo y translúcidos, a moldear la arcilla y muchas otras cosas que no conocíamos”, cuenta Belisario Jaramillo*, otro de los reos.
Los seis aprendices, ganadores de este premio, reconocen la importancia de la formación en su proceso de resocialización.
“Gracias al SENA estamos desarrollando proyectos y actividades que nos ayudan a dar un giro a nuestra vida”, expresa Luis Cáceres*, otro de los internos.
Como él, son miles los presos del INPEC que reciben formación de la entidad estatal en diferentes áreas: Panadería, Manejo de Viveros, Producción Agropecuaria, Elaboración de Objetos Artesanales y Alfarería, entre otras.
Muchos han replanteado sus propósitos personales, como consecuencia del trabajo que realizan con las dos instituciones.
“Cuando salga en libertad quiero montar una microempresa de artesanías y alfarería; y quiero seguir capacitándome. La meta es tener un sustento para mí y para mi familia”, manifiesta Jeremías Ruiz*, uno más de los prisioneros.
Ellos son conscientes de que en algún lugar y en algún momento de la vida le fallaron a la sociedad, pero ahora saben que tienen en sus manos la oportunidad de resarcir su error.
“Este premio es un logro y demuestra que nos estamos instruyendo, que estamos aprendiendo y que estamos siendo mejores personas”, dicen.
Una alianza que da frutos
El trabajo del INPEC y el SENA genera impactos positivos en la vida de los internos de todo el país.
“Esta estrategia de resocialización es parte del trabajo que adelantamos con las poblaciones vulnerables que atendemos y que continuaremos atendiendo. Lo que queremos es permitir la inclusión social y aportar a la búsqueda de la paz. Por lo tanto, el SENA estará siempre presente y apoyará incondicionalmente este tipo de procesos”, enfatiza el director Regional del SENA en el Huila, Luis Alberto Tamayo.
De acuerdo con el funcionario, las acciones formativas no sólo permiten que los aprendices hagan un adecuado uso del tiempo libre, sino que también les ayudan a estimular sus capacidades.
“No es fácil enfocar el talento de nuestros reclusos, sobre todo cuando carecen de medios, recursos y disposición. Pero, gracias al talante y el esfuerzo de instituciones como el SENA, se materializa este duro camino del tratamiento penitenciario”, complementa el Director del Establecimiento de Mediana Seguridad Carcelaria de La Plata.
Es así como este reconocimiento, producto del trabajo mancomunado de las dos entidades, ratifica la importancia de estrategias como el Programa de Resocialización para la Población Privada de la Libertad en Colombia, el que desde 2008 ha ofrecido alrededor de 80 mil cupos de formación en 211 carreras técnicas y tecnológicas, disponibles para todos aquellos que por una u otra razón hoy están tras las rejas.
*Los nombres han sido cambiados, con el fin de proteger la identidad de los internos.
