Por la paz y la reintegración
En la Universidad Antonio Nariño se llevó a cabo el proceso de reintegración de 69 insurgentes que abandonaros las filas de las FARC, ELN y AUC.
Dentro de un recinto, mediante murmullos y sonrisas hombres y mujeres demostraron sus ganas de luchar por un mundo mejor. Dejaron a un lado las armas que empleaban para intimidar a sus víctimas, al darse cuenta que los grupos a los que pertenecían habían perdido su sentido de orientación.
69 excombatientes, pidieron tan solo una oportunidad, ser parte del proceso de reintegración y obtener el perdón de quienes salieron afectados por una guerra que no les correspondía, pero que les tocó vivir en carne propia.
En el auditorio de la Universidad Antonio Nariño, junto a sus esposas e hijos recibieron el certificado que no solo representó un papel, sino el pase para emprender una ruta en el que los gritos, las órdenes y el temor de ser asesinados, son historias que quedaron en el pasado y por lo tanto esperan jamás volver a repetir.
La Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), entidad constructora de paz, llevaba 6 años trabajando porque esto se hiciera realidad. Para Carlos Fernando Castrillón Arias, coordinador de esta entidad, se cumplió con el propósito “se reconstruyó su proyecto de vida, se les enseñó y se generaron espacios para que de nuevo se relacionaran con la comunidad, ellos han aportado a la ciudad y al departamento”.
De Cauca, Caquetá y Putumayo provienen los ex insurgentes. El 85% pertenecían a las FARC, 13% a las AUC y el 2% al ELN. Por estar vinculados al programa seguirán con el apoyo de la agencia, y quienes no han culminado esta etapa seguirán con el servicio de acompañamiento del ACR.
“Ellos reciben beneficios sociales y económicos, han tenido la oportunidad de formarse en el SENA, continuando así con sus estudios y sacando así adelante a sus familias”. Lo único que piden a los empresarios es que no les cierren las puertas, y que primero los conozcan y le tiendan la mano.
Para concluir con este trayecto, los desmovilizados prestaron un servicio social de 80 horas, beneficiando a la ciudadanía. En esta ocasión tomaron brochas y alistaron herramientas para embellecer parques, casas y otros espacios concurridos.
“Actualmente se está trabajando con una escuela deportiva con más de 200 niños de la comuna 9 en prevención de reclutamiento de pandillas y en la comuna 10 (Caguán) de la mano con la pastoral social y la Gobernación del Huila, se encuentran construyendo sus techos en Neiva, Pitalito y Garzón”.
Uno de los asistentes, invitó a aquellos que están al margen de la ley, a abandonar la violencia, manifestando que el progreso se consigue con esfuerzo y no haciéndole daño a la gente.
