Población campesina debe ser reconocida como sujeto político
“Nuestra gran propuesta es la consecución de una zona de reserva campesina para que se nos reconozca como actores políticos.
La comunidad afrodescendiente, campesina, así como los jóvenes y las mujeres son actores activos de la situación actual agraria del país y cada uno de ellos expone su situación y cómo la enfrentan en la actualidad.
Estas poblaciones fueron las protagonistas de la última sesión del primer semestre de 2014 de la Cátedra Manuel Ancízar en la que representantes de regiones como el Catatumbo, el norte de Cauca y Valle Encantado (zona rural de Montería) dieron a conocer su presente y la proyección que buscan.
Se tuvieron en cuenta las relaciones de género con el mundo rural, la migración, la condición campesina, principios campesinos, crisis agraria, entre otros temas.
Para Hólmer Pérez, líder campesino del Catatumbo, uno de los avances que se deben dar en materia de actores sociales, es que la población rural sea reconocida como sujeto político, tal y como pasa con la comunidad afrodescendiente e indígena.
“Que la lucha nuestra sea también de estas comunidades y que seamos reconocidos en nuestro territorio”, dijo el dirigente durante su intervención, en la cual habló de algunas estrategias de integración que está utilizando con los habitantes de esta región del nororiente de Colombia.
Entre los trabajos hechos se encuentra el Campamento de Refugio Humanitario en el que se capacita a la gente en materia de Derechos Humanos, Derecho Internacional Humanitario, política y, en algunos casos, enseñaban a sus vecinos a leer, escribir y cultivar.
De igual forma, en el Catatumbo manejan la figura de audiencias populares, donde también se toman decisiones y temas cruciales de la comunidad.
“Nuestra gran propuesta es la consecución de una zona de reserva campesina para que se nos reconozca como actores políticos. Esto se encuentra apoyado por la Ley 60 de 1994”, añade Hólmer Pérez.
Rural y urbano
Más allá de un reconocimiento dentro del ambiente rural, según José Caicedo Cabezas, integrante de la Coordinación Nacional del Proceso de Comunidades Negras, plantea que pertenecer a esta comunidad incluye el campo y la ciudad.
“Este es un ejercicio de ser negro, es consolidar un espacio para serlo y se ha trabajado en la defensa de esa territorialidad. También la población ha sido víctima de la minería ilegal y de las concesiones mineras”, señala este líder de esta comunidad.
Para Caicedo Cabezas, la discusión sobre la situación agraria se torna interesante, puesto que la población negra no distingue si es rural o no, sino que se maneja por igual, llegando mejor a ser denominados comunidades étnicoterritoriales.
“La parte productiva va más allá de los cultivos. Para nosotros cultivar es también la pesca y la minería tradicional y artesanal. Nuestra representación tiene que ir presente en todos los entornos”, señala.
Mujeres y jóvenes
Para Esther Polo Zabala, representante de la comunidad de Valle Encantado (Montería), existe un desarraigo de los jóvenes por el territorio y la tierra, en gran parte por el conflicto que ha ocasionado que las familias fueran desplazadas.
“Muchos jóvenes, como en mi caso, nacimos en la ciudad. Pero además de la violencia, la falta de agua, educación y servicios hace que esta población emigre”, afirma.
Asimismo, mencionó que, “además, la defensa por el derecho a la tierra y al territorio se ha hecho muy grande y terminamos estudiando algo no para volver al campo, sino para defender lo que es nuestro. Pasar de estudiar agronomía a derecho, por ejemplo”.
Con respecto al papel de las mujeres, la joven dirigente y estudiante universitaria expresa que Valle Encantado es un ejemplo en el que las madres son las que defienden a los suyos y no han permitido que grupos ilegales sigan llevándose a sus hijos.
De igual forma, se encargan del proceso de formación y reparación de la familia, sobretodo quienes son viudas y cabezas de hogar. Adicionalmente, son a quienes se les titulan las tierras.
* Coordinadora de la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional de Colombia.
DIANA MANRIQUE HORTA
Especial para Diario del Huila
