martes, 31 de marzo de 2026
Regional/ Creado el: 2015-04-12 12:05

Once años sin pruebas de supervivencia

Los padres del soldado profesional Jair Chimbaco Vargas, reclamaron de la guerrilla de las Farc, conocer el paradero del uniformado desaparecido hace once años en las manos del Frente 13.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | abril 12 de 2015

El pasado 7 de abril se cumplió once años  de la desaparición del Soldado Profesional Jair Chimbaco Vargas. Para esa fecha en el año 2014 el Frente Trece de las Farc había secuestro  a don José Emilio Chimbaco al padre del uniformado como mecanismo de presión para  que se presentara en ese frente guerrillero.

Recuerdan sus familiares que apenas el joven llego al campamento ubicado  por esos días en zona montañosa del corregimiento de Bruselas Pitalito,  el comandante del frente le informó que él se tenía que quedar  para responder algunos interrogantes, y  el soldado Chimbaco  con su mirada triste  y su voz entrecortada les comunico  que le tocaba quedarse.

Días después ellos lo llamaron a un número de celular que les dio el jefe de ese grupo insurgente, pero solo les contesto una vez y nunca más volvieron a conocer de su paradero.

Desde ese fin de semana del año 2014, la paz y la tranquilidad para la familia Chimbaco Vargas no existen, ahora sus  verdugos son  zozobra  y la incertidumbre que no los deja dormir.

“Yo soñé con él, que llegaba a la habitación, me puse muy contenta al escucharlo, pero todo se convirtió en tristeza cuando encontré solo la ropa con la que estaba vestido el día que lo llevaron, estaba vieja y sucia”, conto muy triste  doña Luz Marina.

Reclamo a los comandantes de las Farc quienes están negociando la paz con el gobierno, conocer que pasó con su hijo, y terminar de una vez por todas con el suplicio al que los tienen sometidos. Pareciera que a ese grupo guerrillero y al mismo gobierno no les importara el drama que está viviendo  ella y su familia; ellos  representas a muchos núcleos familiares  en el país que tienen que enfrentarse al drama de contar entre sus parientes cercanos uno que está desaparecido.

“Nosotros también somos víctimas, porque nos han separado de una forma violenta de un ser querido”, concluye.

Que digan donde esta

José Luis Chimbaco Vargas hermano  Jair, lamenta lo difícil que para él ha sido crecer con familiar de quien no conoce su paradero, lo recuerda porque con él compartían mucho, jugaban, salían, escuchaban música cuando se encontraba de permiso.

“Él me decía ‘Negrito’, vamos a jugar, y salíamos corriendo por el cafetal o en la casa la íbamos mucho. La guerrilla ni el gobierno se han comprometido con nosotros, hay muchas familias que  tienen integrantes desaparecidos. Que nos digan si está vivo, o si lo asesinaron en donde lo dejaron para ir recoger sus restos y darles cristiana sepultura”, reclamo el joven.

Deploro la falta de efectividad  por parte de los Gobierno Nacional y especialmente quienes están en la Habana para que dentro del proceso de paz la guerrilla entregue información sobre las personas que fueran desaparecidas como prisioneros de guerra, o simplemente porque así lo quisieron sus comandantes.

Muy duro

Don José Emilio Chimbaco padre de Jair a sus 64 años  señala que todos los días observa  noticieros  de televisión o escucha la radio con la esperanza  para conocer el paradero de su hijo.

Se declaró decepcionado porque su caso lo expuso ante la personería y la misma unidad de atención a víctimas, pero no le pusieron cuidado, porque según los funcionarios de la desaparición no  hay pruebas.

“Pero completamos once años en incertidumbre, de no saber que paso con él, si lo mataron… que noticia se oye, pero pasa el tiempo y nada”, dice desconsolado.

No pierde las esperanzas de que el Gobierno y el Comando Central de la Farc que se encuentra en la Habana, o quienes están en las montañas de Colombia informen que paso con su hijo, como un gesto de paz.

“Porque el decir de la guerrilla es que no tienen secuestrados, entonces que nos expliquen qué paso con Jair, si lo mataron que nos digan en donde lo dejaron, y si está vivo que lo dejen el libertad. Pero que terminen  de una vez por todas, con este calvario al que nos tienen sometidos”.

El pecado de Jair

El soldado profesional Jair Chimbaco Vargas hacía parte  de las  compañías “Demoledor” y “Buitre” del Batallón de Contraguerrilla Cinco, unidad adscrita a la Brigada Móvil Seis del Ejército Nacional. Su misión era la de contrarrestar el accionar de la columna móvil Teófilo Forero de las Farc y ubicar el campamento en el podrían encontrarse los tres ciudadanos estadounidenses secuestrados en abril de 2003.

El pecado para tres oficiales, 13 suboficiales y 125 soldados, entre ellos Jair, fue apoderarse de aproximadamente dos mil millones de pesos enterrados por las Farc en una caleta, encontrada por los uniformados en zona rural del municipio de San Vicente del Caguán, en el curso de una operación de contraguerrilla,  que cumplían.

Por estos hechos Jair Chimbaco Vargas fue removido de cargo como soldado profesional y vinculado a una investigación por el delito de peculado por apropiación estuvo por algunos meses privado de su libertad en la base militar de Tolemaida y luego fue dejado en libertad.