sábado, 04 de abril de 2026
Regional/ Creado el: 2017-05-08 09:14

Manuel Céspedes, el creador de carrozas de mitos y colores

Años de dedicación en el oficio artesanal de las carrozas de las fiestas de San Pedro, convirtieron a Manuel Céspedes en uno de los mejores artistas del departamento. Su obra fue conocida a nivel nacional e internacional. Paz en su tumba.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | mayo 08 de 2017

De repente le llegó la muerte a Manuel Céspedes, uno de los artesanos que en época de San Pedro era protagonista de primer orden con sus carrozas míticas y llenas de color. La fatal noticia llegó en preámbulo de festividad mientras transcurrían las tradicionales rondas sampedrinas y con ello, llegó el luto a la cultura del departamento del Huila, al artesano le sobrevino un infarto. Se fue del mundo terrenal pero deja un legado cultural importante para quienes lo conocieron.

Manuel en uno de los tantos informes a esta CASA EDITORIAL, nos contó cómo se inició en este mundo de la artesanía. Su génesis fue con pesebres y pequeñas obras; luego gracias al gobierno departamental se vinculó al festival folclórico y pudo realizar sus primeras carrozas. Poco a poco fue escalando y creciendo en ámbitos creativos y económicos.

Él no sólo fue un artista. En su trasegar por la vida fue un funcionario dedicado, que trabajó en colegios públicos, en la Alcaldía de Neiva, en la Registraduría del Estado Civil y el Seguro Social.

Pero su arte demandó mayor tiempo y la pasión resultó triunfadora, así que el artista se quedó haciendo lo que más le gusta. Céspedes, no lo dudó y por ello, en aras de formar empresa montó su taller ubicado en el barrio Rojas Trujillo. Allí, dormía y vivía todo su proceso creativo conocido hasta el día de su fallecimiento.

Su contextura mediana, sus ojos cansados y sus gestos delicados, evidencian las arduas jornadas de trabajo a las que se sometía pero también decían mucho de lo comprometido y dedicado a las figuras y estructuras que conformaban sus carrozas. Su taller, decía es un lugar, literalmente, de puertas abiertas. Mujeres y hombres de distinta edad la habitan diariamente para ayudar a que cada idea de Manuel se materialice en uno de esas fantásticas composiciones por las que fue valorado y respetado.

Exteriorizando su trabajo

Sus años de trabajo y su talento, le permitieron darse a conocer, por eso era llamado a muchos eventos a nivel nacional, en sus constantes participaciones se encuentra el Reinado Popular, el Reinado Departamental, las festividades que se desarrollan en Cundinamarca e incluso trabajó en parte de la escenografía de dos capítulos de la serie El Capo, realizada por la cadena Fox y RCN.

Y ese amor por su oficio fue contagioso y le permitió generar empleo. En uno de sus diálogos, Manuel Céspedes recordaba que en ese año trabajó con un surtido grupo de 20 personas, algunas incluso de otros lugares, como Nariño, presentaron un buen producto.
La fama y su trabajo permitió que otros artistas jóvenes motivados por su trabajo, llegasen a la ciudad de Neiva para trabajar en las carrozas y los escenarios que solía preparar para gran número de festivales alrededor del país.

Negocio familiar

Con los años, su taller se volvió un negocio de familia, desde su progenitora hasta amigos cercanos trabajaban en el taller, colaborando con distintas clases de tareas, todos con entusiasmo al notar que cada esfuerzo da forma a una pieza que vendría a dar más tono a un hermoso trabajo final.

En aras de la innovación, Manuel Céspedes comenzó a utilizar para sus carrozas y demás trabajos artísticos, el icopor. Las figuras talladas gozan de acabados más pulidos y la pintura imprime más profundidad a través del uso de las sombras, lo que parece magia y da más vida a los personajes míticos del Huila que Manuel representó no solo para centros comerciales sino también para actividades culturales.

Sus carrozas desfilaron por Colombia

Su obra siempre gustó; tanto que en el Reinado Nacional del Turismo en Girardot, no solo realizaba carrozas sino también escenografías. Era conocido también en La Dorada, Caldas, en Bogotá y en Santa Marta. Las figuras de grandes proporciones que manejaba y los colores vivos gustaban a propios y extraños y arrancaban fotos y aplausos entre los espectadores.

Para quienes lograron admirar su trabajo, notaban los grandes avances que como artista alcanzaba en sus elaboraciones. Antes las estructuras de hierro y alambrón, a pesar del buen trabajo de pintura y la evidente pericia con que se trabajaban, seguían evidenciando su estructura metálica, ahora el icopor permitía mayores curvas y otras formas que antes no eran posibles. “Tallar las figuras en icopor me permite realizar más detalles, las figuras se ven más reales y puedo trabajar distintos tamaños”, explicaba.

Cespedes, era un amante de la mitología y sobre todo de la región sur de Colombia, en especial el Huila. Quizás muchos visitantes que en otrora visitaron al Huila en época de festividad, recuerden las imágenes del Poira, la Madre Monte, la Pata Sola, entre otros, a una gran escala. Gigantes de la historia oral de nuestra tierra, esas eran creaciones de Manuel Céspedes, el carrocero lleno de creatividad. Paz en su tumba.

Exequias

Desde el día de ayer en la mañana eran velados los restos mortales de Manuel Céspedes, en la Casa Funeraria Cristo Rey de Neiva y para el día de hoy en horas de la tarde se llevará a cabo la liturgia exequial en la parroquia Cristo Sacerdote del barrio Rojas Trujillo, posteriormente familiares y demás allegados despedirán su cuerpo en el cementerio Central.