Los recovecos ambientales con la suspensión de energía en El Quimbo
La suspensión de generación de energía en El Quimbo ha suscitado diferentes interrogantes en materia ambiental. Carlos Alberto Cuéllar Medina, director de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena, CAM, explicó por qué la calidad del agua depende del movimiento de las turbinas y un tránsito libre de la corriente del río. Piscicultores siguen temiendo mortalidad masiva de peces.
Los piscicultores de Betania están angustiados y desesperados. No es para menos. La suspensión de energía de la represa El Quimbo, la cual apagó sus turbinas el pasado 16 de diciembre, tiene pensando a más de uno. Contaminación de las aguas, mortalidad masiva de alevinos y un posible racionamiento energético a nivel nacional, son algunos de los temores que ya surgieron y que intentan ser solucionados con nuevas decisiones desde instancias judiciales en el departamento. Uno de los temas más preocupantes, tiene que ver con el estado en el que se halla el agua del embalse y por supuesto, el líquido vital que nutre el río Magdalena.
Carlos Alberto Cuéllar Medina, director de la CAM, máxima autoridad ambiental del departamento, señaló su preocupación al respecto pero también, como director de la entidad ambiental, puso en discusión los riesgos ambientales a los que podría someterse el río en caso de que no ocurra un tránsito o flujo de su corriente y caudal.
Pese a que la corporación ambiental realizó la medida preventiva de suspensión del llenado en un primer momento, el no acatamiento de la misma por parte de Emgesa desencadenó una serie de problemáticas ambientales, principalmente en lo que respecta a la biomasa que quedó debajo del embalse y no fue retirada, material que hoy se encuentra en proceso de descomposición, generando serias afectaciones a la calidad del agua.
“Para nosotros es lamentable que se haya generado la problemática respecto a la calidad del agua, que es la que verdaderamente nos compete a la corporación y la región, porque aquí, más allá de un primer momento, es que se debió retirar la biomasa y fue por ello que con el apoyo del Gobernador hicimos la medida preventiva de suspensión del llenado que no fue acatada, y que incluso hoy, no ha tenido ningún pronunciamiento del Gobierno Nacional”, señaló Cuéllar Medina.
Pese a las acciones de la Corporación, el llenado se dio y con ello, el temor de que la piscicultura, principal renglón económico del departamento, se viera afectado por ese proceso. El Tribunal Administrativo del Huila, entonces, decidió a través de una sentencia, negarle a Emgesa el inicio de producción de energía hasta que las condiciones ambientales fueran favorables, es decir, se retirara la totalidad de la biomasa del vaso del embalse, en aras de no generar procesos de descomposición que contaminaran aún más el agua. Sin embargo, Emgesa no acató dicha orden y sí la del Gobierno Nacional, amparada en el decreto 1979 de 2015, que sí le permitía el inicio de la generación.
Pero luego llegó lo que alguna vez pareció impensable. La Procuraduría General de la Nación le pidió a la Corte Constitucional, a través de un concepto, revisar el decreto presidencial. Así como dos días después, el alto tribunal ‘tumbó’ la norma nacional y le pidió a Emgesa apagar las turbinas, aun cuando la compañía había manifestado que cerca del 5% de la demanda energética del país había sido abastecida en el tiempo que operó la represa.
“Hay que garantizar el libre tránsito del río”
Hoy, diez días después de que Emgesa anunciara que las turbinas de El Quimbo fueron apagadas, el temor y la incertidumbre son mayores, pues la decisión de cerrar las compuertas y apagar los motores, implica que el agua se retenga y por ende, consuma el oxígeno necesario para darle vida al río y finalmente, acabe con la vida de las especies acuáticas existentes allí. El director de la corporación ha manifestado en reiteradas ocasiones, que su competencia está enfocada en garantizar la calidad del agua del río y no la generación de energía.
“Visto desde el punto ambiental, lo que se debe garantizar es un libre tránsito al río, haga o no generación ese tránsito. Teniendo los vasos de Quimbo y Betania, con esta actividad piscícola que sustenta buena parte de la producción regional, resulta bastante contraproducente el hecho de obstruir el paso natural del río, por diferentes razones, porque ello implica unos efectos ambientales aguas abajo adversos, posiblemente superiores a los que pretendieron evitarse al momento de imponerse la medida”, señaló el director de la CAM.
“En el caso del agua para consumo humano, de todo el recurso hidrobiológico y adicionalmente poniendo toda la actividad piscícola de Betania y que soporta gran parte de toda la producción regional, es donde hay que tomar una decisión en términos ambientales y sociales. Y es que sin el ánimo de defender la generación, lo que hay que garantizar es un libre tránsito del río”, puntualizó Cuéllar Medina.
Frente al tema de la falta de oxígeno que es lo que preocupa actualmente a los piscicultores, y que a su vez, temen la mortalidad masiva de alevinos, el funcionario indicó la importancia del proceso de turbinado y explicó que “desde el punto de vista biológico y ambiental, el hecho de que se genere un turbinado es básicamente ‘machacar’ agua y pasarla con algunos niveles de oxigenación o aportes de oxigenación adicionales a los que normalmente pudiera tener, pasando sin turbinado”, lo cual permitiría, en términos simples, devolverle un poco de vida al ecosistema acuático.
“Hay que ser muy claros y objetivos en la visión. Tenemos una necesidad de devolverle al río su calidad del recurso hídrico, el cual se transforma en aguas que se contaminan por procesos de descomposición; la descomposición de la materia orgánica lo que hace es consumir oxígeno en el agua y eso hace que el agua se ‘pudra’, como decimos normalmente, y hace que no haya vida en un río”, recalcó.
Al igual que el director de la CAM, quien argumentó una posible salida al riesgo y la preocupación por la mortalidad de peces en Betania, los piscicultores instaron al Gobierno Departamental, durante una reunión de “fuerzas vivas” como fue denominada en su momento, a focalizar los esfuerzos en pro de no dejar morir ni arriesgar las fuentes económicas, productivas y de competitividad que posee la región.
“Estos elementos los pongo a consideración porque aquí hay unos temas claros de región. Se requiere tener oxigenación y pues, quién más que los mismos piscicultores decir cómo se oxigena el agua y es mecánicamente; y una oxigenación mecánica es la que hace la turbina al pasar por la presa o la que los piscicultores hacen con sus estanques, llámese en tierra o en Betania”, puntualizó Cuéllar Medina.
Por su parte, el Ministerio de Minas y Energía junto con la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (Aunap) interpusieron una tutela ante jueces del Huila, la cual permitiría que El Quimbo vuelva a generar energía. Para el director de la corporación, más allá de la generación, es devolverle su estado natural al río Magdalena y, de esta forma, salvaguardar el ecosistema y la producción piscícola del departamento.
