Las Ceibas y el Magdalena agonizan por disminución de caudales
En el Huila, la disminución de los caudales de los ríos Las Ceibas y Magdalena, llegó a niveles críticos. Habrá pocas lluvias y las temperaturas aumentarán, por lo menos hasta abril del presente año. El fenómeno de El Niño seguirá vigente de manera fuerte. Hoy, es considerado como el peor en toda la historia.
Un brazo del río Magdalena que se observa desde el malecón de Neiva está completamente seco. Solo hay piedras y ni un solo rastro de agua. En otro punto de la ciudad, el río Las Ceibas, afluente hídrico que abastece de agua potable a la capital del departamento, deja ver el crítico estado de su caudal, pero además, contempla el temor de un posible racionamiento del líquido. Lo anterior ha sido posible por los efectos directos del fenómeno de El Niño, el cual ya llegó a su fase crítica, y seguirá vigente los próximos tres meses en Colombia.
Recientemente, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), emitió la alerta roja a nivel nacional por la significativa disminución en los caudales de los ríos en Colombia, principalmente los afluentes más importantes como el Cauca y Magdalena.
De acuerdo con la entidad ambiental, Colombia ha sufrido escasas precipitaciones durante los últimos meses como consecuencia de dicho fenómeno climático, generando así significativos descensos en los niveles de los ríos, los cuales presentan los registros más bajos de los últimos 15 años, acercándose a los mínimos absolutos.
Las Ceibas, ‘un hilo’ de agua para abastecer Neiva
El año 2015 no fue positivo para el río Las Ceibas, pues mantuvo niveles críticos en sus caudales al punto de que la administración municipal formuló diferentes planes y llevó a tomar extremas medidas, como sanciones por derroche de agua. Según las redes de monitoreo de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM), durante los meses de noviembre y diciembre de 2015, los caudales mínimos del río Las Ceibas oscilaron entre los 2,1 y 2,8 metros cúbicos por segundo, nivel crítico y considerable en materia histórica.
Al corte de la presente semana de enero, el mismo caudal presentó una recuperación leve llegando a los 2,80 metros cúbicos por segundo, situación que pese a ser un tanto alentadora, prende las alarmas teniendo en cuenta la ausencia de precipitaciones durante los próximos tres meses en la región.
Al respecto Cristian Euscátegui Collazos, jefe del Servicio de Pronósticos y Alertas del Ideam, explicó que posiblemente se estarían dando lluvias durante los próximos miércoles y jueves, aun cuando esto no represente un incremento en los caudales. No obstante, se espera que esos bajos niveles de caudales se mantengan hasta que no se registren precipitaciones continuas. "Esto no en términos de cantidad, sino de frecuencia, es decir, hasta que llegue la primera temporada de lluvias, la cual estaría dándose hacia mediados de marzo”, señaló.
En este sentido y de acuerdo con las proyecciones manejadas por el Ideam, se espera que hasta el mes de abril los caudales de los ríos se puedan recuperar. “Esperamos entonces que de marzo en adelante exista continuidad en las precipitaciones y de esta forma tener niveles más óptimos”. Sin embargo y pese a la posible presencia de lluvias ligeras, estas no harán que la recuperación se de manera notoria e importante.
Si bien el fenómeno de El Niño llegó a su máxima en el mes de diciembre de 2015, lo cual generó el déficit de lluvias, la fase crítica se extenderá hasta abril y en este sentido el Huila seguirá siendo vulnerable a los efectos directos del fenómeno climático.
“El departamento está vulnerable de manera especial por los pocos aportes al río Magdalena, lo cual lo vemos reflejado en los bajos niveles en su caudal. Así también tenemos la idea de que en las partes altas de las cuencas no está lloviendo lo suficiente”, manifestó el jefe de alertas tempranas del Ideam, quien también resaltó la situación vivida en el 2015, donde el déficit de temperatura estuvo en un 60% en el departamento del Huila.
A enfrentar incremento de temperaturas
El incremento en la temperatura será uno de los factores que continuará dándose de forma notoria, resaltando que en esta materia los valores en el departamento llegaron a los 43 grados centígrados en municipios como Villavieja y de 40 grados centígrados en Neiva durante los últimos meses del año anterior. “Con relación con los valores medios máximos promedio para cada una de las épocas y en ese orden de ideas para cada una de las épocas. Entre más alto la temperatura es menor. Si hablamos en términos de temperatura podemos estar hablando de 2 a 3 grados centígrados por encima en buena parte del Huila, esperando que esa relación se refleje más durante enero y febrero”, indicó Euscátegui.
Finalmente y con relación a un posiblemente racionamiento energético por cuenta del bajo nivel de los ríos, y por lo tanto de los embalses, Euscátegui señaló que “desde la óptica nuestra y el acompañamiento que se ha dado desde el Ideam pensamos que no se va a llegar a ello, hasta un punto relativamente cercano”, teniendo en cuenta los anuncios del Gobierno Nacional sobre la suspensión de energía de la represa El Quimbo.
Por su parte, el Ideam recomendó a las autoridades ambientales regionales, comités regionales y locales para la gestión del riesgo de desastres en cabeza de las autoridades departamentales y municipales y a los ciudadanos del común, estar atentos a la evolución de los niveles de los ríos, hacer un uso eficiente y racional del recurso hídrico y mantener activos los planes para la prevención y atención de desabastecimientos de agua.
El Niño actual, tan poderoso como el peor de la historia
Autoridades ambientales en todo el mundo han manifestado que el fenómeno del Niño actual será"grande y poderoso" como el considerado peor de la historia, el de 1997 y 1998. De acuerdo con imágenes satelitales de las que dispone la NASA "El Niño no muestra signos de retroceder", por lo que, según los pronósticos más certeros, este fenómeno el cual comenzó en 2015 y se extenderá hasta el primer trimestre de 2016, es comparado con lo que muchos llamaron “fenómeno monstruoso” de hace 18 años, y se sentirá de diferentes maneras en los países, dependiendo de su condición.
Los océanos crecidos, reflejados en las alturas muy superiores a los usuales en el nivel del Océano Pacífico son un indicador de que existe una gruesa capa de agua caliente, con un incremento gradual mucho mayor al de hace 18 años. El agua caliente y tibia que se ha acumulado en la zona es lo que atrae los nubarrones y las tormentas que ya comenzaron a producirse en parte de América Latina, fundamentalmente en países por debajo la línea del Ecuador.
Por otro lado, el fenómeno de El Niño actual, según los cálculos de las agencias, pese a que proyecta su desarrollo a un año, no parece disminuir por lo que mantiene “la firma de un gran poderoso El Niño”. Finalmente, "El planeta está más caliente ahora, eso es un hecho importante. Un planeta más caliente genera consecuencias más peligrosas, eventos más extremos", precisó el analista de la NASA. Numerosos estudios señalaron que el cambio climático puede agudizar temperaturas extremas en periodos como el fenómeno de El Niño o La Niña.
