La primera empresa legal neivana que buscará comercializar derivados de la marihuana
Se llama “La Huerta de la Abuela”. Sus tres precursores no superan los 25 años de edad y tienen, además de una idea de negocio, la iniciativa por superar los mayores estigmas que históricamente se han tejido alrededor de la marihuana en Colombia.
Camilo Tejada lleva en su camisa un estampado con las hojas de la mata de marihuana. Son verdes y diminutas. Camilo tiene 24 años de edad y es tecnólogo en ensamble y mantenimiento de computadores. “Ahora realizando este proyecto y sacándolo adelante”, dice, refiriéndose a La Huerta de la Abuela, una idea que hace diez días tomó forma en la Cámara de Comercio de Neiva, como empresa legalmente constituida. Él no está solo. Lo acompaña Jorge Diego González y Marcel Bautista. 23 y 22 años, respectivamente. Todos son neivanos.
Jorge estudia último semestre de Derecho y tiene claros los decretos, leyes y normas en torno al consumo de la marihuana en Colombia. Mientras que Marcel adelanta estudios de Ingeniería Ambiental y está seguro que con el último paso dado sobre esta planta en Colombia, las mitigaciones ambientales serán mínimas, en cuanto a que, indudablemente, los procesos de auto cultivo comenzarán a tomar forma.
“El Decreto del 22 de diciembre de 2015 establece cuáles son los criterios y parámetros de plantación para la producción con fines estrictamente médicos y científicos. Desde la ley 30 de 1986 sólo se tomaba en cuenta la dosis personal, que es de 20 gramos, y de las plantaciones. Si tienes menos de 20 plantas de cannabis no estás incurriendo en un delito, que es lo que nosotros tratamos de hacer”, dice Jorge.
“La Huerta de la Abuela” ya completó dos años de historia y cerca de 500 seguidores en su página en Facebook. Un número que seguramente se incrementará cuando la empresa comience a dinamizar las ventas de sus primeros productos a base de marihuana, no solo en Neiva sino en otras ciudades del país. Por ahora es tienda online, donde solo venden artículos de colección como semillas importadas, traídas directamente de países europeos; implementos para el uso recreativo de la planta como bongs, pipas artesanales y fertilizantes para el proceso de auto cultivo de la planta, lámparas LED, entre otros.
***
A orillas del río Magdalena, cuando el grupo denominado Comunidad Cannábica de Neiva comenzó con los procesos de recuperación de ese afluente, nació la huerta. Fue hace dos años. Camilo, quien socializó la idea con los demás compañeros, hizo que el grupo emprendiera un proceso de aprendizaje sobre el tema a través de libros y fuentes científicas que le aclararon el panorama de esa yerba en Colombia y los posibles beneficios que le traería a la sociedad. “Con el tema de la legalización en otros países vi una oportunidad de querer cambiar ese estigma social de que un usuario de cannabis no sirve para nada”, dice.
No solo la venta de productos con base en la marihuana es lo que pretende comercializar La Huerta de la Abuela. La práctica del auto cultivo también será un eje importante de trabajo, teniendo en cuenta que tras el auge de este mercado en el marco de las nuevas medidas adoptadas con la regulación de la planta con fines medicinales, la necesidad será mayor. “En vez de comprarle a una persona de la cual uno no sabe nada y que quizás detrás de su venta hay implicaciones de violencia, ¿por qué no mejor tener la propia semilla y cultivarla en su propia casa?”, dice.
Marcel, con su concepción ambiental, dice que la Huerta no sólo pretende enfocarse en aspectos como el auto cultivo de la marihuana sino también en la producción y conservación de otros alimentos orgánicos como la lechuga, el cilantro o limones. “Es importante este aspecto, pues desde el auto cultivo contribuimos a cuidar nuestros propios alimentos y generarlos de manera natural y saludable”. Marcel también dice que no hay nada mejor que ver crecer las propias plantas en el hogar.
***
“Cuando a uno le dicen la abuela, uno de inmediato se remite al pasado, a ese tiempo en el que todo era más natural, a la persona que lo cuida a uno para comer lo más saludable”, dice Camilo. Ese es el fin de la huerta, según sus creadores: una mirada al pasado para reconocer lo natural y saludable, no solo para el medio ambiente sino para la salud del ser humano.
“Somos la primera empresa neivana que comercializará productos derivados de la marihuana, legalmente constituida, eso nos pone orgullosos (…), nosotros tendremos que dar uso de la buena fe de la persona que va a acceder a alguno de los productos, teniendo en cuenta que será para uso netamente medicinal y científico”, indicó Jorge.
Camilo y Marcel, por su parte, insisten en que la empresa no pretende fomentar el consumo de la planta. “Tenemos que ser conscientes que estamos en el marco de unas leyes que regulan el consumo de la marihuana con fines medicinales. Con la huerta no solo queremos comercializar estos productos, sino contribuir a un cambio en la mentalidad con relación a la planta, que ya hoy se está empezando a dar”, dijo Camilo.
La empresa tendrá un añadido, con la participación de un compañero de la escuela de gastronomía Mariano Moreno: hacer alimentos con base en la planta. Dentro de unos meses, la empresa tendrá sus propias locaciones en Neiva. También, además de la distribución de semillas de diferentes bancos, buscarán su propia línea de la huerta. Los tres jóvenes comenzarán a afianzar los primeros cambios en la capital del Huila, frente a la cultura del uso medicinal y científico de la marihuana.

Algunos productos como fertilizantes para el autocultivo, semillas y bongs, son algunos de ellos
