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Regional/ Creado el: 2016-12-08 11:40

La noche de las velitas: La fiesta de Colombia por la Inmaculada

En Colombia, desde 1854, el día de las velitas sirve para homenajear a la Virgen Inmaculada y es la celebración que marca el inicio de las festividades navideñas.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 08 de 2016

Durante la noche del 7 y la madrugada del 8 de diciembre, las casas y calles de Colombia se iluminan con miles de velas multicolores, en medio de un gran ambiente de fiesta. Esta tradición de luces se conoce popularmente como "La noche de velitas", el tradicional festejo en honor a la Inmaculada Concepción.

En este día las familias se juntan y encienden velas afuera de sus casas o las cuelgan para trazar el camino por donde pasará la Virgen. Se prepara una comida especial y en algunos lugares se reza el rosario y se hacen novenas.

Desde 1854

En Colombia, desde 1854, el día de las velitas sirve para homenajear a la Virgen Inmaculada y es la celebración que marca el inicio de las festividades navideñas.

El valor doctrinal de esta festividad está expresado en la oración de la celebración litúrgica, que subraya el privilegio concedido a la futura Madre de Dios: "Oh Dios, que por la Inmaculada Concepción de la virgen preparaste a tu hijo una morada digna de él...", y la naturaleza de este privilegio, en cuanto no separa a María de la Redención universal realizada por Cristo: "Tú que la preservaste de toda mancha en previsión de la muerte de tu Hijo...".

Antes de que Pío IX, con la Bula Ineffabilis Deus de 1854, definiera solemnemente el dogma de la Inmaculada Concepción, a pesar de las dudas de algunos teólogos, que podían apoyarse en Santo Tomás de Aquino, hubo un desarrollo no sólo en la devoción popular hacia la Inmaculada, sino también en las intervenciones de los papas en favor de esta celebración.

En 1708 Clemente XI extendió la fiesta a toda la cristiandad, y ya como fiesta de precepto. Pero ya desde los orígenes del cristianismo María es venerada por los fieles como la "Toda Santa" ("panaghía") y en el primer esbozo de la fiesta litúrgica de la Concepción, anterior al siglo VII, se nota, si no la profesión explícita de la exención de la culpa original, por lo menos una persuasión teológicamente equivalente.

Cuatro años después de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción, la virgen se aparece a santa Bernardita Soubirous. A la niña que le pregunta tímidamente: "Señora, ¿tiene la bondad de decirme su nombre?", María contesta: "Yo soy la Inmaculada Concepción".

Madre del Redentor

La idea de María como antítesis de Eva era común y muy desarrollada por los padres de la iglesia en los inicios del cristianismo. Igual que una mujer, Eva, había sido la causa de la perdición del género humano, María era causa de la salud al ser la madre del Redentor.

Desde el siglo V existía ya una fiesta a la concepción de santa Ana, fiesta que se inicia en el oriente griego difundiéndose por Italia meridional (en el Siglo VII), Irlanda (desde el siglo IX) e Inglaterra (desde el siglo XI). Durante los siglos XII y XIV surgieron diversas controversias o debates teológicos sobre este asunto. Los papas Sixto IV y Alejandro VII, entre otros, prohibieron las enseñanzas contrarias a la doctrina de la Inmaculada Concepción. El movimiento inmaculista alcanzó gran pujanza durante las edades Media y Moderna gracias a los franciscanos, grandes devotos y propagadores de esta advocación mariana.

La creencia piadosa en la Inmaculada Concepción arraigó especialmente en España. Numerosos templos, capillas, ermitas y monumentos lefueron dedicados, y fue nombrada patrona del reino por Carlos III, quien además creó la Orden de Carlos III en su honor.

La doctrina fue definitivamente definida como dogma de fe y por tanto revestida de los caracteres de infalibilidad e inmutabilidad el día 8 de diciembre de 1854, en la bula Ineffabilis Deus del papa Pío IX. Desde entonces el día 8 de diciembre ha quedado como fecha de la fiesta de la Inmaculada Concepción en toda la Iglesia Católica.

Especial relación con la Inmaculada tienen las apariciones de Lourdes. Bernadette Soubirous declaró que la Virgen María, al ser interpelada sobre su nombre, dijo: Yo soy la Inmaculada Concepción. Usualmente se representa la imagen de esta advocación de Lourdes con una banda azul celeste, color inmaculista, ciñéndole la cintura.