La dramática historia de una mujer víctima de la violencia en Isnos
El asesinato de uno de sus hijos le ocasionó una demencia que le dañó la vida.
Un doloroso drama humano vive una humilde mujer que hace cuatro años arribó al municipio de San José de Isnos, afectada mentalmente por el asesinato de uno de sus hijos. Desde entonces, duerme en el baño de una estación de gasolina, al que ingresa cuando cierran la estación, generalmente a las nueve de la noche.
El dormitorio de Liliana, como la conocen en el municipio, es de un metro con 20 centímetros de ancho por 1,50 metros de largo, donde cansada por el ajetreo del día duerme sentada en la taza del sanitario.
En el día se dedica a recoger basura en las calles del municipio en sacos de cabuya de los que utilizan para transportar la papa, que finalmente amontona en el parqueadero de la estación de gasolina donde pernocta.
Liliana se alimenta de las comidas que le brindan los habitantes del municipio que la conocen y en las noches suele diluir panela y café en agua sin hervir para tomar a manera de tinto frio y así soportar las bajas temperaturas nocturnas de la población.
Le asesinaron un hijo
Entre las incoherencias que se le escucha decir a Liliana, especialmente cuando entabla conversación con los administradores de la estación de gasolina donde duerme, están que siempre se refiere a un hijo que los asesinos le mataron, según ella, en el departamento del Tolima.
“A pesar de que todos los días esta señora empeora mentalmente y su incoherencia verbal aumenta, siempre repite que los asesinos del Tolima le mataron a su hijo Óscar Enrique Laboyano Triano, e inclusive en medio del llanto pide a gritos que se lo devuelvan”, manifiesta José Reynel González, administrador de la estación de servicio donde pernocta Liliana.
La dramática denuncia del asesinato de su hijo la repite, incluso cuando se torna agresiva e insulta a las personas que se burlan de ella, “por lo que nosotros asumimos que su estado progresivo de locura, se origina tras el asesinato de Óscar Enrique”, añadió González.

En esta estación de gasolina Liliana pernocta todos los días
Insolidaridad
El drama de Liliana lo deben soportar con temple el administrador de la estación de servicio y su familia que vive en el local; y los vecinos de la bomba de gasolina, que a pesar de haber notificado la presencia y el sufrimiento de este ser humano a las autoridades municipales, el aviso nunca han tenido eco a pesar de los cuatro años que lleva Liliana durmiendo en un sanitario y soportando nueve grados de temperatura que registra el municipio en las noches.
“La mano amiga del Estado no aparece por ningún lado, el drama de Liliana lo conocen en Isnos los pastores de las iglesias evangélicas, el sacerdote del pueblo, las enfermeras y médicos del hospital y los alcaldes que ha tenido en el municipio desde que ella llegó y nadie hace nada para mejorar las condiciones de vida de esta mujer víctima de la violencia en nuestro país”, manifiesta una vecina del sector.

En un sanitario de uno de los baños de la estación de gasolina duerme Liliana
“Cuando ella llegó era muy bonita, se pintaba la boca, se bañaba todos los días y era hasta coqueta. Con el tiempo su estado físico se ha venido desmejorando, ya no se baña, no se pinta, poco se cambia de ropa y cuando está brava se baña la cara con el agua de la taza del sanitario”, manifestó finalmente José Reynel González.
