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Regional/ Creado el: 2015-08-26 07:08

La comuna donde se tejen sueños

Nohora Solano Tovar, gestora cultural de la Comuna 8, ganadora del premio Mujer Cafam 2013, reconocida por sus esfuerzos a través de la danza para solucionar las problemáticas sociales del barrio Alfonso López, hoy lidera a la par un grupo de jóvenes madres cabeza de hogar que buscan, a través de la costura, una alternativa de vida para sus familias.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | agosto 26 de 2015

POR: FERNANDO LOSADA RODRÍGUEZ

Ni el calor abrazador de las tejas de zinc que cubren su casa, ni la complicada situación económica, doblegan el espíritu luchador de esta mujer que a sus 52 años de edad no se cansa de gestionar por su comunidad, una de las más vulnerables de la ciudad de Neiva. Gracias a sus esfuerzos ha sido reconocida a nivel nacional e internacional por sus procesos sociales que tienen como eje fundamental la danza y oficios de costura para brindar a los jóvenes una alternativa a las difíciles problemáticas sociales del sector.

En el interior de la casa donde desde hace 16 años se desarrollan las actividades de la Fundación Colombia Evoluciona, ubicada en la vía principal del barrio Alfonso López, en la calle 1h número 25-21, se encuentran los espacios donde  decenas de jóvenes de todas las edades, desde los 5 años, recurren para oxigenar sus vidas a través de manifestaciones culturales como la danza y el acompañamiento pedagógico y psicológico que requieren, mientras doña Nohora entrega con vocación su talento empírico de orientadora de la vida, del arte y la cultura en este espacio decorado con muchas fotografías anecdóticas que evocan los mejores momentos de sus muchachos, entre reconocimientos y premios de múltiples escenarios nacionales que vibraron con el talento desbordante de su agrupación.

Siguiendo al fondo, cerca del patio de la casa que sirve entre otras cosas como bodega de algunos implementos artísticos, se encuentran 3 máquinas de costura, las mismas que día a día entre punzadas y cortes tejen los sueños de jóvenes madres cabeza de hogar que por cuestiones de la vida requieren una oportunidad para obtener el sustento y el acompañamiento para sus hijos, en un contraste multicolor de trajes, coreografías  y juegos.

“Desde que inició en el 99 y viendo las problemáticas de mi barrio, con lo del brote de pandillas, pensé en mis dos hijos, para tratar de salvarlos de que no cayeran en esos problemas… no quería ver a mi hija prostituida ni a mi hijo en pandillas ni drogas, desde ahí visualice algo que para muchos fue loco o estúpido, pero que yo veía a futuro como una empresa, que a largo plazo fuera la mejor agrupación de la región y el país, y hoy Dios me concedió todo eso con el poder de la fe, la constancia y el trabajo. Hoy somos un grupo que prepara a los muchachos para que sean líderes y ahora a las madres para que sean empresarias… gracias a mis hijos hemos formado esto”, concluye con orgullo doña Nohora Solano Tovar.

Su voz rápidamente esboza con energía todo un historial de lucha del cual se siente orgullosa mientras resalta de manera tediosa y desilusionada la falta de apoyo del cual es víctima su organización, pues aunque es muy reconocida y visitada por líderes de diversos sectores políticos y empresariales sus aportes no superan las barreras de la admiración y el apoyo moral, del típico espaldarazo de ánimo y prolongadas meloserías de admiración.

Sin embargo, a pesar de esas dificultades la lucha de esta mujer y su familia ha conservado un proyecto del cual se han sumado otros tantos. Por esa puerta que sigue al cruzar las rejas negras opacas de la Fundación, entran constantemente mujeres jóvenes con alguna discapacidad que buscan darle brillo y vitalidad a sus días: algunas transitan el recorrido  que de sus casas llega a la fundación en muletas, como consecuencia de accidentes de tránsito, otras con problemas auditivos, y algunas simplemente con ánimo de explorar su vocación.

Magali Paniagua, una mujer que ronda los treinta años maneja con mucha maestría la Singer Blanca que diariamente utiliza para realizar trabajos de costura de diversa índole, tanto trajes folclóricos como pijamas y vestidos para fortalecer la oferta de la empresa. Sin perder la concentración en el recorrido de la tela y el piquete de la aguja explica que su visión a largo plazo es ver forjada la empresa ya no con 3 máquinas sino mínimo con veinte de las más modernas en un escenario más amplio, con los demás implementos como fileteadoras y bordadoras, necesarias para perfeccionar su arte, compartiendo alegremente con mujeres de su barrio un talento que surge para sacar a flote sus familias.

Su concentración se ve interrumpida ocasionalmente, sobre todo para mirar con severidad y sentenciar la falta de compromiso de dirigentes y empresarios  que se hacen los de la vista gorda en casos como el de ella, o el de su compañera  Yanet Rocío Rodríguez quien padece incapacidad auditiva pero que ha desarrollado una gran habilidad, sobre todo en la elaboración de muñecos y adornos que algunos compran para adornar sus hogares, osos, venados y figuras navideñas desde ya se pulen con la persistencia de esta admirable artista del tejido como una muestra de disciplina.

Al día de hoy, aunque no han sido muchos los clientes, han logrado mostrar su trabajo: fueron las responsables de diseñar trajes folclóricos para engalanar las pasadas festividades sampedrinas, así como algunos otros tantos que exportaron  para suiza por recomendación de una antigua vecina que referenció desde el exterior  el talento de estas seis mujeres que con constancia trabajan por expandir sus elaboraciones. Así han sabido sortear las necesidades de la organización, a través de su talento y de la cooperación de  sus familias al aportar los elementos que sean necesarios para su manejo como sillas, mercado, dinero para los servicios, incluyendo la organización de bingos y eventos solidarios para tales fines.

A estas mujeres les sobra talento, pero les falta ayuda, y oportunidades laborales constantes que les permita vincular a muchas más jóvenes cabeza de hogar, y por qué no a algunos muchachos para de esta manera hacerle el quite a las difíciles situaciones por las que transcurre el sector, que día a día ve marchitar su juventud entre pandillas, drogas y prostitución. Mientras tanto Flor Magali, Yaneth Rocío, Albani y doña Nohora Solano Tovar, al igual que las otras tres jóvenes que trabajan en el turno de la mañana siguen soñando con que usted, empresario promotor del desarrollo regional les tienda la mano con oportunidades laborales, mientras la clase dirigente se acuerda de apoyar de manera constante iniciativas como estas que le apuntan al desarrollo regional auto sostenible.