La Capital Diocesana del Huila cumple 234 años de fundación
La pujanza de sus habitantes ha hecho de Garzón un municipio de admirar, no solo en el contexto departamental.
Por número de habitantes, Garzón es el tercer municipio del Huila. La capital Diocesana del Huila, como también se le llama a Garzón en el contexto nacional y departamental por ser la sede centenaria de una de las Diócesis más importante del Sur de Colombia, es un municipio de vocación inminentemente agrícola, donde el cultivo insignia por muchos años es el café, cuya excelente calidad constantemente es reconocida internacionalmente.
Además del café, en el territorio garzoneño se cultivan frutales, hortalizas y desde hace algunos años el municipio ocupa uno de los primeros lugares en Colombia en producción piscícola de alta calidad.
Tradicionalmente, el municipio ha sido considerado en el departamento del Huila la meca de la política, por la gran cantidad de personajes oriundos de la población que han descollado tanto en el ámbito departamental como en el nacional, en la actividad proselitista.
Un municipio con historia
Según el registro que hay sobre el municipio, históricamente comienzan a aparecer datos sobre esta región desde el año de 1628, cuando en el sitio donde hoy se levanta la ciudad de Garzón funcionaba un centro para el adoctrinamiento indígena de la nación Tama; el sitio era conocido con el nombre de Garzoncito.
Se hallaba ubicado en la hacienda El Vegón. Sus primeros pobladores eran indígenas de las tribus Tamas y Andaquíes. El 20 de septiembre de 1.747 el Virrey Sebastián de Eslaba concede a un español, de apellido Garzón, la licencia para adoctrinar a un grupo de indígenas ubicados entre Rioloro y La Jagua, es en el sitio que hoy corresponde al casco urbano de Garzón.
Pero el nombre del municipio, se atribuye a que allí habitaba una especie de garza llamado "Garzón". El 17 de enero de 1783, y en el sitio denominado Garzoncito, Don Vicente de Lara, ante Don Jerónimo Calderón, manifestó su voluntad de donar estas tierras para la fundación de Garzoncito.
Sus fundadores fueron: Francisco Manrique, Jorge Méndez, Gerardo de la Sierra, Manuel Alvis, Antonio Calderón del Castillo, Bernardo Sánchez y Esteban e Ignacio Silva.
La obra titulada "Pueblos y Parroquias", del sacerdote Jenaro Díaz Jordán, cuenta que el cura de La Jagua, Dr. Francisco Antonio Suárez de Figueroa, se oponía a la creación de la Viceparroquia de Garzoncito, por lo cual le quitó a los vecinos el título que tenían para instalar la Iglesia (la actual Catedral de Garzón), pero ellos acudieron al señor obispo de Popayán, don Jerónimo Antonio de Obregón y Mena, quejándose de este acto, quien por el 9 de octubre de 1786 confirmó el título de licencia.
Ante este requerimiento, la orden fue cumplida el día 24 de mayo del año siguiente. En 1787, Garzoncito es erigido como distrito municipal por el Virrey Antonio Caballero y Góngora; el 1° de enero de 1788 tomó posesión el primer alcalde, Don Vicente Sánchez.
A partir de ésta fecha, se le llamó a este poblado algunas veces Garzoncito y otras Garzón. El 12 de septiembre de 1796 figura como Parroquia de San Miguel Arcángel de Garzoncito, su primer párroco fue el Presbítero Andrés Alvis. Todo el siglo XIX estuvo marcado por grandes gestas de progreso político, cultural, social y religioso.
El 15 de octubre de 1895 fue fundado en Garzón el Seminario Mayor por Monseñor Esteban Rojas, Obispo de Ibagué. El 20 de mayo del año 1900 es erigida la Diócesis de Garzón, creada por el Papa León XIII; su catedral está en el municipio de Garzón. La Iglesia Católica ha sido de gran influencia en esta ciudad y ha hecho una labor social clave desde su despacho episcopal, pero a la vez, ha abarcado espacios culturales laicos como la emisora Radio Garzón o la compra del único teatro de cine de la ciudad solo para cerrarlo.
En la historia reciente de esta localidad, ha habido varias refriegas causadas por huelgas cafeteras y protestas por la construcción de la represa hidroeléctrica El Quimbo, que ha causado expropiaciones a habitantes, pescadores y agricultores aledaños a las riberas del Magdalena y el Suaza.
