Líderes con sentido social
Estudiantes del Colegio Gimnasio Moderno apadrinaron la primera comunión de niños en estado de vulnerabilidad.
En el año 2014, en el Colegio Gimnasio Moderno de Neiva, estudiantes del grado 11 inciaron un importante proyecto para cumplir con su trabajo social y poder recibir el título de bachilleres. Padres de familia, dieron la idea de apoyar a niños de escasos recursos que quisieran recibir el sacramento de la primera comunión, para ello ayudaron a sus hijos a conseguir los trajes y los futuros egresados se encargaron de prepararlos cada sábado.
Orfilia Otálora de Ríos, rectora de la institución, explicó que por ser un colegio católico, este año aumentaron los estudiantes que querían contribuir con esta causa “cada fin de semana, los alumnos se reunían con 12 niños y junto con el profesor de religión, dictaron catequesis y compartían refrigerios. Los jóvenes se encargaron de buscar a los habitantes de los barrios circunvecinos. Hace poco ellos hicieron su primera comunión y se les entregaron regalos, los graduandos fueron los padrinos”.

Ortilia Otálora de Ríos, rectora Gimnasio Moderno de Neiva.
Para los estudiantes esta experiencia representó solidaridad y entrega. Gloria valentina Zanabria, quien estuvo en este proyecto afirmó que a los menores los pudieron formar con cartillas talleres, para enseñarles a crecer espiritualmente “le inculcamos valores, fue muy importante y conmovedor verlos a ellos con su traje elegante y una sonrisa, eso no se compra”.
Para Tatiana Dorado, quien próximamente saldrá a ejercer su carrera, manifestó que fue muy satisfactorio ayudar a los demás. “También aprendimos de ellos, hice algo lindo, lo más valioso fue cuando nos dijeron: gracias profe sin usted no hubiese sido posible. Esperamos que la próxima promoción continúe con este legado e implementen otras ideas”.

Estuadiantes
Para Laura Ducuara, esta fue una vivencia inolvidable, pues el agradecimiento de los padres y los abrazos fueron la mayor recompensa. “En un principio sentíamos miedo, no los conocíamos, y nosotros no sabíamos nada. Lloré el último día porque les cogí mucho cariño. Unos días antes tuve un percance, una nena no tenía vestido porque hubo mala comunicación con la que estaba encargada, dolió verla triste porque no tenía que ponerse, pero no se podía quedar sin ropa, lo más importante fue verla llegar con su vestido blanco”.
