Hay carga mínima de energía y poco oxígeno en El Quimbo
DIARIO DEL HUILA realizó un recorrido por la zona de la hidroeléctrica El Quimbo para conocer su estado. Pese a que Emgesa afirmó que han cumplido en materia ambiental, los olores fétidos en la zona se mantienen constantes y el agua en algunos puntos del embalse no es de la mejor calidad. Primera entrega.
Desde el pasado domingo 10 de enero, cuando Emgesa reanudó la generación de energía en El Quimbo, los ojos de los huilenses se han puesto sobre la actividad de esta represa, principalmente en materia ambiental y las posibles afectaciones a la piscicultura en Betania. Ayer, DIARIO DEL HUILA hizo un recorrido por la zona, donde constató que en algunos sectores el agua presenta deterioro, mientras que los olores fétidos continúan.
Según Víctor Julio Ángel, director Social y Ambiental del Proyecto El Quimbo, el poco oxígeno que presenta el agua en algunos puntos se debe al tiempo que estuvo almacenada y estancada, lo cual generó su deterioro al ser liberada. “El oxígeno es casi nulo en algunas zonas”, dijo.
No obstante, expresó que previendo la situación, ante la orden de generar se optó por reanudar las operaciones a partir de criterios ambientales. “Hemos hecho algunas recomendaciones en la generación, sin afectar el río Magdalena aguas abajo de la presa y por consiguiente la piscicultura de Betania”, explicó.
Y pese a las más recientes evidencias de especies muertas en ese embalse, el funcionario dijo que las condiciones actuales en El Quimbo no permiten que haya mortalidad, pues los parámetros reflejados indican que el mayor nivel de oxígeno entregado a ese embalse ha sido superior a los 4 miligramos por litro. El valor contraría las estimaciones de los piscicultores, quienes aseguraron que tras la reanudación de la represa, estos bajaron cerca de un punto llegando aproximadamente a los 3.5, por debajo de los niveles permisibles por la legislación ambiental.
A la fecha, la represa opera con una carga mínima de 84 megavatios, que se traduce en 90 metros cúbicos de agua, capacidad que dependiendo del monitoreo diario, le permitirá a la compañía decidir si la aumenta o disminuye, con el fin de no crear mayores afectaciones ambientales al recurso hídrico. “Según los criterios se irá aumentando la carga de manera gradual en la generación hasta llegar a la máxima capacidad que es a 400 megavatios”, explicó Víctor Julio Ángel.
Finalmente y de acuerdo con las proyecciones de la empresa, se espera que en seis meses se pueda dar la estabilidad del recurso hídrico, es decir que las condiciones ambientales se tornen completamente favorables.
