Formando seres humanos por medio del fútbol
En el barrio Las Acacias II de la ciudad de Neiva, se encuentra una fundación deportiva encabezada por John Jairo Fonseca, que se enfoca en formar seres humanos por medio del deporte.
Por: Cristian David Ordóñez Fuentes
Sin medias, con zapatos rotos, pero con gran entusiasmo y dedicación, cerca de 60 niños de diferentes comunas llegan al barrio las Acacias II para jugar, divertirse y pasar el tiempo sanamente con sus amigos.
John Jairo Fonseca, entrenador y líder de la Fundación Deportiva Semilleros Nueva Esperanza, llega a este sitio los lunes y los miércoles para orientar a estos jóvenes con el objetivo de que se distraigan y pasen el tiempo de forma sana, sabiendo que todos ellos están expuestos a diferentes problemáticas.
“Mi objetivo y compromiso es que todos estos adolescentes tengan otra alternativa en su diario vivir. Lo que yo quiero es generarles espacios diferentes a todos ellos para que vivan en otro ambiente, además hay que tener en cuenta que ellos vienen de otros sitios aledaños”, manifiesta John Jairo.
Y es que estos muchachos vienen de barrios como Panorama, Cristalina y Guillermo Liévano, casi todos ellos estudian en el colegio Lizcano y Jairo Morera, algunos ni siquiera estudian, pero llegan con una gran alegría, mostrando su mejor actitud, con un apretón de manos a su entrenador, comienzan a demostrar todos sus dotes en el deporte más hermoso del mundo, el fútbol.
Dificultades a la hora de entrenar
Aunque la disposición es la mejor para ejercitarse, los chicos que vienen a entrenar en esta comunidad no tienen un sitio adecuado para hacerlo, pues a la hora de trotar lo hacen en la carretera de la vía.
La cancha también es improvisada, puesto que en ella se está ejecutando un mejoramiento de la infraestructura para convertirla en un terreno de juego parecido al de Cándido.
“Ojala que cuando se termine la construcción y ya se tenga el campo, nosotros seamos los privilegiados en usarlo”, comenta el entrenador Fonseca. El escenario en sí, está lleno de polvo, con imperfecciones por las rocas que se posan allí, lo que hace más difícil la circulación del balón.
Pero las dificultades no terminan ahí, debido a que la mayoría de los niños que viene a entrenar no tienen la implementación adecuada. Algunos no llevan las medias largas que se necesitan y otros llegan con su uniforme de educación física del colegio.
Todos forman una gran familia
Cada joven que forma parte de esta fundación deportiva, está entre los 11 y 17 años en el promedio de edad. Son 18 niñas y cerca de 42 niños. Cada uno comparte con el otro. Cada uno socializa sus ideas con el grupo, generando un ambiente donde la amistad fluye.
“Yo me siento muy bien aquí con el grupo, el entrenador me trata muy bien y la amistad con todos hace más divertido trotar y jugar”, dijo Édinson Quintero Cárdenas, de 15 años de edad.
Por su parte, Jáider Ramírez Valencia también disfruta y goza de cada actividad “que se hace para mí, que no tengo muchas oportunidades de estar con niños de mi edad, es muy agradable compartir y jugar”, afirma el adolescente de 16 años.
Necesitan ayuda
Aunque algunos jóvenes están estudiando gracias a la ayuda de programas del Sena que llegaron a su comunidad, las preocupaciones para John Jairo Fonseca aumentan en cada entrenamiento. Solo cuenta con un balón de fútbol, tampoco tienen elementos para ejercitarse de manera adecuada como platillos, además de no tener un espacio donde puedan ejercer sus labores.
Así como el señor Fonseca, hay miles de escuelas deportivas que buscan ayuda que puede ser la suya, porque la labor que ellos desempeñan cumple con una función social importante, no dejando que personas que apenas están iniciando su vida entren en las problemáticas que ya en nuestra sociedad son normales verlas.
